‘Embajaditis’
En España tenemos 149 embajadas autonómicas. El gasto debe de ser muy importante, pues la Embajada catalana en Nueva York paga por el alquiler del local 473.000 euros al año, y el alquiler en París también de la Embajada de Cataluña asciende a 416.000 euros anuales. Aunque estamos hablando de los más caros —en otras capitales son más baratos—, el problema es que son muchos locales los que se tienen que alquilar.
En todos los países de nuestro entorno —Francia, Italia, Reino Unido, Alemania— sólo existe la embajada del propio país (los Estados de la República Federal de Alemania no tienen embajadas). El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, había ofrecido a las comunidades autónomas que en lugar de abrir su propia red de embajadas en el extranjero “destinen funcionarios suyos a las embajadas, consulados u oficinas comerciales españolas para que atiendan específicamente a sus intereses; el objetivo es evitar duplicidades y ahorrar costes”. Es una buena oferta, pues, además de coordinar mejor la labor internacional, se ahorra mucho dinero que podríamos destinar para recuperar los recortes que se han hecho en la Ley de Dependencia, por ejemplo. Cuando se plantee la reforma de la Constitución hacia el Estado federal sería el momento de curar la embajaditis.— Andrés Sanjurjo Martínez.


























































