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DÍA MUNDIAL DEL RETRETE

Retretes para dignificar la vida en India

Bindeshwar Pathak ideó los urinarios públicos de pago y ha construido 1,3 millones de retretes particulares. La 'tecnología Sulabh' ha mejorado la vida de muchos intocables en India

Los dalits cargan con los excrementos que recogen sobre sus cabezas.
Los dalits cargan con los excrementos que recogen sobre sus cabezas.

Limpiar India de excrementos humanos. Esa es la tarea que une a los intocables, al sociólogo y filántropo Bindeshwar Pathak, y al proyecto de mayor envergadura del gobierno indio. En 2014, la misión Limpiar India arrancó con el objetivo, nunca antes conseguido, de proveer de retretes a los 600 millones de indios que hacen sus necesidades a cielo abierto. Hace 40 años, Bindeshwar Pathak también se propuso acabar con la defecación al aire libre en su región; tarea en la que ha volcado toda su energía y conocimiento tecnológico para erradicar la discriminación social de los intocables. Los dalits, la más pobre de entre las castas indias, han dedicado su existencia a limpiar letrinas manualmente desde hace generaciones.

El presente gobierno indio comenzó su mandato con la ambición de mejorar la higiene del país. Para ello, la misión Swachh Bharat (limpiar India, en hindi) planea construir 120 millones de retretes y así poner fin a los terribles problemas de insalubridad que se cobra la vida de 500 bebés indios cada día, entre otros muchos efectos dramáticos. El reto es gigantesco porque desembolsará un total de 25.600 millones de euros para abastecer de inodoros a un país de 1.200 millones de personas; en el que la mitad están acostumbrados a hacer sus necesidades entre matojos o en las vías del tren. Pero el plan también es titánico por tratarse de una deuda pendiente de todas las administraciones que han gobernado el país asiático desde su independencia y porque pretende ser finalizado en un tiempo récord: coincidiendo con el 150 aniversario del nacimiento del Mahatma Gandhi en 2019. De ahí que el actual primer ministro Narendra Modi participe activamente en las campañas de limpieza y motivar al resto de la población, rastrillo en mano, para que persigan la meta que el padre de la nación india se propuso hace más de medio siglo.

“Después de Gandhi, el primer ministro Modi ha tomado la responsabilidad de la higiene nacional él mismo. Ningún otro líder nacional hizo algo así antes”, explica Bindeshwar Pathak, sociólogo y fundador del Museo Internacional del Retrete, en Nueva Delhi (único en el mundo), consciente de las críticas suscitadas por la misión Limpiar India un año después de su inicio. A pesar de que el Gobierno asegura haber completado el objetivo anual de construir 400.000 urinarios escolares en las áreas rurales del país, en algunos casos carecen de suministro de agua, según indica la prensa local. Pero el Dr. Pathak defiende el plan del Gobierno de establecer la higiene como prioridad nacional. La opinión de este filántropo de 72 años no sólo es relevante por proceder de alguien que ha crecido a la par de la India independiente. Sino porque es considerado uno de los pioneros en el campo del saneamiento y estandarte de la lucha contra la discriminación de los intocables; aquellos que han limpiado la inmundicia del país desde su etapa colonial.

“Gandhi dijo que nuestra libertad sería irrelevante si los intocables seguían siendo parte de la sociedad. Que nadie compartiría una comida con ellos mientras continuasen limpiando excrementos”, explica Pathak, parafraseando al icónico líder hindú. Así como el venerado Bapu de India inició su marcha para liberar a su pueblo del colonialismo en el estado de Bihar, también Bindeshwar Pathak empezó en esa región su objetivo de despojar a los más pobres de los trabajos más inhumanos. Desde hace 40 años, las continuas innovaciones sociales y tecnológicas impulsadas por la organización Sulabh Internacional han conseguido liberar a los dalits de la recogida manual de excrementos gracias al diseño retretes especiales, además de popularizar el uso de urinarios públicos en todo el país. La labor de la organización creada por Pathak en 1970 le valió una mención especial en el Informe de Desarrollo Humano (2006) del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD).

Pathak inventó el retrete de doble pozo, que ha cambiado el trabajo de los intocables; obligados a recoger los excrementos humanos.
Pathak inventó el retrete de doble pozo, que ha cambiado el trabajo de los intocables; obligados a recoger los excrementos humanos.

Tecnología e innovación social para el desarrollo

Bindeshwar Pathak insiste en que la tecnología es la única herramienta posible para conseguir acabar con la defecación al aire libre. “Al contrario que en otros países, los sistemas de aguas residuales no han sido integrados en India. Hay 4 millones de ciudades reconocidas por el gobierno –9,7 millones en total– , pero sólo 160,000 tienen alcantarillado después de 145 años de independencia. En Delhi, sólo el 69% del sistema lo incorpora. La tecnología es la base”, explica quien usó los avances técnicos para crear un retrete que dignificó la vida de los más pobres de entre los pobres, los intocables.

Bindeshwar Pathak insiste en que la tecnología es la única herramienta posible para conseguir acabar con al defecación al aire

Los dalits de India siempre han vivido del tratamiento de residuos orgánicos. La manipulación de cadáveres o la limpieza de letrinas, entre otros trabajos, les postergan al ostracismo social. Nacido en una familia Brahmán (la más importante de las castas indias), Pathak nunca entendió el tratamiento recibido por las castas inferiores. “Mi abuela me obligó a beber líquido de excremento de vaca y me puso agua del Ganges en la cabeza para purificarme”, cuenta al recordar la reacción de su familia cuando a los 10 años tocó a una mujer dalit que limpiaba en su casa. Esa y otras situaciones de discriminación, marcaron el camino a seguir de Bindeshwar Pathak en defensa de los intocables. En 1968, inventó la letrina de doble pozo, que permitía la descomposición natural de los excrementos humanos para su posterior manipulación sin riesgo de infección por parte de aquellos que cargan con los desechos. Actualmente, alrededor de 1,3 millones unidades del retrete Sulabh se utilizan en todo el país, liberando a muchos intocables de la manipulación diaria de los detritos humanos. “No existe prohibición de esta práctica. Pero las transformaciones tecnológicas y sociales acabarán con la situación”, dice Pathak, quien reconoce que la mayoría de los dalits siguen viviendo marginados en la sociedad india.

Después de Gandhi, el primer ministro Modi ha tomado la responsabilidad de la higiene nacional él mismo

Bindeshwar Pathak también popularizó el uso de urinarios públicos de pago en 1974. La idea no era nueva, ya que el gobierno británico publicó una ley similar en Calcuta un siglo antes, sin éxito. “La gente me preguntaba: ¿si no se pagaba por usar el autobús, por qué se pagaría por usar un urinario? Pero yo insistí en que si el retrete estaba limpio, a nadie le importaría pagar”, recuerda Pathak. La medida fue un éxito y más de 500 personas utilizaron el primer retrete publico indio en su primer día de uso. Actualmente, Sulabh International mantiene 8.000 retretes públicos en casi 1.600 ciudades de 25 estados indios que son usados por 20 millones de ciudadanos.

Además de su expansión en India, donde otras ONG también utilizan el invento, la organización liderada por Pathak ha conseguido implantar el uso de urinarios públicos en Kabul (Afganistán). La última 'tecnología Sulabh' con plantas de biogás también se ha exportado a China y Bangladesh. Este método no sólo genera energía para consumo humano, sino que requiere 10 veces menos cantidad de agua para la limpieza de retretes.

El futuro de limpiar India

El éxito relativo de la misión personal de Pathak no implica que el objetivo de acabar con la defecación al aire libre en India vaya a resultar fácil. De hecho, medios locales señalan que no muchos aldeanos usan los 8 millones de retretes construidos durante el primer año de actividad de la Misión Limpiar India. Bindeshwar Pathak apunta al papel de los líderes locales como motivadores principales: “Hay 640.000 aldeas y 250.000 panchayat – alcaldes – en India. Si se convierte a estos líderes en motivadores, cada uno puede fabricar y promover el uso de un mínimo de 20 retretes en un mes, lo que supone 720 en tres años”, razona; para concluir: “Eso conllevaría la construcción 180 millones de retretes en el periodo de 3 años. Con lo que incluso si se hace mucho menos trabajo del esperado, el gobierno debería poder cumplir el reto de los 120 millones de retretes”.

Más allá de las matemáticas y la motivación de políticos locales y regionales, Pathak reconoce que existe un problema con la distribución de los incentivos a todos los niveles para llevar a cabo el plan. Además de las 640.000 aldeas, India tiene otras 5.924 administraciones locales y 690 distritos. “El problema es que el gobierno nacional concede el dinero a los estados, que a su vez lo distribuyen a las administraciones más pequeñas... Se pierde el rastro de estos subsidios y no hay nadie que vigile realmente el cumplimiento del proyecto global”, concluye Pathak.

Los dalits de India siempre han vivido del tratamiento de residuos orgánicos: la manipulación de cadáveres o la limpieza de letrinas

El sociólogo y filántropo indio propone una solución alternativa basada en la esponsorización: “Existen 3.525 multimillonarios en el mundo, y más de 16.000 empresas indias tienen beneficios superiores a 50 millones de rupias (708.000 €). Yo les pido que patrocinen el desarrollo de nuestros pueblos y localidades”. Según Pathak, el patrocinio de una aldea costaría 85.000 euros, mientras que el de administraciones locales costaría unos 8,5 millones, y alrededor de 85 millones por un distrito. “Si los empresarios invirtiesen, estas áreas de India podrían incorporar sus nombres”, concluye Pathak. Lejos de ser un disparate, este sistema ha sido incorporado con éxito colaboración con inversores externos. En 2014, la compañía de telecomunicaciones india Bharti comenzó a patrocinar la construcción de retretes en el distrito de Ludhiana, en el estado de Punjab. De la misma forma, Sulabh ha conseguido que Irlanda contribuya a construcción de urinarios en el pueblo de Ghaziabad, en el estado de Uttar Pradesh.

“Le he escrito al primer ministro, Modi, para que tenga en cuenta mi propuesta”, cuenta Pathak, que añade que hay otras compañías interesadas en seguir los mismos pasos. El sociólogo indio concede que el gobierno tiene diferentes formas de proceder, pero está seguro de que fracasará si sigue las pautas de administraciones anteriores. Pathak concluye: “El primer ministro hace que el mundo hable de higiene en India. Incluso ha tratado el tema con el presidente Obama o con el primer ministro Cameron. Esto ya es un gran paso porque nos motiva a todos a ponernos en pie para cambiar la situación, como hizo Gandhi”.

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