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Amazon entra por primera vez en el mercado de abastos

El mercado de la Paz del barrio de Salamanca es el primero en el mundo en sumarse a la venta online

Operaria de Amazon organiza un pedido en el mercado de La Paz en el barrio de Salamanca, Madrid.

A la 1.19 de la madrugada de este miércoles se produjo la primera compra online del mundo a través de Amazon en un mercado de abastos. El pedido, un rape a rodajas y filetes de ventresca, llegó a una pescadería del mercado madrileño de La Paz a través de la nueva aplicación del gigante estadounidense del comercio electrónico, Prime Now. El servicio permite adquirir con un clic todo tipo de productos, incluyendo frescos, con entrega a domicilio incluso en una hora. Amazon también ha lanzado este servicio con el supermercado Dia y Lavinia, una empresa especializada en la venta de vinos.

"Me gusta este servicio porque así no tengo que usar mi tiempo libre en venir a comprar", dice Begoña Sánchez, una clienta habitual del mercado. La novedad que aporta Amazon es que se compromete a entregar los pedidos incluso en menos de 60 minutos, y en el catálogo hay artículos que requieren una preparación, como carne al corte o pescado listo para hornear que sale de las paradas del mercado de abastos. "La gente que trabaja hasta tarde o los que viven lejos de los mercados, tienen acceso a un producto fresco y de calidad", explica Antonio Cattarossi, responsable de desarrollo de negocio Prime Now. "Elegimos España porque tiene una gran tradición culinaria", explica Cattarossi. El servicio, por el momento, solo está disponible en la Comunidad de Madrid. Esperan que en Europa se tome ejemplo de esta iniciativa y se expanda.

Amazon aterrizó hace cinco años en España con su web. Se estrenó como librería y tienda de electrónica. Pero se ha expandido hasta los yogures y los productos de limpieza. El servicio premium actual, donde han encajado la oferta del mercado madrileño, incluye entregas gratis en el intervalo de dos horas durante todo el año o en menos de una hora pagando gastos de envío de 5,90 euros, y tiene además un coste anual (a través de una cuota de socio) de 19,95 euros.

Los comerciantes de los más de 50 puestos del mercado se han preparado durante meses para la llegada de Amazon. Durante el verano, organizaban los productos y los fotografiaban para el catálogo. Se encargaban de describir minuciosamente cada uno. La mayoría se ha puesto una letra gigante en el móvil, donde reciben los pedidos, para poder ver bien la pantalla mientras trabajan. Adaptar la manera de trabajar de un mercado que se inauguró en 1882 a las nuevas tecnologías no ha sido una tarea fácil. El pescadero ha conectado altavoces al móvil, para poder atender a los pedidos, aún con las manos sucias. "Tenemos muchas ganas e ilusión, por eso al final adaptarnos no ha sido tan complicado", explica el vicepresidente del mercado, José Antonio Poñate.

Otro cambio en el funcionamiento del mercado son los horarios. Chiara Gubert trabaja en Mateo, un puesto de comida italiana. "Entre las 8 y las 10 de la mañana o ya por la tarde, no venían clientes. Pero hoy me ha llegado un pedido a la app a primera hora de la mañana", explica. Unos puestos más allá esperaba sonriente Sonia Flores, de La Alacena. "Nunca pensé que esto llegaría al mercado. Yo vendía productos a través de mi web, pero esto es fantástico". Sonia también ha estrenado la app a primera hora de la mañana. Le pidieron frutos secos, aceitunas y aceite de trufa a las ocho en punto. A los cinco minutos tenía listo el pedido y a los diez ya se los había llevado el repartidor.

El mercado de La Paz le cedió a Amazon un pequeño puesto que solía ser una carnicería. Ahora, tras el cartel blanco con el logo de la empresa, se ven estanterías con bolsas térmicas y un par de ordenadores. Los clientes habituales se mezclan con el trajín de los repartidores que pasan entre los puestos a toda velocidad con carritos repletos de productos. Algunos curiosos paran en el puesto a preguntar de qué se trata o dónde pueden descargarse la aplicación. "Mucha suerte", le desean a Sonia Flores. Y responde: "Nada de suerte, está asegurada".