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Así era ser un 'heavy' madrileño de los ochenta

En el cómic 'Heavys 1986' se narra cómo era esta tribu urbana en la que la música y la estética se mezclaban con la cerveza y las charlas en el parque

Una de las ilustraciones de 'Heavy 1986', de Miguel B. Núñez.

Miguel B. Núñez ha hecho lo que muchos queríamos haber hecho hace tiempo: "contar cómo se vivía en los ochenta si eras un adolescente y además te gustaba una musica rara” En Heavy 1986 se acerca a una subcultura como la del heavy que conoce perfectamente al haberla vivido él de primera mano. Se adentra, además, en la España de aquellos años, donde Franco, aun muerto, todavía estaba muy presente en muchos lugares. De esta manera también se conecta con unas modos de vida, hoy en dia casi desaparecidos o no tanto, como también deja claro en la entrevista.


En todo caso el heavy sigue vivo en muchos grupos y aficionados, pero quizá el año 1986 fue el de su mayor difusión mediática. “Fue el año del éxito masivo de bandas como Europe o Bon Jovi y el Do de pecho del thrash metal con Master Of Puppets de Metallica y Reign in Blood de Slayer. Fue un año de contrastes”, explica Núñez, quien además de dibujante tuvo algunas bandas de musica como Humbert Humbert o Cuerpos. “Como influencia directa en el cómic, puedo decirte que el vídeo clip de Shot in the Dark de Ozzy Osbourne del disco The Ultimate Sin, también de 1986 y Pretty in Pink la película escrita por John Hughes que también es de aquel año”, explica sobre la importancia de un año capital para muchos adolescentes de aquella época, donde todo podía suceder.


El cómic da muchos detalles culturales de aquella época. Uno de los más significativos y ya casi olvidado es el de la desaparecida emisora La Cadena del Water.


Viñeta de 'Heavys 1986'.

Ponían muy buena música y muy variada y no tenías que aguantar los cortes de los locutores de turno. Las movidas que tuvieron nunca estaban relacionadas directamente con acciones de ellos, más bien con oyentes que llamaban dando opiniones más radicales. Debió ser en 1987 o 1988 cuando yo empecé también a hacer un programa, junto con mi amigo Jose Antonio Gallego, en otra radio libre, Antena Kolectiva. Pero yo sobre todo escuchaba cualquier cosa de La Voz de La Experiencia de la Cadena del Water. Significaba algo más que poner unos programas, era como encender a un amigo y apagarlo cuando ya te caías de sueño. Fuera de ahí me acuerdo de Caravanas de Hormigas de Radio 3. Y en plan heavy Disco-Cross, El Pirata, Rafa Basa o el programa de Mariscal Romero, pero no recuerdo en qué emisoras estaban.


En el libro también se intenta describir cómo era la vida de barrio. Es curioso como heavy 1986 sirve para poner en valor algunas de esas dinámicas que habia: la reunión en el parque, la llamada al telefonillo...

Yo me movía entre Canillas, Hortaleza, Moratalaz y El Carmen así que el resultado en el cómic supongo que es una mezcla de todos. En mi barrio, Canillas, no había mucho que hacer si tenías 16 años. La mejor opción era quedar con tus colegas en un parque y afortunadamente casi todos estos barrios tenían parques, quizá incluso más que los barrios del centro, y ahí que te ibas a tomarte una litrona y charlar. Si podías te llevabas el loro con unas cintas de Obús o del Ozzy y echabas el día. Era época preinternet y premóviles y de todo, si quedabas por teléfono con alguien y no aparecía pues te aguantabas, nadie podía avisar si ya habías salido de tu casa. Si querías hablar con la novia sin tus padres delante tenías que ir a una cabina y gastarte el poco dinero que llevabas.

En 1986 ya habían pasado diez años de la muerte de Franco, pero sigue dando la impresión de que a España le estaba costando salir de aquello. Las huellas de la dictadura aún están muy presentes.


Está presente en el hecho de que la vieja manera de ver las cosas seguía presente y los jóvenes melenudos seguían siendo vistos como delincuentes. No era algo caprichoso que las canciones de heavy metal hablaran de rebeldía, de no dar tu brazo a torcer, de libertad y de no creer en promesas. Quería mostrar lo que yo viví en aquellos días, nuestro propio desencanto juvenil, la incomprensión de los adultos y la estigmatización social.


¿Cómo veía la gente a aquellos jóvenes melenudos de los ochenta? Supongo que habría una especie de rechazo e incomprensión hacia lo diferente, que también haria que os unierais más.


El rechazo nos unía, eso completamente, y aunque personalmente me resultaba agobiante, lo más seguro es que nos hiciera más invulnerables de alguna forma. Había que empeñarse mucho en ser tu mismo cuando todo a tu alrededor te decía que ibas por el mal camino. Creo que por eso siempre hay un componente de chulería en los que se sienten al margen de las “costumbres” convencionales. Obviamente lo que ocurre con el paso de los años es que al final la gente accede a lo que ve todos los días. Una melena en un chico, un pantalón ceñido o una muñequera en una chica ya son cosas que a muy poca gente pueden alarmar, aunque siga sin gustarles.


¿Que significó la sala Canciller para aquellos jóvenes de los ochenta? Explícame como era un dia cualquiera allí.


Yo iba a mediados de los 80, y justo el año 86 fue el de intentar ir todo lo que me dejaban, que esa era otra. El Canciller tenía algo especial para nosotros. Ya la llegada a la zona del metro Carmen tenía algo que te excitaba, ver a toda esa gente de tu mismo rollo o cuando abrían y bajábamos las escaleras como ganado desbocado. Yo llegaba muy pronto porque no me dejaban aún estar hasta tarde, tenía 16 años, era un criajo. Afortunadamente podíamos entrar siendo menores. Cuando entrabas era como bajar a una caverna oscura, una sala donde se hacían conciertos, en la que tenías una pista de baile que daba al escenario con una pantalla enorme frente a ti. Cuando el ambiente estaba a tope podían en marcha la máquina de hielo seco y te sentías como si estuvieras dando un concierto, metido en la niebla, tocando una guitarra imaginaria.


La historia que cuentas también parece relevante porque descubre a mucha gente una época ya olvidada de nuestro pasado. Donde España no había avanzado tanto, había atentados, asignaturas como hogar o la gente compraba música. ¿Se te quedaron muchas cosas fuera que quisieras contar?

Se me quedó, como me recordaron hace poco, las sesiones dobles viendo películas de Charles Bronson o de cualquier justiciero de la noche o cosas de cine gore. Las cartas, yo escribía muchas cartas. A mi novia o a chicos que ponían sus direcciones en los tebeos de Forum buscando personas para hacer fanzines. Podía haber empezado por la explosión del Challenguer que para mi fue algo impactante, justo al empezar el año. La copa mundial de fútbol... pero soy un completo ignorante al respecto. La mayoría absoluta que dio la reelección a Felipe González. El cometa Halley que un amigo mío y yo intentamos ver saliendo a la intemperie en mitad de la noche en un pueblo de la sierra y los programas de Jimenez del Oso, la serie Media Naranja, la grabación del “No hay ningún loco” de ÑU en la Sala Canciller... Muchas cosas que me hacen recordar aquel año.

Ilustración del cómic 'Heavys 1986'.

Por otro lado, la música, aunque pudiera parecer lo contrario, no parecia tan uniforme como lo es hoy en dia. En los mismos espacios de las radioformulas o de los programas de televisión se podía ver a grupos como Barón Rojo, Obus o AC/DC.


La línea que dominaba era el techno pop, cantantes romanticones para chicas o grupos de la Movida. No sabría decirte cómo es la radio fórmula actual porque no la conozco pero el rock entonces era algo anecdótico. En las listas mandaban Elton John, Hombres G, Pet Shop Boys, Olé Olé, Mecano, Tina Turner, Duran Duran, Radio Futura o Alaska y Dinarama. En 1982 Obús habían estado arriba en las listas de los 40 Principales y Barón Rojo se habían acercado también, pero en 1986 ni rastro de ellos ni nada parecido, cuando estamos hablando del año del éxito masivo del heavy metal. Europe entró tímidamente en las listas del 87. Eso y el éxito de unos renovados Whitesnake, ayudó a que se hiciera algo de caso a las bandas nacionales de ese palo, como Niágara o Sangre Azul, pero eso duró un suspiro.


Por último, me gustaría destacar la buena elección de las canciones. Supongo que no habrá sido sencillo. Explícame como ha sido el método de trabajo.

La primera, Shot in the Dark, llegó antes de contar nada. El resto las he elegido pensando en el capítulo que ya estaba dibujando o tenía terminado. Ha sido complicado porque hay cientos de canciones, algunas no pudieron encajar por no haber sido publicadas cuando pasa la acción. De hecho tenía un texto sobre Barricada que no ha podido entrar, un dibujo de Doro Pesch que también se ha quedado fuera, cosas así que trataré de rescatar si hago otra parte.

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