Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Políticas

Cinco armas contra la desnutrición

Se ha avanzado en el tratamiento, se ha avanzado en la puesta en marcha de protocolos que puedan llevar las intervenciones hasta las zonas más remotas… Pero los datos demuestran que el camino por recorrer sigue siendo largo

Madres esperando en la recepción del Centro de Recuperación y Educación Nutricional del hospital de Madaoua, en Níger, gestionado por Médicos Sin Fronteras. Ampliar foto
Madres esperando en la recepción del Centro de Recuperación y Educación Nutricional del hospital de Madaoua, en Níger, gestionado por Médicos Sin Fronteras.

Las piernas delgadas, la piel fina que cubre huesos sin apenas músculos, la barriguita hinchada, la cara excavada, con los pómulos que sobresalen, los ojos apagados. Fue con imágenes como esta que la tremenda hambruna de Etiopía entró por los ojos del mundo entero cuando en 1984 un reportero de la BBC llegó al país para documentar aquella trágica emergencia humanitaria. Desde entonces la misma escena se ha repetido en países y zonas distintas, porque a pesar de los progresos, la mitad de las muertes de menores de cinco años está relacionada con la desnutrición. Tres millones de niños cada año.

Se ha avanzado en el tratamiento, se ha avanzado en la puesta en marcha de protocolos que puedan llevar las intervenciones hasta las zonas más remotas… Pero los datos demuestran que el camino por recorrer sigue siendo largo. Tanto para mejorar las acciones contra la desnutricion aguda severa, como para prevenir la crónica, que afecta no solo al desarrollo de los individuos sino al de todo un país. Y en esta batalla, como dos caras de la misma moneda, las tareas pendientes y los logros van emparejados.

1. Proximidad (o descentralización)

Los cambios de estrategia muchas veces dependen de los desafíos que se encuentran en la aplicación sobre el terreno de los protocolos de intervención. Así lo explica Cristian Casademont, responsable médico de misiones de Médicos sin Fronteras en Niger y Mali y con una década de experiencia en la lucha contra la desnutrición infantil en distintos contextos. “Recuerdo que cuando empezamos a todos los niños con desnutricion aguda severa se les hospitalizaba. A partir de 2006/2007 se ha empezado a tratarlos en ambulatorios y se ha podido avanzar en la descentralización y aumentar la cobertura”. El cambio se debió a la necesidad. “Comenzamos a pensar en un tratamiento distinto a la hospitalización durante la gran crisis que hubo en el Sahel en 2005. Había tantos casos que sencillamente no se podían atender todos en el hospital. Gracias al uso de nuevos alimentos terapéuticos, se probó a tratarlos en ambulatorio y se comprobó que era factible”. A partir de allí la descentralización es, según el experto de MSF, una de las claves para mejorar la intervención sobre el terreno. Pero se enfrenta a dos escollos: el tratamiento es complejo y tiene que ser suministrado por médicos y enfermeros. “Si se consiguieran agilizar los protocolos de forma que puedan ser aplicados por personal con menos formación y menos recursos y obteniendo los mismos resultados, sería un gran avance. Cuanto menores sean los requisitos técnicos del personal que suministre el tratamiento más lejos se podrá llevar”, subraya Casademont.

Pabellón de los niños malnutridos en fase uno, en el hospital de Hospital de Madaoua, Niger. En algunas ocasiones, es necesario alimentar a los niños mediante una sonda dadas las dificultades en este estado para alimentarse por si mismo.
Pabellón de los niños malnutridos en fase uno, en el hospital de Hospital de Madaoua, Niger. En algunas ocasiones, es necesario alimentar a los niños mediante una sonda dadas las dificultades en este estado para alimentarse por si mismo.

En las zonas rurales a las que se desplazan las unidades móviles de la organización por la que trabaja, se puede hacer fácilmente el diagnostico o bien con los MUAC, cintas para medir el perímetro braquial, o tomando las medidas antropométricas al niño. Pero luego está el tratamiento. Casademont explica con un ejemplo muy claro cuáles son las dificultades: “Si te encuentras con una madre con un hijo desnutrido y otros seis a los que cuidar, y el hospital está a 20 kilómetros, y le dices que tiene que llevar al niño andando una vez por semana, dejando de cuidar a la casa y atender a sus otras tareas, entonces las probabilidades de abandono del tratamiento son muy altas”. Y abandono puede significar muerte. “La desnutrición es un cuadro clínico grave que puede llevar el niños a la muerte ya que su estado físico, con el sistema inmunitario debilitado, es proclive a desarrollar enfermedades”.

2. Tratamientos nuevos (y locales)

Uno de los avances más importantes en el tratamiento de la desnutricion aguda severa ha sido la introducción de los alimentos terapéuticos listos para usar (los llamados RUTF, como el conocido pumply nut, una mezcla de manteca de cacahuete, leche y vitaminas). “Son alimentos milagrosos que garantizan una recuperación en el 80% de los casos”, comenta desde Nueva York Werner Schultink, director de Nutrición de Unicef. Para explicar cómo la introducción de estos tratamientos —que pueden ser utilizados en situaciones de emergencia, durante crisis como las de Sudán de Sur, en la que la agencia de la ONU ha tratado a más de 40.000 niños con desnutricion aguda severa— haya supuesto un cambio radical, Schultink subraya unos datos: si en 2007 se trató a 300.000 niños, en 2013 se llegó a 2,9 millones.

Glosario de la desnutrición

UNICEF

Bajo peso al nacer:
Un recién nacido con un peso inferior a los 2.500 gramos.

Desnutrición:
El resultado de la ingesta insuficiente de alimentos adecuados, la atención inadecuada y las enfermedades infecciosas.

Desnutrición crónica:
Altura que en relación con la edad es inferior a la media (menos dos desviaciones estándar). Se denomina también retraso en el crecimiento.

Desnutrición aguda moderada:
Peso que en relación con la altura es significativamente inferior a la media (entre menos dos y menos tres desviaciones estándar).

Desnutrición aguda grave o severa:
Peso que en relación con la altura es gravemente inferior a la media (por debajo de tres desviaciones estándar). La circunferencia del brazo, entre el hombro y el codo, es inferior a 115 mm, la delgadez es grave y visible, y hay presencia de edema nutricional.

Alimentación suplementaria:
Alimentos adicionales para personas con necesidades nutricionales específicas, incluidos los niños con desnutrición aguda moderada.

Alimentos terapéuticos listos para usar (RUTF):
Tratamiento terapéutico a base de alimentos preparados y listos para usar, sin adición de ingredientes extra, para niños a los que se ha diagnosticado desnutrición aguda moderada o aguda grave. Este tratamiento se conoce como RUTF, por sus iniciales en inglés: ready-to-use-therapeutic food.

Malnutrición:
Un término más amplio que la desnutrición que significa alimentación inadecuada, por defecto (desnutrición), exceso o ingesta de alimentos no saludables (sobrepeso y obesidad).

Ahora se empiezan a investigar nuevas estrategias que tengan en cuenta el contexto local, más allá de la aplicación de este tratamiento que se ha demostrado eficaz en las crisis humanitarias en la última década. “En India, donde hay un porcentaje muy alto de niños que sufren desnutrición a pesar de no encontrarnos en un contexto de inseguridad alimentaria, la Sociedad nacional de Pediatría está estudiando un protocolo de tratamiento específico que se base en los recursos locales. No tenemos aún los resultados pero se está avanzando en este sentido”, explica Schultink.

También en este sentido se está demostrando la eficacia de programas de acción local como el de las mamás luz que MSF está aplicando en Niger. “Se trata de "madres modelo" en el sentido de tener buenos hábitos alimentarios, de higiene y cuidado. Se seleccionan madres con buenas prácticas en los pueblos en las aldeas y se ponen al cargo de cocinas comunitarias para que los niños en riesgo de desnutrición entren y coman allí. El éxito en los proyectos de Níger es del 70-80%. En dos tres semanas los niños están fuera del riesgo”, explica Casademont.

3. Prevenir daños mayores

Al lado los esfuerzos para mejorar y adaptar los tratamientos para la desnutricion aguda severa hay otra, fundamental tarea pendiente: mejorar la prevención de la desnutrición crónica. “En el mundo hay más de 160 millones de niños menores de cinco años que sufren desnutrición crónica y 17 millones desnutricion aguda severa. La primera se tiene que prevenir no curar. La prevención es importante porque los niños que sufren desnutrición crónica tendrán peor rendimiento escolar, peor capacidad de aprender y, en la edad adulta, serán más en riesgo de desarrollar diabetes o enfermedades cardiovasculares; las niñas, de adultas, tendrán más posibilidad de dar a luz hijos a su vez desnutridos”, subraya Schultink. “La desnutrición no solo afecta a los niños sino a la sociedad entera ya que impide al desarrollo del país. Si tú tienes un 30-40% de menores afectados por desnutrición crónica, y en muchos países es así, tendrás una sociedad en de alumnos con peores rendimientos escolares y adultos incapaces de encontrar un trabajo bien retribuido. Lo que alimenta el círculo de la pobreza”.

Las acciones para prevenir la desnutrición son claras, para los expertos, y han cambiado mucho a lo largo de los años. “Empecé a trabajar en el terreno en 1998 en el campo de la nutrición. Las intervenciones de lucha contra la desnutrición entonces se centraban mucho en la promoción de buenas prácticas de alimentación infantil y en la lucha contra ciertas carencias en vitaminas o minerales, como el déficit de yodo, la carencia en vitamina A”, comenta Inés Lezama, responsable de nutrición de Unicef en Camerún. “Ahora más que nunca se sabe que para luchar contra la desnutrición, asegurar la promoción de la salud y aumentar la producción alimentaria no es suficiente”, añade.

“Es importante intervenir en los primeros 1,000 días de vida, desde el embarazo a los dos años de vida. Las mejores medidas son las iniciativas de la comunidad y de los hogares que mejoran la lactancia materna y la alimentación de complemento, las practicas esenciales (lavado de manos con jabón), lucha contra enfermedades como la diarrea y otras infecciones, mejora del acceso al agua y a la salud combinado con la seguridad alimentaria, apoyo a la autonomía de las mujeres, protección social de los grupos más vulnerables…”, subraya. Se trata, en definitiva, de pensar en intervenciones más holísticas, que involucren a los hogares, a las comunidades y, en una palabra, al desarrollo de todo el sistema país.

4. Agua y Saneamiento (y, en definitiva, Desarrollo)

El problema no es solo comer bien y comer suficiente. “Si tú estás bien alimentado pero sufres diarreas estas en riesgo de desnutrición. El saneamiento y el acceso al agua son esenciales”, afirma el director de Nutrición de Unicef. Su comentario apunta a una de las conclusiones claves de la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición, que se ha celebrado en diciembre en Roma: que las causas de la malnutrición son multidimensionales. “El acceso durante todo el año a alimentos suficientes, en cantidad y de calidad adecuadas, asequibles y aceptables desde el punto de vista cultural, es un factor determinante; complicado y a menudo agravado, en un círculo vicioso, por el agua no potable, el saneamiento deficiente, las infecciones transmitidas por los alimentos y por parásitos y la ingestión de niveles dañinos de contaminantes químicos debido a suministros alimentarios nocivos”, reza el documento final de la cumbre.

Gran parte de los niños que han sufrido malnutrición presentan patologías asociadas como diarreas, malaria e infecciones respiratorias. Estas enfermedades afectan al crecimiento y desarrollo de los menores.
Gran parte de los niños que han sufrido malnutrición presentan patologías asociadas como diarreas, malaria e infecciones respiratorias. Estas enfermedades afectan al crecimiento y desarrollo de los menores.

Un ejemplo de cómo estos elementos sean decisivos a la hora de abordar la desnutrición es la situación en países como Camerún. “Allí el problema mayor es la desnutrición crónica o retraso de crecimiento que afecta a un niño de cada tres. El problema es complejo ya que es un país de ingresos medios, que en principio es autosuficiente (en términos de producción alimentaria), pero con muchas disparidades en el acceso a servicios básicos, altas incidencias de enfermedades como la malaria y serios problemas de disparidades en el acceso al agua potable et a un saneamiento adecuado”, explica Lezama.

5. Concienciación (sin fondos no hay logros)

“Los desafíos son diversos. La batuta de la lucha contra la desnutrición es como la dirección de una orquesta complicada de muchos instrumentos de diversos orígenes, que deben sonar al compás y que deben hacer música. El desafío es dotar de responsabilidades a todos los implicados en esta lucha, de tener una visión común y de asignar los recursos necesarios. Si se invirtiera en nutrición solo la mitad de lo que se hace en el desarrollo de la agricultura, la situación no sería la misma”, añade la experta española. Y entonces, la quinta y decisiva “arma” para luchar contra la desnutrición es movilizar tanto las conciencias como as cajas de todos los que están llamado a intervenir: desde las administraciones políticas hasta las empresas privadas y toda la sociedad civil. Pero si la premisa es evidente su aplicación 15 años después del lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y en medio de las negociaciones de la agenda que los sustituirá, no está claro que este compromiso esté asegurado. “Lo que hace falta es voluntad política y fondos. Y que esto se refleje en los próximos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero en el borrador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible solo hay una referencia a la desnutrición en la segunda meta del segundo Objetivo. Y no se menciona la desnutrición infantil. Y esto no es ni mucho menos suficiente”, concluye Schultink.