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¿Ha llegado el final del timo 'hipster' del 'matcha'?

La bebida del momento es un milenario torrente de beneficios para el cuerpo y la mente que inunda nuestras redes sociales. Pero, mezclada con leche para que quede bonito, no sabes ni lo que estás bebiendo. En serio. ¡Basta ya!

Cualquier tradición culinaria de Japón, al trasladarse a las menús y paladares occidentales en su versión más popular, no es capaz de mantenerse limpia y pura. Así es el mundo de la gastronomía, que con los kilómetros es muchas veces incapaz de entender costumbres milenarias, empeñándose en retocarlas para poder servirlas a la mesa de una cultura nueva. Y así es como nos topamos con el matcha, ese té verde japonés molido a la piedra, que ya inunda redes sociales mezclado con leche y cartas de postres transformado en azúcar puro. Es tanta la explotación que ya roza la vulgarización, haciéndonos dudar entre si es una moda pasajera o una nueva forma de beber té.

El matcha lo peta, de eso no hay duda

El matcha no es un té cualquiera y para saberlo basta con ponerse en manos de Yuli, dueña Spicy Yuli, el imperio de los tés y las especias de Malasaña. Según ella, hay distintas calidades de matcha siendo las hojas de gyokuro o tencha las principales con las que se elabora. “Son té verdes especiales y de textura fina que se cubren con telas o lonas para que conserven la clorofila”. ¿Su diferencia con otros tés? “Que es un té que bebes y comes, que digieres, muy unido al ritual del té japonés”, cuenta.

Pero tú lo bebes solo para petarlo en Instagram

Lo habrás visto en redes sociales, a modelos bebiéndolo en el backstage de la Fashion Week el año pasado –gracias al patrocinio de la distribuidora Panatea– y en una inmensidad de artículos poniéndolo por todo lo alto gracias sus increíbles beneficios. Poco a poco ha invadido Instagram en su versión latte acompañado de manicuras perfectas, mesas de madera y simetrías que lo convierten en algo más que una superbebida. ¿Y tú? ¿Lo bebes porque te gusta o porque bajo un filtro de VSCO hace que ganes seguidores en Instagram? Y lo que es más importante, ¿es lo tuyo un postureo o una auténtica pasión por mundo del té?

Tradiciones milenarias aparte, a ti lo que te gusta es cargártelo

“Con leche es menos digestivo y se pierden notas de cata. La leche es dulce, es grasa… todo lo contrario de lo que es el té”

Porque una cosa es el matcha por sí solo, de sabor vegetal y amargo, y otra cosa es mezclarlo con leche. Mezclamos Martini con Fanta Limón, el café con litros de leche, el té con otra buena tanda de lactosa, el vino con Casera, la cerveza con gaseosa de limón, el vermut con sifón… es evidente que nuestros antojos se satisfacen encontrando mezclas que disfrazan el sabor puro de ciertos alimentos y bebidas para encontrar la manera de que se acoplen a nuestros gustos. Nada tiene de malo, para eso existe la sal, los bitters, el vinagre y la infinidad de especias que se utilizan en la cocina, pero estos en vez de disfrazar, acompañan y potencian sabores, no los nublan y los transforman. Justo lo que hace la leche con el matcha. “Con leche es menos digestivo y se pierden notas de cata. La leche es dulce, es grasa… todo lo contrario de lo que es el té”, cuenta Yuli.

Te crees healthy, pero NO

Según la Universidad de California, labebida del momento ayuda a prevenir la gastritis, la de Michigan en cambio se inclina por ser una buena medicina para combatir la artritis reumatoide, y la Universidad de Purdue, concluye en que un compuesto del té verde inhibe el crecimiento de las células cancerígenas. El matcha no para de sorprender con la larga lista de beneficios que van desde ser una bomba de antioxidantes, un quema grasas a un desintoxicante. Incluso contiene teanina, cuya acción calmante ayuda a mantener una “alerta en calma” durante varias horas sin “la ansiedad” que resulta de beberse unas cuantas tazas de café pero, basta con que se mezcle con leche para que todo ello desaparezca. Pero de eso ya te encargas tú, ¿no?

Corre corre, pon otra foto, antes de que le pase lo mismo que al sushi

El sushi causó sensación hace ya unos cuantos años y fue capaz de meterse, poco a poco, en el mercado español. Tal fue su éxito que ahora es imposible no toparse con él, bien empacadito e insulso de sabor, y cómo no, mezclado con ingredientes que nada tienen que ver con los de Japón. A veces la mezcla sale airosa como en aquellos años 60 que vieron nacer a los California Rolls de la mano de Ichiro Mashita, reemplazando el toro por aguacate. Otras, se rebañan en empalagosas salsas y se mezclan con todo menos pescado de calidad. Así ha pasado con el matcha y lo curioso es que ya viene de fábrica, es decir, directito de Japón: en galletas Oreo, patatas Calbee’s Zeitaku Matcha cubiertas de chocolate blanco, chocolates Kit Kat, helados Ben & Jerry’s... imposible escaparse de él en su versión menos light. Es lo que tiene el azúcar, que lo hace todo extremadamente irresistible. Venga Lays, haznos unas patatas en versión matcha. ¡A ver si te atreves!

Bueno, mejor no corras tanto

Esto no es El Diablo Viste de Prada en el que vas con una taza desechable de Starbucks de arriba para abajo por toda la ciudad, sino que es un ritual que está pensado para beberse directamente de un cuenco de cerámica (no hay dos iguales) para que el ritual de beberlo se convierta en todo una experiencia sensorial. No se trata solo de beber sino también de sentir, tocar, oler y compartir. Y eso resulta imposible de hacer con una taza de cartón y una tapa de plástico andando por Malasaña y tomándole fotos al cielo.

Te están clavando

No se trata solo de beber sino también de sentir, tocar, oler y compartir. Y eso resulta imposible con una taza de cartón y una tapa de plástico

La tradición de beber matcha viene del siglo XII, cuando se utilizaba en las tradicionales ceremonias japonesas del té y por lo tanto hay varios tipos de matcha. “Dentro de los utilizados en las ceremonias hay más suaves y más fuertes, dependiendo si se es principiante o con el paladar hecho. Un matcha de ceremonia de la mejor calidad, o premium por así decirlo, cuesta 18€ (30gr) en mi tienda. No es un té barato, pero sí que se puede encontrar a este precio, aunque suelen venderlo mucho más caro”, comenta Yuli. Y tiene razón, porque comparando el precio con Tea Shop, la misma cantidad de un matcha orgánico sube a los 24,95€, en Amaté a los 50,95€. 

La hora de la verdad

La prueba del pañuelo para los #matchalovers es tan fácil como preguntarte:

¿Te suena lo que ves a continuación?


Si la respuesta es no, déjalo y vete a por un chai latte al Café & Té de la esquina, anda.

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