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Inma Cuesta y ‘Rumba’, la cinéfila independiente

HACE SIETE años, la actriz Inma Cuesta decidió compartir su vida con una cachorrita que se ha convertido en la niña de sus ojos. El día que la recogió diluviaba y pensó en llamarla Lluvia, pero su hermana la convenció para ponerle un nombre más alegre: “Fue así como la llamé Rumba”. La protagonista de Capitán Kóblic es alérgica al pelo canino, por lo que buscó una perra que no lo soltara. “Me dijeron que era de la raza bichón maltés, pero he descubierto que es cotón de tuléar, que es igual pero más guapa”, presume. Cuesta tenía entonces 29 años y el desconocimiento hizo que la comprara. Hoy se muestra partidaria de la adopción y ha buscado familias para muchos animales. “España es uno de los países en los que más se abandona. Se deberían eliminar las tiendas de mascotas”.

El carácter de Rumba se parece al de su dueña: “A veces es muy cariñosa y, de repente, necesita su espacio. En eso es como yo”. La perra ha adquirido también su pasión por el cine, aunque es selectiva. “Cuando veo una película de miedo, no le mola y se va. Prefiere las comedias”, comenta la intérprete de 3 bodas de más.

La conexión que existe entre las dos es muy intensa. Una vez, Rumba cruzó la calle y la actriz de Águila Roja se tiró a parar un coche sin pensarlo. “Fue algo instintivo”. “Mi madre dice que estoy obsesionada con la perra, pero no puedo medir mi amor”, confiesa. “Soy todo para ella. Soy su familia, igual que ella es la mía”.

La actriz de 'La novia' abraza a su perra.