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Cobayas

¿Qué pasaría en España —se preguntan sus dueños— si estuvieran un año sin Gobierno? ¿Y si repitieran las elecciones?

Tras la digestión y olvido del estudio de Oxfam Intermon sobre la desigualdad, nos preguntamos si los Gobiernos del mundo, especialmente los del sur de Europa, actúan como placebos para hacer creer a la ciudadanía que hay alguien al mando o, por el contrario, contienen principios activos capaces de atajar la septicemia. En Valencia, por citar lo último, solo se encuentra fuera de la UCI judicial Rita Barberá, y gracias seguramente a que se encuentra en la UCI alternativa, el Senado, donde van a parar mayormente los miembros de los partidos necesitados de cuidados paliativos. Se denomina “doble ciego” al método por el que ni los participantes de un ensayo clínico ni los investigadores saben a quiénes se ha administrado el remedio auténtico y a quiénes una aspirina. Tenemos constancia de que a Grecia le tocó en su día un fármaco con efectos secundarios mortales, pero ignoramos si a nosotros piensan darnos más de lo mismo o un ibuprofeno.

¿Qué pasaría en España —se preguntan sus dueños— si estuvieran un año sin Gobierno? ¿Y si repitieran las elecciones? El miedo a la inestabilidad con la que venimos amenazándolos, ¿inclinaría los votos hacia las opciones más dóciles o hacia las más rebeldes? ¿Qué conviene al Ibex 35? ¿Qué a los ciudadanos? Mira uno a su alrededor y observa en el rostro de sus contemporáneos una perplejidad en alza frente a las idas y venidas de los líderes. Si tuvieran que ir adonde el Rey en metro, a lo mejor ya lo habrían resuelto. Pero quizá todo ese movimiento falso, todas esas declaraciones que cambian de tono y contenido con el paso de los días, formen parte de un ensayo clínico. Parecemos cobayas asustadas en el animalario del hospital. Entonces, ¿qué hacemos con la desigualdad salvaje?

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