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Neymar, Laporta: los impuestos no son tiranía

El padre del futbolista y el expresidente del Barça protagonizan dos episodios de negacionismo fiscal

Meymar Jr., jugador brasileño del Barça
Meymar Jr., jugador brasileño del Barça AP

Cuando creíamos que algunos avances democráticos no tenían marcha atrás y confiábamos en que todos los ciudadanos ven claro el papel de los impuestos en una sociedad avanzada o la diferencia entre obligación y opresión, justo entonces brotan numerosos delirios regresivos propios de sociedades preilustradas. Dos ejemplos, uno reciente y otro de primeros de noviembre, aclaran lo que significa regresión fiscal y penal. El padre del jugador del FC Barcelona, Neymar Sr., dice que “si no tenemos una situación confortable para trabajar, no podremos quedarnos en España y habrá que salir”. El confort del que habla es fiscal; colean las secuelas tributarias de su engorroso contrato con el Barça. Un mes antes, el expresidente del Barcelona Joan Laporta declaraba, elucubrando en torno al caso Pujol: “Como catalanista, hemos visto cómo nos están ahogando financieramente y nos están acribillando a impuestos”. En consecuencia, “hubo mucha gente que optó por eso, pagar menos”. En ese caso estaría la familia Pujol.

Bien, la respuesta a Neymar senior no es complicada: si no están usted, su hijo y su empresa (de imagen) dispuestos a someterse a las normas fiscales españolas, lo cual implica inspecciones, preguntas y contradicciones, lo mejor es que se vayan. Y la misma respuesta habría que dar a quienes pongan sobre la mesa la amenaza confort fiscal o me voy. Los impuestos no están concebidos, ni en España ni en ningún otro país, como factores de comodidad. El contribuyente tiene que aceptar las incomodidades fiscales y ya está. Además, ¿que significa confortable? Quizá Neymar Sr. esté reclamando impunidad tributaria o que la empresa de los Neymar no sea sometida a inspecciones de ahora en adelante aun cuando existan razones objetivas para ello.

La posición de Laporta responde, en el fondo, a la misma postura negacionista de los impuestos (son un engorro, viene a decir). Pero, en su caso, ascienden al rango de instrumentos de opresión política. La conexión argumental “nos están acribillando a impuestos” con “hubo gente que optó por pagar menos” conduce inexorablemente a los Pujol son unos perseguidos políticos. Y no solo no se tiene en pie (¿acaso Cataluña está gravada con impuestos distintos a los que se aplican en Soria o en Pontevedra?), sino que es una invitación chusca a la sedición fiscal. Si se sigue el balbuceo conceptual de Laporta, cualquier ciudadano puede autodeclararse “acribillado a impuestos” y, en su virtud, dedicarse sin más a la evasión fiscal. Si algún ciudadano de Segovia, con capitales en Suiza, se considera expoliado por la presión fiscal del Estado y acude ante el señor Laporta para que asuma su defensa legal, ¿aceptaría el encargo?

Neymar senior y Laporta son ejemplos, por desgracia frecuentes, de regresión cívica. Más grave en el caso del expresidente, puesto que ha desempeñado responsabilidades políticas. Para que no abochornen al país con nuevos sinsentidos, ambos deberían estudiarse a fondo el folleto de Samuel Johnson Los impuestos no son tiranía. Debería ser de lectura obligatoria en los cenáculos que ambos frecuentan.

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