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Aplazado el ensayo de Space X de descenso controlado de un cohete

Un problema en el lanzador obliga a suspender la salida prevista para hoy y se aplaza hasta el próximo viernes

El lanzador Falcon 9, tras elevarse, debe intentar la difícil maniobra de volver a bajar y posarse en una plataforma flotante en el Atlántico

Plataforma flotante en el Atlántico para que descienda la primera etapa del cohete Falcon9.
Plataforma flotante en el Atlántico para que descienda la primera etapa del cohete Falcon9.

SpaceX, una de las más avanzadas nuevas empresas espaciales estadounidenses, tenía previsto realizar hoy una difícil maniobra: hacer descender controladamente la primera etapa de uno de sus cohetes Falcon 9, tras el lanzamiento, para que se posase en una plataforma flotante en el Atlántico. Pero un problema detectado en la segunda etapa del lanzador ha obligado a la empresa a suspender la partida, que ha quedado aplazada, como mínimo hasta el próximo viernes. La operación planeada, en este caso con un 50% de probabilidades de éxito, como mucho, según han declarado los responsables de la compañía, pretende ser un hito en el camino hacia los lanzadores espaciales plenamente reutilizables. “Si uno logra hacer cohetes reutilizables como los aviones, el coste del acceso al espacio se reducirá hasta en un factor cien”, afirma Elon Musk, el multimillonario empresario de SpaceX. “Nunca se ha hecho un vehículo [espacial] completamente reutilizable y es realmente el avance fundamental que se necesita para revolucionar el acceso al espacio”.

Hasta ahora, los cohetes, tan costosos que suelen ser una parte fundamental del precio de una misión espacial, son de un solo uso, destruyéndose o descartándose prácticamente en su totalidad tras el lanzamiento. Para Musk es como tirar un avión Boeing 747 tras cada vuelo intercontinental, señala The New York Times.

El cohete, hoy en su plataforma de lanzamiento.
El cohete, hoy en su plataforma de lanzamiento.

El lanzamiento del Falcon 9 estaba fijado para hoy (a las 12.20, hora peninsular española) desde la base espacial de la Fuerza Aérea estadounidense en Cabo Cañaveral (Florida). Las condiciones meteorológicas habían mejorado en las últimas horas hasta un 90% favorable a la partida y, cuando la estructura de sujeción del cohete se había retirado ya y el lanzador estaba con suministro eléctrico autónomo, se ha detectado inestabilidad en uno de los propulsores de la segunda etapa, algo que "probablemente, habría causado un abordo automático", según ha informado SpaceX, poco después. Los ingenieros han decidido detener el despegue para analizar a fondo la anomalía. La siguiente oportunidad de lanzamiento es el próximo viernes a las 11.09, hora peninsular española.

La misión actual, al margen del ensayo de descenso de la primera etapa del Falcon 9, es una más de las que debe hacer SpaceX para llevar suministros a la Estación Espacial Internacional (ISS). En concreto, será el quinto (todos con éxito) de los 12 vuelos no tripulados contratados por la NASA con la empresa, por 1.330 millones de euros.

Pero el plan en esta ocasión es que, tras el lanzamiento, una vez que se haya separado la segunda etapa del cohete para continuar el ascenso hasta poner en órbita la nave automática Dragon con 2.270 kilos de carga hacia la base orbital, la primera fase del cohete, de 21 metros de alto, vuelva a encender los motores para iniciar el descenso controlado. El Falcon 9R, como se denomina, tiene que aminorar la velocidad desde 4.600 kilómetros por hora hasta los 7,2 kilómetros por hora que debe llevar en el momento de tocar la plataforma flotante en el Atlántico, informa Space.com. Unas aletas se desplegaran durante el descenso para lograr mayor precisión de trayectoria y, al final del vuelo de caída, la primera etapa del Falcon 9 extenderá unas patas para posarse.

En plataforma, de 91 metros por 52 metros con la superficie extendida, no habrá personal durante la operación.

No es el primer ensayo de descenso controlado del Falcon 9R: el año pasado se realizaron dos maniobras de este tipo, pero el objetivo entonces fue caer suavemente al mar. En la primera prueba, “en abril de 2014, una primera etapa de Falcon 9 descendió controladamente al Atlántico, por primera vez”, recuerda la empresa. “Poco después del lanzamiento, con la segunda etapa y la nave Dragón camino de órbita, la primera etapa se separó y realizó una entrada y encendido de motores para el descenso hasta tocar el agua. La mala mar impidió la recuperación del cohete, pero SpaceX obtuvo datos críticos para los subsiguientes ensayos de reutilización”, continúa explicando la compañía.

La precisión del descenso ha mejorado en unos meses, de manera que, si en los ensayos anteriores el amerizaje tenía un margen de 10 kilómetros, en este caso será de solo diez metros.

SpaceX continuará con estos ensayos en los próximos lanzamientos de Falcon 9 y Musk cuenta con un 80% o 90% de probabilidades de lograr en alguno de ellos recuperar el cohete y poder volverlo a lanzar, señala The New York Times. En última instancia, el objetivo es que el lanzador regrese al punto de partida y, a largo plazo, recuperar también la segunda etapa del lanzador.

Un cohete `saltamontes´

Ensayo del prototipo de cohete reutilizable Grasshopper en marzo de 2013.
Ensayo del prototipo de cohete reutilizable Grasshopper en marzo de 2013.

En su empeño de alcanzar la reutilización plena de los lanzadores espaciales, y mientras ensaya con las primeras etapas de los Falcon 9, la empresa SpaceX está trabajando en otro cohete bautizado Saltamontes, basado en la primera etapa del primero. Tiene cuatro patas de acero con amortiguadores hidráulicos y una estructura especial. El plan es que el cohete se eleve y descienda a la misma plataforma de partida.

En 2013, el saltamontes espacial realizó ensayos con éxito en el aterrizaje, alcanzado una altura máxima de 744 metros, resume la empresa. Ahora se está planeando ya una nueva serie de pruebas para alcanzar mayor altura y mayor control de guiado durante el vuelo.