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El conflicto eterno del Sáhara se eterniza aún más

La tensión entre Marruecos y el Frente Polisario crece sin que la ONU logre encauzar la crisis

Dos oficiales de la misión de la ONU en el Sahara Occidental (Minurso), durante una patrulla.
Dos oficiales de la misión de la ONU en el Sahara Occidental (Minurso), durante una patrulla.

Ya han pasado 40 años desde que el Frente Polisario proclamase la República Árabe Saharaui Democrática (Rasd) y 25 desde que se firmara el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario. Un cuarto de siglo ha transcurrido desde que se creara la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental (Minurso). Y también más de 40 años desde que decenas de miles de familias se instalasen en el desierto argelino en condiciones deplorables.

Como en todo proceso eterno, siempre hay noticias que ayudan a sobrellevar la eternidad. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, visitó en marzo los campos de refugiados próximos a la ciudad argelina de Tinduf y pronunció la palabra “ocupación”. Marruecos objetó que Ban no había guardado la debida imparcialidad. Dos semanas después, Marruecos expulsó de forma unilateral a 73 miembros de la misión civil de la ONU.

En julio, Marruecos se vio obligada a aceptar el regreso progresivo del personal. En septiembre volvieron 25 funcionarios pero aún no se han reintegrado todos a los que Marruecos expulsó, como exige el Consejo de Seguridad. En agosto, Marruecos emprendió una operación en la zona de Guerguerat, al sur del Sáhara Occidental, para limpiar la zona de “comercio ilegal y de traficantes”. El Polisario denunció ante la ONU la “violación del alto el fuego” firmada en 1991 y puso a sus tropas en estado de máxima alerta. Ban Ki-moon expresó su “preocupación” por la “tensa situación” y pidió a las dos partes retirar todos los elementos armados.

Brahim Dahane, presidente de la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos, registrada legalmente en El Aaiún, asegura que Marruecos se permite “infligir los compromisos firmados ante la ONU” gracias a la “protección que tiene de Francia en el Consejo de Seguridad”.

Mientras tanto, la vida sigue. El portugués Antonio Guterres sustituirá al coreano Ban Ki-moon, este prevé visitar Rabat en noviembre y Marruecos acaba de nombrar a 69 nuevos embajadores, siempre con la vista puesta en su mayor desafío internacional, que es el Sáhara. En realidad, sin grandes cambios.

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