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Las canciones de Maluma son machistas, pero algunas de Taylor Swift también

Hay muchos más ejemplos de sexismo en la música de los que imagina

Las canciones de Maluma son machistas, pero algunas de Taylor Swift también

"Estoy enamorado de 4 babys. Siempre me dan lo que quiero. Chingan cuando yo les digo. Ninguna me pone pero" canta el artista colombiano Maluma en uno de sus temas. Unos versos que han puesto en el punto de mira al joven cantante de 22 años y a un género reincidente, el reggaetón, que triunfa actualmente entre los jóvenes de medio mundo.

La artista y activista Yolanda Domínguez fue una de las primeras en alzar la voz por los mensajes machistas que el intérprete transmitía en sus canciones. Después de que analizase el pasado 4 de diciembre al detalle en su blog la letra del tema Cuatro babys, se registró en la plataforma Change.org una petición para que se retirase tanto el videoclip como la canción por considerarla “denigrante para la mujer”. Una solicitud que ya han firmado más de 76.000 personas.

Lo cierto es que, aunque el mensaje que transmite Maluma a los jóvenes es totalmente reprobable, las letras machistas o violentas no son una excepción en el mundo de la música ni se suscriben solo al reggaeton. En enero la escritora feminista Barbijaputa ya apuntaba en un su blog que no hacía falta salir de España o retrotraerse a otra época para encontrar ejemplos similares. "La música fluye, tus ojos me huyen, te quiero amarrar": un verso que canta el español Alejandro Sanz en un tema en el que colabora con el dúo mexicano Jesse & Joy. Habla de una pareja que está ligando y, cuando ella quiere parar, se le dice: "A lo mejor es muy tarde para echarte atrás". El título de la canción: No soy de esas.

El debate sobre los mensajes misóginos en la música tampoco es una cuestión de estilos musicales ni de idioma. En la música electrónica y el pop abundan temas en inglés bastante cuestionables (y muy poco apropiados para escucharlos en boca de niños y preadolescentes). Estos son algunos ejemplos que se encuentran fácilmente:

- En la canción de David Guetta Hey mama se escuchan unos versos de Nicky Minaj en los que se perpetúan los roles tradicionales de la mujer como ama de casa sumisa: “Sí, yo hago la comida. Sí, yo me ocupo de la limpieza (...) Sí, tú eres es el jefe y se te respeta”.

- En el tema I won, que interpretan los raperos Future y Kanye West se representa a la mujer como un mero objeto sexual del que presumir antes los otros: “Solo quiero sacarte fuera para enseñarte” o “Eres la esposa trofeo número uno”, cantan a dúo.

- Taylor Swift también ha sido acusada de promover mensajes dañinos para las chicas cuando habla en estos términos de otra mujer: "Ella es actriz, pero es más conocida por las cosas que hace en la cama”, escribe en Better than revenge.

- Al artista canadiense Drake llegaron a hacerle listas con todos los temas en los que atentaba contra la dignidad de las mujeres: “¿Dónde están esas mujeres que todavía recuerdan con todos los hombres con los que se acostaron?”, se preguntaba en Good girls go bad, junto a The Weeknd.

Ante este panorama y con miles de jóvenes a la escucha, la próxima vez que nos sorprendamos tarareando el éxito del momento, quizás debamos pararnos a pensar qué estamos en realidad diciendo.

Esta guía de Sarah Neff, graduada por la Universidad de Michigan con la tesis ‘Sexismo en los géneros musicales: una comparación’, puede servir de guía para detectar los cinco dejes misóginos más recurrentes en la música: retratar a la mujer en sus papeles de género tradicionales (la cocina, el cuidado de los niños, etc.), retratar a la mujer y su feminidad como algo inferior a la masculinidad (débiles, infantiles, etc.), retratar a la mujer como un objeto, sexual o no (ese culo, ella es mía, etc.), retratar a la mujer según estereotipos (gorda, histérica, retorcida…) o enaltecer la violencia machista (violación, malos tratos, etc.)

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