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Todo lo que vamos a ver en la nueva temporada de 'Narcos'

Pablo Escobar muere, sí. Pero, ¿qué más nos depara la serie que ha humanizado a uno de los mayores delincuentes de la historia? Hoy regresa a Netflix, pero te avanzamos algunos de sus secretos

Más dramatismo. Más brutalidad. La venganza final. Pablo Escobar tiene que morir. Pero, antes, su brutalidad no conocerá límites. La única forma de frenarlo será creando alianzas entre la policía y sus propios enemigos narcotraficantes. Nadie está a salvo en esta segunda temporada de Narcos. Pero, ¿qué otras incógnitas nos esperan más allá de quién mató a Pablo Escobar?

1- La muerte de Escobar

Por fin veremos las populares imágenes de la muerte en el tejado de Pablo Escobar, el narcotraficante más famoso de la historia, interpretado por el brasileño Wagner Moura. La recreación ha sido fiel a la realidad, dicen, pero siempre ha sobrevolado la idea de la conspiración, así que en la serie, que, de hecho, se anuncia con el hastag #quienmatoapablo se pregunta precisamente eso y tendrá que mojarse con respecto a quién acabó realmente con su vida. Por su parte, Moura, que no sabía nada del personaje cuando comenzó a rodar la serie pero que sí recuerda que estaba muy gordo cuando vio su muerte por televisión, tuvo que seguir acumulando lorza para acentuar ese toque patético a su caracterización.

2- La transformación del prota

La transformación del actor brasileño, que tuvo que engordar 20 kilos a base de hamburguesas y helados, es brutal. Seguirá luciendo su inconfundible bigotito, un toque delicado en el paradójicamente rostro adusto del capo más perseguido. Wagner, que me confesó que no habría tenido agallas para hablar con el verdadero Escobar, de haberlo conocido en vida le habría preguntado por este detalle: cómo hacía el paisa para recortarse el mostacho. En esta segunda temporada, ni bigotes ni ojos de cachorrito: Escobar regresa cual Terminator porque a Escobar “se le respeta”.

3- Hablar como un auténtico paisa

Algo que ha mejorado Wagner Moura es su acento colombiano, lo que significa que más de uno tendrá que acudir a los subtítulos en castellano para entender algunas expresiones. De hecho, el propio canal ha lanzado unos vídeos en los que el actor, que vivió durante dos años en Bogotá junto a su mujer y sus hijos y dio un cambio radical a su vida, aprendiendo español en un tiempo récord, explica, junto a su némesis Pedro Pascal (Peña), los significados de latiguillos como “muy pilas” (un crack) o “verraco” (que se cree muy guay).

En esta segunda temporada, sin embargo, nos tememos que los diálogos serán lo de menos: la acción pura y dura, la venganza, es un lenguaje universal.

4- Más dramatismo

Esta segunda entrega se condensa en un único año (julio 1992-diciembre 1993), desde que el criminal escapa de la Catedral hasta que es abatido por la policía.

Si la primera temporada la voz en off del agente de la DEA Murphy (Boyd Holbrook) iba guiando al espectador por una historia que cubría tres lustros, en esta segunda entrega la trama se condensa en un único año (julio 1992-diciembre 1993), desde que el criminal escapa de la Catedral hasta que es abatido por la policía. Si Narcos comenzó siendo una serie épica, sin dejar de tener ese tono, sí es cierto que, en esta ocasión, se acentúa más el toque dramático. Qué ocurre con la familia del que era el séptimo hombre más rico del mundo, según Forbes, cómo afectó toda esta situación a esos secundarios de la primera entrega, a sus enemigos, a los policías. En esta partida de ajedrez, nos tememos, no habrá un único perdedor.

5- Los secundarios toman protagonismo

En la vida real ha sido el hermano del narco, Roberto Escolar, el que ha llegado a pedirle a Netflix hasta mil millones de dólares por los supuestos daños y perjuicios que les están causando esas tramas no tan fieles a la realidad, según él. En la ficción, se profundiza en el reparto coral de la series, con personajes como el abogado de Escobar, interpretado por Bruno Bichir, un tipo controvertido, porque ¡quién estuviera en su pellejo! Como afirmaba el propio actor: “El solo hecho de que exista parece bizarro”. Escobar lo pierde todo (dinero, poder, aliados), y eso incluye también a su propia familia.

6- El lado más humano de Escobar…

Wagner Moura logró una nominación como mejor actor en la última edición de los Globos de Oro (también la serie) gracias al toque de humanidad que impregna su actuación: ese bigotito del que hablamos antes junto a una mirada gamberra le dan en la ficción una apariencia menos temible de la que mostraban los medios de la época. Escobar aparece así como un padre protector, un atento marido y un tipo preocupado por los más desfavorecidos. Sin embargo, cuando es perseguido en la segunda temporada mostrará lo implacable y despiadado que puede llegar a ser.

7- … y el lado más despiadado

La serie, como hizo el propio actor a la hora de crear el personaje, intenta comprender (aunque no exculpa) a uno de los más salvajes criminales del siglo XX. Pero en su recta final no se anda por las ramas a la hora de mostrar su brutalidad. Los primeros 11 minutos de la segunda temporada mostrados vía Facebook Live muestran cómo los propios soldados colombianos dejan huir a Pablo, al que temen como si fuera el diablo.

8- La ambición desmedida

El hermano del narco ha llegado a pedir a Netflix hasta mil millones de dólares por los supuestos daños y perjuicios

Alguien que no conoce sus limitaciones, que aspira siempre a lo máximo se convierte fácilmente, como le ocurrió a Escobar, en un ególatra narcisista, un loco. El dinero (tanto que no podía ni contarlo) y el poder nunca fueron suficiente para el narco. La política y la élite se le resistieron. No llenó sus huecos megalómanos transportando hipopótamos a Colombia desde África o presumiendo bajo los focos, con osadía, de lo que era capaz de conseguir frente a sus (supuestos) adversarios políticos, narcos o la mismísima policía. Ahora, no sólo es perseguido por agentes antidroga, también se las tendrá que ver con el cartel de Cali y Los Pepes, un grupo que reúne a criminales colombianos.

9- Buenos y malos

Según comentaban sus creadores, el canal nunca quiso hacer una serie en la que se siguiera el cliché de “policías norteamericanos que van a un país tercermundista para proteger a los más débiles del malo”. A lo largo de la primera temporada, y también en los 10 episodios de esta segunda entrega, se juega con ese concepto de buenos y malos. ¿Cuál es la principal novedad en relación a las autoridades? Ahora la DEA y el gobierno colombiano serán capaces de buscar alianzas con quien sea (los principales enemigos de Escobar sin ir más lejos) con tal de apresar al líder del cartel de Medellín. Vamos, que los de la DEA no son exactamente los héroes de la historia. Como dijo Moura: “Los héroes en Narcos son los colombianos que lucharon y decidieron hacer algo contra el narco-terrorismo en los años 80”.

10- Habrá tercera temporada

Además, aquí no acaba la cosa. Ya se ha confirmado una tercera entrega, eso sí, sin Escobar, claro. ¿No habla la serie de “narcos”, así, en general? Pues eso. Lo confirmaba el propio Wagner Moura: “Narcos no es una serie sobre Pablo Escobar, es una serie sobre el nacimiento del tráfico de drogas”. El final de esta segunda entrega abrirá una ventana a una continuación que nadie se había imaginado cuando se estrenó la serie.

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