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¿Por qué el pan artesano es algo más que una moda?

Es toda una revolución en YouTube y han aumentado los cursos para su elaboración, pero no se trata de una simple novedad, se nota en el sabor, la duración y el bolsillo

Comer pan no es el mal. Y, hoy, el Día Mundial del Pan, es momento ideal para reivindicarlo. En los últimos años, se ha puesto de moda el pan artesanal y la demanda de los elaborados a modo tradicional se ha disparado hasta tal punto que la gente se ha vuelto loca y ha empezado a hacer pan en casa. Ya no se trata únicamente de rescatar viejas tradiciones, sino que buscamos alternativas bastante más saludables y a un precio justo. ¿Cómo es posible que cada vez haya más locales dedicados a la fabricación de pan artesano? ¿es justificable su precio?

Hasta aquí hemos llegado

Que nos hemos cansado del pan industrial es una evidencia. Es de vergüenza ir a un supermercado, dejarte llevar por el embriagador olor del horno, comprar un pan de 250 gramos de peso por 0'75€ y que a la hora de la verdad, no deje de ser un sucedáneo congelado y recalentado con un vago recuerdo a lo que es el pan. Por regla general, los iluminados que hornean esas masas congeladas, tienden a envolver el pan cuando aún está caliente, con lo que el pan se estropea en nada y menos. Al final te has gastado un pastón por un pan malo que, ya no sólo es artificial, sino que además no aguanta nada. Al día siguiente debes ir a comprar más.

Claro que aún se puede descender a un infierno más oscuro, el de las franquicias. Desde que empresas como Granier se hicieran famosas con la polémica de los cruasanes a precio de ganga, cada vez se van abriendo más negocios de estos que piensan que los consumidores somos tontos de remate. Este tipo de empresas son otro ejemplo de cómo vender un pan congelado y de mentira a precio de oro. Y todavía tienen el desparpajo de hacerse llamar maestros artesanos. Eso sí, record en ventas. El chollo es el chollo, aunque nos estemos comiendo un bocadillo de petróleo.

El montaje seriéfilo de Panic se merece muchos 'likes'.

De casa al obrador

No es de extrañar que con todo este hipsterismo del "hazlo tú mismo" que tanto dinero ya empieza a mover, no se haya hablado del pan. Desde hace años hay mucha gente que hace el pan en casa, que recupera recetas antiguas e innova con creaciones de lo más peculiar. Estos improvisados panaderos, también conocidos como "panarras", llegan a tener canales en youtube única y exclusivamente para mostrar sus creaciones, ofreciendo tutoriales y consejos bastante más que prácticos. De hecho, los vídeos de cómo hacer masa madre tienen más de medio millón de reproducciones. Incluso se creó en su día la web www.panarras.com, con su propio "panifiesto". Las harinas de trigo y de maíz han dejado paso a otros cereales como la espelta o el centeno, que se ha recuperado del ostracismo. Algunos los llaman frikis, yo los llamo artistas.

Si gastamos todos los días 0'75€ por un pan horroroso de 250 gr, ¿habéis hecho la cuenta de lo que costaría un pan de un kilo?

Es por eso que muchos panarras deciden dar un paso más y lanzarse al mundo a este mundo como forma de ganarse la vida. Si hay alguien enamorado del pan tradicional, ése es Javier Marca, que en su día quiso recuperar la tradición del pan de siempre y terminó montando Panic, un obrador de pan referente en la capital. Javier, nos da la clave de por qué su pan es tan auténtico: "Nosotros hacemos pan con harina ecológica, sal y agua; una fermentación en frío y mucha dedicación". Además nos comenta que en España se está recuperando la costumbre de hacer pan de verdad, porque somos esclavos del pan industrial que no sabe a nada. Javier Marca reconoce que se está poniendo de moda en muchos blogs que ya hablan de pan, los canales de youtube y el impulso en las redes sociales.

Y es que el pan de Panic es un pan más tostado que los panes que encontramos en cualquier lado, aunque en Europa los panes se hornean también así. Si bien es cierto que locales como Panic ofrecen calidad a precio inmejorable, también han aprovechado el filón otros panarras como Levadura Madre, donde ya lo que vemos es otra cosa. En sitios como Levadura Madre, ubicado en el madrileño barrio de Malasaña, ya no solo hay un motrador más colorido, también encuentras unas mesitas, dulces y postureo, muchísimo postureo. Aunque también ofrecen cursos para aprender a hacer pan, y eso es de agradecer.

¿Precio? ¡Estámos de suerte!

Decir que estos nuevos panes tradicionales son demasiado caros es no tener demasiada idea. Si hemos de seguir el ejemplo que os comentaba al principio, y nos tuvieramos que gastar todos los días 0´75€ por un pan horroroso de 250 gramos, ¿habéis hecho la cuenta de lo que os costaría un pan de un kilo? Pagaríamos 3 euros por un pan de un kilo que no nos duraría apenas un día, mientras que los nuevos panes tradicionales, infinítamente más sabrosos, nos pueden durar más de una semana y por un precio similar. Claro que siempre tenéis la posibilidad de comprar las barras de ese inmundo pan industrial de cincuenta céntimos que vende la tienda de alimentación del barrio, que es como una especie de esponja caliente que sabe a silicona de sellar bañeras.

Y sí, una alternativa fabulosa es hacer el pan en casa. Porque es divertido, es barato, es una labor creativa, es delicioso y adictivo. Es hora de decir NO al pan industrial, de dejar de consumir esas inmundicias y recuperar un alimento tan sano como es el pan. Incluso, ya existe un montón de gente que también fabrica en casa yogur y queso. ¿No os vais a animar?

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