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De la simulación de un corazón a la colocación de un molino de viento, la supercomputación cumple 10 años

La secretaria de Estado Carmen Vela se compromete a renovar el MareNostrum este año

El BSC-CNS es el centro de supercomputación más potente de España y el 57 del mundo

De izquierda a Derecha, el consejero Andreu Mas-Collel; el director delm BSC, Mateo Valero; la secretaria de Estado Carmen Vela; la presidenta del consorcio BSC-CNS, Maria Luisa Poncela y el presidente de Repsol, Antoni Brufau.
De izquierda a Derecha, el consejero Andreu Mas-Collel; el director delm BSC, Mateo Valero; la secretaria de Estado Carmen Vela; la presidenta del consorcio BSC-CNS, Maria Luisa Poncela y el presidente de Repsol, Antoni Brufau.

De su cosecha son la simulación de un corazón para analizar los movimientos de las fibras cardíacas, un programa para diseñar y ubicar mejor molinos de viento y generar energía eólica y un modelo para rastrear el fondo marino y poder predecir con más precisión la existencia de petróleo. El centro de supercomputación de Barcelona (BSC-CNS) cumple hoy 10 años y en el acto organizado para celebrarlo -que ha reunido a altos cargos de la política, la investigación científica y la empresa y en el que se ha hecho un repaso a la primera década del centro líder de supercomputación en España- la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, ha asegurado que se continuará impulsando la supercomputación en España, con la renovación el próximo año de la joya de estas máquinas, el superordenador MareNostrum.

La supercomputación es una disciplina transversal de la que se benefician otros campos de la ciencia tan dispares como el análisis del genoma humano, el diseño asistido por ordenador de aviones, la predicción meteorológica o la gestión de una red eléctrica.

El superordenador MareNostrum, situado en el Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona. ampliar foto
El superordenador MareNostrum, situado en el Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona.

Mateo Valero, director desde el inicio de este centro de excelencia Severo Ochoa, no se cansa de defender el triunvirato compuesto por ciencia, ingeniería y supercomputación. El valor añadido de su negocio es la capacidad de cálculo de cantidades ingentes de datos y las simulaciones para representar modelos lo más cercanos a la realidad.

Pero la esperanza de vida de estas máquinas es muy corta. “Mi teléfono inteligente es más rápido que el superordenador más potente de hace 20 años”, ha dicho con su smartphone en la mano Thomas Zacharia, miembro del consejo científico asesor del BSC-CNS, y vicepresidente de I+D en Qatar Foundation.

En Barcelona, la joya de la corona es el superordenador MareNostrum, situado dentro de una iglesia en la histórica Torre Girona, al lado del campus Diagonal Nord de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). La máquina se renovó en 2006 y de nuevo en 2012, y debería actualizarse el próximo para cumplir los plazos acordados por la infraestructura de investigación europea PRACE.

“Estamos trabajando para traer una nueva máquina”, ha asegurado hoy Carmen Vela, rodeada del resto de actores que conforman este consorcio público: el Ministerio de Economía y Competitividad (51%), el Departamento de Economía y Conocimiento de la Generalitat de Cataluña (37%), y la UPC (12%).

Aparte de generar conocimiento, este centro también sirve como infraestructura para otros científicos, alberga el Archivo Europeo del Genoma y el Fenoma que contiene datos de 100.000 personas de 200 centros de investigación

Actualizarse o morir

El BSC-CNS ocupa el puesto número 57 en el ranquin de los 500 supercomputadores mundiales más potentes, según los últimos datos de noviembre de 2014. Aparte de generar conocimiento, este centro también sirve como infraestructura para otros científicos. Por ejemplo, el BSC-CNS alberga el Archivo Europeo del Genoma y el Fenoma que contiene datos de 100.000 personas provenientes de 200 centros de investigación.

“En ciencia siempre hemos apostado por las infraestructuras”, ha resaltado Josep Bargalló, que ocupaba el cargo de conseller en cap (consejero jefe) del ejecutivo catalán cuando se inauguró este centro, que ha sobrevivido a gobiernos de todos los colores. En primera fila se han sentado José Montilla, expresidente de la Generalitat de Cataluña, Antoni Castells, exconseller de Economía, y el actual responsable de la cartera, Andreu Mas-Colell, entre otros políticos.

“El talento atrae máquinas y las máquinas atraen talento”, ha destacado Mas-Colell sobre un centro por donde han pasado unos 2.000 investigadores. Al inicio el BSC-CNS empleaba a medio centenar de expertos. En cambio, ahora da trabajo a 300 personas, de las cuales un 40% son extranjeros.

La actual versión de MareNostrum, construido por la empresa IBM, tiene casi 50.000 procesadores y una capacidad de cálculo de 1,1 petaflops. Cada segundo es capaz de realizar 1,1 por 1015 operaciones. “Esperamos multiplicar por 4 nuestra capacidad con la cuarta versión del superordenador”, comenta Francesc Subirada, director asociado.

Gran parte de este centro se dedica a hacer investigación de calidad desde la universidad pública

Gran parte de este centro de investigación se dedica a “hacer investigación de calidad desde la universidad pública”, tal y como ha mantenido Valero durante la década de dirección. Las empresas privadas como Repsol e Iberdrola representan alrededor de un 10% de la inversión del BSC-CNS. Sus superordenadores no producen datos sino que se dedican a “un trabajo inicial para mejorar las ventajas competitivas” de estas empresas que tienen sus propias máquinas más potentes, cuenta Subirada.

Paul Messina, miembro del consejo científico asesor del BSC-CNS, y director del Argonne Leadership Computing Facility (EE UU), ha destacado la “buena posición” del BSC-CNS porque reúne “buenos” arquitectos de computadores y científicos computacionales con investigaciones aplicadas a la biomedicina o medio ambiente. “Nos concentramos en cuatro áreas, no podemos ser buenos en todos”, confiesa Valero a quien hoy le han bautizado como el ciclón de Alfamen (Zaragoza). Él sabe que el que mejor computa mejor compite.