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Homeopatía fuera de la farmacia

Tienen razón los farmacéuticos cuando plantean que estos productos no se dispensen en los establecimientos que venden medicamentos

Una farmaceutica buscando un medicamento con la receta en la mano en el interior de una una farmacia de Barcelona.
Una farmaceutica buscando un medicamento con la receta en la mano en el interior de una una farmacia de Barcelona.

Un grupo de farmacéuticos españoles ha enviado al Ministerio de Sanidad y otros organismos oficiales una carta en la que piden que no se permita que la homeopatía ocupe espacios dedicados a la medicina científica, y en concreto, que no se venda en las farmacias. Se suman así a otras iniciativas como la de una plataforma de científicos que recientemente se ha pronunciado contra la tolerancia que rige en España para las seudociencias. Los farmacéuticos se basan en que los productos homeopáticos no han demostrado eficacia terapéutica en ensayos clínicos controlados. De hecho, no han demostrado un efecto mayor que el que se obtiene con cualquier placebo sin principio activo en ensayos a doble ciego. Se atribuye, por tanto, al efecto placebo la mejora subjetiva que algunos enfermos dicen experimentar.

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La carta plantea la problemática derivada de una ambigüedad legal a la que debe ponerse fin. Por una parte, la evidencia científica niega el carácter de medicamentos a estos productos. Su venta se rige por una normativa de 1994 que, a diferencia de lo que ocurre con los fármacos, no les exige que demuestren eficacia ni especifiquen las indicaciones. Por otra parte, la ambigüedad en su comercialización y la laxitud legal en la que se desarrolla promueven una demanda que convierte a la homeopatía en uno de los sectores más lucrativos de la industria del bienestar.

Tienen razón los farmacéuticos cuando plantean que estos productos no se dispensen en los establecimientos a los que legalmente se concede la capacidad para vender medicamentos, porque no lo son. Como también resulta del todo inaceptable que la homeopatía sea objeto de cursos de posgrado en universidades e incluso cuente con secciones específicas en colegios de médicos y farmacéuticos. Si la medicina y la farmacia científicas quieren preservar el prestigio que les convierte en agentes de salud fiables, no pueden hacer concesiones de este tipo.

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