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Javier Cilleruelo, un apasionado de los números

Era un experto mundial en Teoría de Números Combinatoria. Ayudó a resolver un problema propuesto por Sidon que llevaba abierto 80 años

Javier Cilleruelo, un apasionado de los números

"Nos quedan muchos recuerdos, como esos momentos en la cafetería en los que primero se le iluminaban los ojos, luego aparecía una sonrisa y, con su entusiasmo habitual, decía: te voy a contar un resultado interesante". Estas palabras, con las que nuestro director de departamento nos comunicaba el pasado 15 de mayo el fallecimiento de Francisco Javier Cilleruelo Mateo reflejan fielmente lo que era Cille, como le llamaba todo aquel que no le llamaba Javi.

Profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), había nacido en Soria en 1961, pero era, sin duda, de Aranda de Duero. Desde pequeño le gustaron las matemáticas, lo que le llevó a cursar la Licenciatura y obtener el Doctorado en la Autónoma. Ya en su innovadora tesis, Representación de enteros como suma de cuadrados, dio muestras de una capacidad singular para, como señaló su director, Antonio Córdoba, cuando despedimos a Javier, "ver las estructuras que encierran los números". Tenía una rara habilidad para pensar aritméticamente, lo que le dotaba de una creatividad que estaba en todo su esplendor en el momento de su temprano fallecimiento. En sus trabajos buscaba siempre la elegancia, y sin duda la alcanzaba.

Experto reconocido mundialmente en Teoría de Números Combinatoria, era autor de más de 80 artículos de investigación, publicados en las mejores revistas. Su carácter abierto le llevó a tener como coautores a 44 matemáticos de todo el mundo. Tenía muchos temas favoritos, pero entre ellos destacaban los Conjuntos de Sidon. Javier resolvió, junto a Imre Rusza y Carlos Vinuesa, un problema propuesto por Sidon que había permanecido abierto durante 80 años. Posteriormente dio la primera construcción explícita de conjuntos de Sidon infinitos cuya densidad mejora la cota establecida por Paul Erdös en 1932.

Javi habló sobre el problema de Sidon en el programa de Andreu Buenafuente, y es que, además de un notable investigador, era un entusiasta de la divulgación, que no perdía ocasión de atender a cuanto centro educativo, radio, televisión, página web o periódico le requería para hablar de matemáticas. En su web personal se puede encontrar una selección de estas actividades, entre ellas su participación en los Desafíos Matemáticos que comenzaron a aparecer en la web de este diario en 2011, con ocasión del Centenario de la Real Sociedad Matemática Española (RSME). También creó y dirigió durante 16 años la sección El Diablo de los Números de La Gaceta de la RSME.

Cille era amable, ocurrente, un punto socarrón, dispuesto siempre a ayudar a quien lo necesitaba y a ocuparse en las causas que consideraba justas. Defendía sus convicciones con firmeza. ¡No he tenido nunca un amigo con el que haya discutido tanto! Pero el enfado por la discusión se pasaba en cuanto te embarcabas con Javi en algún proyecto conjunto, en el que podías estar seguro de que él se implicaría a fondo. Es sólo una anécdota pero, cuando Bernardo Marín me propuso, de un día para otro, organizar los primeros 30 de los ya mentados Desafíos Matemáticos, mi primera reacción fue de pánico. La segunda fue, "¿por qué no? Seguro que Cille me ayuda a ponerlo en marcha". ¡Y vaya si me ayudó! Acabó presentando tres de los desafíos y, en una labor más discreta, propuso y superviso algunos más, además de ser el más duro y constructivo crítico de cualquiera que a mí se me ocurriese.

Javier Cilleruelo, tocando la guitarra en un acto en el Colegio Mayor Juan Luis Vives.
Javier Cilleruelo, tocando la guitarra en un acto en el Colegio Mayor Juan Luis Vives.

Javier Cilleruelo no era sólo un apasionado de las matemáticas. Le apasionaba, sobre todo, su familia: Estrella, Carlos, Moisés, Estrella, su madre, su hermano,... Y también sus amigos, Aranda, su Colegio Mayor Juan Luis Vives, en el que vivió como estudiante y del que fue director los últimos 13 años, la Autónoma, el ICMAT, la música (era un excelente guitarrista aficionado).

Y le apasionaban sus alumnos. Dirigió cinco tesis doctorales (hay una más empezada) y estaba siempre dispuesto a atender a cualquier estudiante interesado por la Teoría de Números. Ya enfermo, aprovechó la última asignatura que impartió para elaborar unas notas que adaptaban y actualizaban el libro La teoría de los números que había escrito con Antonio Córdoba.

Javier se mantuvo activo hasta el final. El manuscrito con el último resultado del que me habló en el café de las 9 lleva fecha del 19 de febrero. En él demostró, junto a Florian Luca, que cualquier entero es suma de tres capicúas. Estaba muy orgulloso de este resultado. Y en su web todavía hay dos manuscritos posteriores.

Se nos ha ido un gran matemático y una excelente persona. Descansa en paz, Javi. Descansa en paz, Cille.

Adolfo Quirós Gracián es Profesor Titular en el Departamento de Matemáticas de la Universidad Autónoma de Madrid y Director de La Gaceta de la RSME