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Las Américas, primera zona del mundo libre de sarampión

La OMS estima que las vacunaciones habrán prevenido 16.000 muertes hasta 2020

Con las vacunas se espera prevenir millones de casos de sarampión en toda América.

La región de las Américas, desde Canadá a Tierra del Fuego en el extremo sur de Argentina, se ha convertido en la primera zona del mundo declarada libre de sarampión. La certificación ha sido entregada este martes en Washington en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), rama regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Culmina así un esfuerzo iniciado hace más de dos décadas y que ha sufrido varios contratiempos, debido sobre todo a las reticencias en algunos países a cumplir con las recomendaciones de vacunación de los niños.

La directora de la OPS, Carissa Etienne, celebró como un “día histórico para la región y para el mundo” la declaración de que la región ha logrado “la eliminación de la transmisión endémica del sarampión”, confirmada por un comité internacional de expertos durante la reunión anual del organismo panamericano en su sede en Washington. Pero también llamó a “no caer en la complacencia”.

El sarampión afecta sobre todo a los niños y puede causar graves problemas de salud como neumonía, ceguera o encefalitis

“El sarampión sigue circulando ampliamente en otras partes del mundo, por lo que debemos estar preparados para responder a los casos importados”, advirtió Etienne. Clave en este sentido es, subrayó, “seguir manteniendo las altas tasas de cobertura de vacunación”, así como “reportar inmediatamente” cualquier caso sospechoso de sarampión.

“La región de las Américas ha demostrado que con programas de inmunización fuertes, una financiación dedicada y un fuerte compromiso político, se puede detener el sarampión”, celebró por su parte la directora general de la OMS, Margaret Chan. La experta manifestó su esperanza de que esta región sirva de “inspiración” para otras zonas del planeta que aún deben lograr la eliminación de una de las enfermedades prevenibles con vacuna más mortíferas.

Se estima que, con la amplia extensión de las vacunas, gracias a intensas campañas en todas las Américas y el Caribe, hasta 2020 se habrán logrado prevenir 3,2 millones de casos de sarampión y hasta 16.000 muertes por esta causa en toda la región. Antes de que comenzaran las vacunaciones masivas, en 1980, el sarampión causaba unos 2,6 millones de muertes al año en todo el mundo. En las Américas fue el responsable de 101.800 fallecimientos entre 1971 y 1979. El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños y que puede causar graves problemas de salud como neumonía, ceguera o encefalitis.

Con la declaración oficial presentada hoy, el sarampión se convierte en la quinta enfermedad prevenible por vacunación que se logra eliminar en las Américas. En 1971 se erradicó la viruela, en 1994 la poliomelitis y, en 2005, la rubeola y el síndrome de rubeola congénita.

Un largo camino hasta la eliminación del sarampión

El sarampión se convierte en la quinta enfermedad prevenible por vacunación que se logra eliminar en las Américas

Los esfuerzos para eliminar el sarampión se remontan a 1994, cuando todos los países de las Américas se comprometieron a “eliminar la transmisión endémica del sarampión” para el año 2000. El último brote endémico de sarampión en la región se registró en Venezuela en 2002. Aun así, en algunos países de la región se siguieron registrando casos en la siguiente década que impidieron cumplir el objetivo de declarar conjuntamente su eliminación con la de la rubeola, que se produjo el año pasado. El último caso de sarampión endémico en las Américas fue reportado en julio de 2015 en Brasil.

Además, entre 2003 y 2014, en las Américas se confirmaron 5.077 casos de sarampión importados o relacionados con una importación, según datos de la OPS.

Estados Unidos fue uno de los últimos países en sufrir un brote de este tipo que, con más de un centenar de casos, fue el más grave en este siglo. Su origen se localizó en el parque de atracciones Disneyland de Anaheim, California, en una persona que visitó el centro de recreo entre a mediados de diciembre de 2014. Para enero de 2015, se registraban ya 102 casos. Llegaron a superar los 150 esparcidos en varios Estados del país, demostrando la facilidad con que se pueden expandir este tipo de enfermedades que algunos creían cosa del pasado. En julio de ese año, el Estado de Washington reportó la muerte de una mujer por sarampión. Era la primera en más de una década. El 40% de los infectados eran menores de 20 años.

Una batalla también política

El brote de Disneyland, y la rapidez con que se extendió, volvió a centrar la atención en la decisión de algunos padres —también en otras regiones, como en Europa— de no vacunar a sus hijos alegando estudios —que se han demostrado falsos— que vinculan las vacunas a enfermedades como el autismo. Las más altas autoridades del país, el presidente Barack Obama incluido, hicieron hincapié en la importancia de vacunar a los menores. Tras el brote, el gobernador de California, Jerry Brown, firmó el año pasado una de las leyes de vacunación más duras del país, que prohíbe alegar “creencias personales” para no vacunar a los hijos y que también veta la escolarización en escuelas públicas o privadas de niños sin vacunar.

Pese a los estudios que desmontan el mito de las vacunas y su relación con el autismo, este argumento ha seguido aflorando en EE UU. El candidato republicano, Donald Trump, lo esgrimió en uno de los primeros debates de las primarias, hace ahora un año. Y también lo tuiteó en varias ocasiones en el pasado. Por el contrario, la demócrata Hillary Clinton fue tajante desde un principio. “La ciencia es clara: la Tierra es redonda, el cielo es azul y las vacunas funcionan. Protejamos a todos nuestros niños. Las abuelas saben”, dijo en las redes sociales a raíz del resurgimiento de la polémica en 2015.

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