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El imperio

Cada año se producen declaraciones de jefes de la Iglesia católica que funcionan como varazos que se le dan al rebaño

El arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, durante una intervención en el Fórum Europa Tribuna Mediterránea.
El arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, durante una intervención en el Fórum Europa Tribuna Mediterránea. EFE

En resumidas cuentas, cuando el arzobispo de Valencia dice que está preocupado por la familia a causa del “imperio gay”, entre otras amenazas, hace algo tan viejo como poner a la altura una institución hegemónica y otra que no se distingue, pero despreciada por la Iglesia.

Una de las maneras más características que tiene la mayoría para expresarse es sobredimensionar a quien considera su enemigo, alzándolo como fuente de males terribles en superioridad de condiciones. De esta forma, la familia “tradicional” estaría en peligro según el obispo a causa del feminismo y de los homosexuales, que forman uno de esos imperios perseguidos, ahorcados y castrados; un imperio que sigue siendo noticia cuando se anuncia que está permitido. El típico imperio de mierda.

Cada año se producen alrededor de cinco o seis declaraciones de jefes de la Iglesia católica que funcionan con eficacia como exabruptos parecidos al varazo que se le da al rebaño. Este último es especialmente revelador de lo que entiende el obispo por minorías, desfavorecidos y necesitados de la mirada lenta como una vaca del Señor. Solo desde un delirio criado entre prejuicios se puede señalar al feminismo y el “imperio gay” no solo como destructor de la familia, sea la familia lo que sea, sino como causa de que en España haya más abortos, más rupturas tradicionales y más uniones civiles. Precisamente tres razones por las que se distingue un país civilizado, una sociedad avanzada.

El arzobispo Cañizares dijo en una misa sus teorías, perfectamente inadvertidas, y a los dos días publicó el gabinete de prensa un comunicado con el monólogo. Normalmente se dicen las cosas en casa de Dios y después, si Dios no importa, se meten en las casas de todos. Llegan en uno de esos momentos importantes de la historia de España que se produce cada dos horas, cuando se está decidiendo dramáticamente qué incita al odio o no. A mí, por ejemplo, el calor que empieza a haber en Madrid; a la Comunidad, la estelada (sin éxito judicial). Mientras, la Iglesia dice que la familia se extingue a causa de las mujeres y los gays; las mujeres que no se comportan como tales y los gays en general, independientemente de su Dios, que siempre será un Dios equivocado. Ese concepto de la familia ha sido apropiado de manera tan exótica por la Iglesia, patrocinando el amor entre hombre y mujer, que se entienden mejor las manifestaciones “por la vida”. Dos ideas, familia y vida, que defiende la Iglesia de tal forma que cualquiera pensaría no solo que se inventaron con ella, sino que no es ella la principal encargada de menospreciarlas.

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