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Estrellas en Panamá

A Bertín Osborne pueden multarlo o encarcelarlo. Pero lo que ha perdido Pedro Almodóvar no tiene reparación civil

El director de cine español Pedro Almodóvar.
El director de cine español Pedro Almodóvar. EFE

Bertín Osborne aprovechó su aparición en los papeles de Panamá para hacer una gira promocional. Corrió a conceder entrevistas, siempre dejando edificantes lecciones de cultura cívica. Nos informó con caballerosidad de que había abierto una sociedad offshore "porque me dio la gana". Admitió orgulloso que había comprado una parcela a través de esa sociedad para no aparecer como comprador. Explicó galantemente a una periodista que "a mí, pagar cualquier cosa, me cuesta el doble que a ti" (solo le faltó llamarla "muerta de hambre"). Y dejó para la historia aforismos inspiradores como el siguiente:

- Intentar pagar menos impuestos es lo que hace toda la gente en todo el mundo entero.

No quedó claro si Bertín daba explicaciones o se hacía publicidad.

La otra estrella española de Producciones Mossack Fonseca, Pedro Almodóvar, se dolió más. El director canceló la promoción de su último estreno, guardó un silencio sepulcral en espera de que el tema se olvidase y, como no se olvidó, concedió una entrevista a una televisión pequeña y amiga para dejar constancia de su arrepentimiento. Llevaba en la cara el mismo gesto que el rey Juan Carlos cuando lo pillaron cazando elefantes.

El pecado de la derecha es el cinismo. El de la izquierda, la hipocresía. De los dos, el que más duele es el segundo. Al fin y al cabo, Bertín nunca fingió ser otra cosa que un bon vivant. En cambio Pedro ha vivido despachándose a gusto contra los ricos, obviando el detalle de que él es uno. A Bertín pueden multarlo o encarcelarlo. Pero lo que ha perdido Almodóvar no tiene reparación civil.