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La detección precoz del cáncer de pulmón eleva la supervivencia al 80%

EE UU ya ha decidido someter a los fumadores de riesgo de más de 50 años a una tomografía anual de baja intensidad

Tomografía de un cáncer de pulmón.
Tomografía de un cáncer de pulmón. age photostock

“El cambio puede ser radical: de una mortalidad del 90% a una supervivencia del 80% si se detecta precozmente el cáncer de pulmón y se trata en población de riesgo”. Esta es la carta de presentación de la estadounidense Claudia Henshcke, investigadora principal del estudio internacional para la detección precoz de cáncer de pulmón IELCAP. El trabajo, en el que han participado más de 70.000 personas comenzó hace 15 años y ha medido el efecto de hacer una tomografía computerizada (TAC) a pacientes considerados de riesgo: mayores de 50 años que hubieran fumado el equivalente a una cajetilla de tabaco durante 30 años (o dos paquetes durante 15 años, tres durante 10, etcétera). Henshcke estuvo el pasado fin de semana en la Clínica Universidad de Navarra –que ha participado en el estudio- en un congreso sobre Cribado de Cáncer de Pulmón.

De los cánceres más frecuentes (pulmón, mama, colon, próstata), el primero tiene dos características especiales: los tratamientos aún no son muy eficaces cuando el tumor crece, y no hay un análisis u otro tipo de prueba que permita detectarlo precozmente. Está demasiado interno como para que se note desde fuera como el de mama, no hay una proteína que lo detecte, como el de próstata ni otra prueba física, como la sangre en heces del de colon, explica Javier Zulueta, director del Departamento de Neumología de la clínica. Ello lo convierte en el que más muertes causa (más de 21.000 en 2012, según la Sociedad Española de Oncología Médica, Seom).

“Es una prueba rápida, que dura apenas seis segundos”, dice Henshcke mientras cuenta despacio hasta seis para dejar claro que es un corto tiempo. “Lleva más subirse y bajarse de la camilla”, comenta. “Además, da información adicional sobre el estado de los pulmones y corazón”, indica. Ya con anterioridad se había intentado la detección mediante rayos X, pero no funcionó, explica Zulueta. “La tecnología ya está en los hospitales”, indica Henshcke.

Los resultados han llevado a que este año los dos programas de salud pública de EE UU, Medicare y Medicaid, estén implantando el cribado, dice Henshcke. El servicio sanitario del Ejército de EE UU lo hará el año que viene. Pero ello no le quita críticas al programa.

La primera –igual que con las mamografías- tiene que ver con el riesgo asociado a exponerse a una fuente de radiación cada año. “Es de muy baja intensidad”, defiende Henshcke, quien lo compara con el peligro –mucho mayor, según ella- de un diagnóstico tardío de un cáncer de pulmón. “Se ha llegado a decir que la radiación acumulada sería la equivalente a la de las bombas atómicas, pero los estudios se basaban en supuestos falsos. De hecho, estamos por debajo de la mamografía”, defiende Zulueta.

La otra gran pega que se aduce es el riesgo de falsos positivos, que pueden llevar a operar o a tratar innecesariamente. Henshcke afirma que “lo importante es hacer muy bien el proceso”. Este consiste en repetir la prueba periódicamente para controlar si el bulto sospechoso crece o no. “Nuestra tasa de biopsias [pruebas invasivas para confirmar el diagnóstico] está por debajo del 10%”, afirma. Zulueta, por eso, defiende que con el TAC se evitan otras pruebas y se certifica mejor el diagnóstico. “Si no crece se evitan biopsias y cirugías innecesarias”, señala.

Para Zulueta, no hay duda de la conveniencia de implantar este programa. Del congreso de Pamplona ha surgido un documento junto con las sociedades médicas de patología respiratoria (Separ), oncología (Seom), radiología (Ser) y cirugía torácica (Sect), entre otras, para que en España se haga un “estudio de factibilidad”. “No se trata de verificar los resultados del estudio IELCAP, que están claros, sino de ver si aquí se puede implantar un programa de cribado”, aclara.

No es demasiado optimista a corto plazo. Muchas comunidades aún no tienen en marcha el diagnóstico precoz de cáncer de colon. “Hablé con representantes del Gobierno de Navarra, y no parecían por la labor. Dicen que aún no conocemos el balance entre riesgo y beneficio”, admite. Pero eso no le resta convencimiento del valor de lo estudiado.