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Fabricantes de televisión para usar y tirar

Son el ojito derecho de Telecinco. Los creadores de 'Sálvame', que defienden a muerte, conocen bien los presupuestos ajustados. En lo personal, ambos saben lo que es tener a un político en la familia

Adrián Madrid (arriba) y Óscar Cornejo, dueños de La Fábrica de la Tele y productores de 'Sálvame'. Ampliar foto
Adrián Madrid (arriba) y Óscar Cornejo, dueños de La Fábrica de la Tele y productores de 'Sálvame'. EL PAÍS

Óscar Cornejo y Adrián Madrid van de punta en blanco. Cada uno a su estilo. Cornejo (Tarragona, 1972) lleva una camiseta de corte moderno y gafas de madera. Madrid (Zamora, 1970), una camisa inmaculada que, al tercer vistazo, empieza a dejar ver los lunares que tiene estampados. Como a su dueño no les gusta mostrarse. Al contrario que su socio, Madrid es hermético. Evita comparecer y cede la palabra en cada pregunta a su compañero. Pero cuando habla expresa con claridad su ideas.

Son los dueños de La Fábrica de la Tele, la productora con la que más trabaja Telecinco, que es dueña del 30% de su accionariado. En total han creado 30 programas y actualmente tienen en antena un puñado de ellos entre los que destaca Sálvame, con cinco años en antena y muchos titulares en cartera, la mayoría de las veces negativos. Todos sus productos se emiten en cadenas de la factoría Mediaset. Actualmente completan su cartera Viajando con Chester (Cuatro) —el programa de entrevistas de Risto Mejide—, La otra red (Cuatro) y Cazamariposas (Divinity).

Ambos se revuelven contrariados cuando oyen la palabra telebasura para calificar a Sálvame. “Es un término en desuso”, se queja Cornejo.

— ¿Y cómo definiría el programa?

— Antes usábamos las palabra FastTV por hacer un paralalismo con Fast food, responde Madrid.

Sálvame es una terapia de grupo que le es muy útil al espectador, zanja Cornejo.

— Oye, muy bien, esta definición no te la había oído, le dice Madrid.

— Es que ya me he aburrido de lo de que es como un reality sin fin.

Cornejo y Madrid se llevan muy bien. Pero tras escuchar cómo se conocieron se entiende mejor su relación. Coincidieron durante la grabación de uno de los programas de sobremesa más exitosos que haya conocido España y uno de los más criticados por su manera de exponer descaradamente las intimidades de famosos y aspirantes a famosos, Aquí hay tomate. Su promedio histórico durante su emisión (entre 2002 y 2008) fue de 2.820.000 espectadores, con una cuota de pantalla del 24,1%. Un programa que a Telecinco le trajo no pocos quebraderos de cabeza pero también muchas satisfacciones.

Atlas, la productora del programa, nombró como subdirector a Cornejo, un joven que empezó como cámara y fue escalando puestos. Después puso a Madrid como director. Pronto éste protestó y exigió el ascenso de Cornejo a director. “Teníamos el mismo nivel de implicación y trabajo. Llegó un momento en que era muy injusto que estuviera por debajo de mí, no podía tolerarlo”. “Lo que hizo es bastante excepcional”, interviene Cornejo. “No fue fácil. Fue todo un pulso a Telecinco, que no quería ascenderme porque no estaban dispuestos a gastar dinero. Pero lo logró lanzando ese órdago”.

Gais y con pareja estable, lideran Peras y manzanas producciones, un guiño irónico a las palabras de Ana Botella

Poco después, gracias al impulso de Madrid, crearon su propia productora, Hormigas Blancas, que pronto cambiaría su nombre por La Fábrica de la Tele. El consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile, no dudó en subirse a su carro. “Cuando un hijo abre la ventana no hay que prevenirle, hay que mirar fuera y ver qué hay”, dice Vasile desde su despacho. “Cuanto menos tiempo se tiene al pajarito en la jaula, mejor canta”.

Madrid y Cornejo crearon cada uno su propia productora para compartir el accionariado con Mediaset. Gais con pareja desde hace tiempo, Madrid es el dueño de Peras Producciones, y Cornejo de Manzanas Producciones, un claro guiño irónico a las famosas palabras de Ana Botella para defender su oposición al matrimonio entre gais. Ambos confiesan que en las elecciones no eligirán entre los candidatos del PP. “Yo, en las municipales, tendría que votar al PSOE o mi marido mi mata”, dice Cornejo.

Su marido es precisamente el candidato del PSC en Barcelona, Jaume Collboni. Su boda, en la que se mezclaron rostros como el de Belén Esteban con los de políticos como José Montilla, salió en todos los periódicos nacionales. Cuando hace poco el secretario general del PSOE Pedro Sánchez llamó a Sálvame para comprometerse a erradicar la fiesta del Toro de la Vega si llegaba al Gobierno, algunos vieron la influencia de Collbuni. Pero Cornejo asegura que no tuvo nada que ver: “Fue algo que sucedió sin que yo interviniera”, dice. “Verónica Fumanal, la asesora política de Sánchez —que lo fue antes de mi marido—, no pudo ponerse en contacto conmigo una vez el líder del PSOE había decido llamar al programa. Ella me intentó localizar cinco veces para ver si yo le podía facilitar un número del programa. Vi las llamadas tarde y cuando quise darme cuenta Sánchez ya estaba en antena”.

Madrid también sabe lo que es tener a un político en la familia. Su padre es Demetrio Madrid, el primer presidente de la Junta de Castilla y León (salió elegido en 1983). “Fue diputado, senador y es de los pocos que ha dimitido. Por eso no me gusta exponerme”, empieza a decir incómodo. “Porque lo viví de pequeño y sé lo que es”.

Por su parte, Cornejo es hijo de una familia sevillana que emigró a Cataluña en los setenta. Su padre fue de avanzadilla y se llevó después a sus padres y siete hermanos consigo. Empezó siendo camionero, después compró un camión y más tarde acabó montando una empresa de transportes.

Los orígenes de ambos explican parte de sus personalidades. Madrid es mucho más seguro y tranquilo que Cornejo, que es muy inquieto y “súper insaciable”, según su compañero. Pero sorprende comprobar que de los dos el optimista es Madrid. Además de tirar del carro para montar la productora tenía más fe en el futuro de la empresa. Actualmente ambos están encantados de ser una de las dos únicas productoras (junto con Mandarina) que tiene contrato de exclusividad con Mediaset. Para la cadena son la productora a la que acuden cuando necesitan programas que funcionen y muchas veces les piden además que estos sean lo más baratos posible. “Son mi helicóptero de rescate”, describe Vasile. “Cuando les pido algo difícil siempre están ahí. Y casi todo lo que hemos hecho con ellos ha salido bien. Cuanto más talento tiene la gente, más difícil es que te echen una mano. No es el caso de Óscar y Adrián. En un tiempo rápido encuentran una solución. Son de los mejores colaboradores que se pueda imaginar”.

Boda de Jaume Collboni y Óscar Cornejo ampliar foto
Boda de Jaume Collboni y Óscar Cornejo EL PAÍS

En mayo pasado, la cadena les pidió que realizaran un recorte del 10% en el presupuesto de Sálvame. “Decidimos bajar la retribución de nuestros colaboradores. No les sentó bien, pero no tuvimos noticias de que estuviesen pensando en hacer una huelga, como se publicó”, dice Madrid. “De hecho no pasó nada. Es la nueva regla de la tele: cortar y cortar gastos”.

Sálvame empezó con 40 minutos de programa, poco presupuesto y “una cartera de personajes del mundo de la televisión, que habían vivido grandes momentos pero la tele o el espectador los había olvidado”, dice Cornejo. Su audiencia se mantiene estable y en su edición Deluxe, ha aumentado hasta el actual 19% de cuota de pantalla, según Barlovento comunicación. Los tertulianos del programa son actualmente los principales protagonistas del mismo. Preguntados sobre si las demandas que han ido recibiendo —como la que les puso la duquesa de Alba, que finalmente obligó a la productora y a Telecinco a indemnizarla con 300.000 euros— han tenido algo que ver en su nuevo esquema, lo niegan tajantemente. “Seguimos dando noticias de famosos, pero el porcentaje se ha reducido mucho y lo ha ganado nuestros tertulianos”, dice Madrid. “Desde el principio fuimos viendo que era lo que mejor funcionaba”, añade Cornejo. “Lo vemos en el directo y a base de ir picando piedra para un lado y luego para el otro, fuimos comprobando qué nos funcionaba mejor. Un día nos dimos cuenta de que al público le interesaba más si Lydia Lozano había discutido con Charly (su marido, el arquitecto Carlos García-San Miguel) que ver a Isabel Preysler. El espectador nos fue guiando”.

Vasile define de una manera bastante curiosa el espíritu del programa: “Es neo-neorrealismo puro con una vena de surrealismo. El neorrealismo buscaba personas reales para interpretar a los personajes. Lo que nosotros hacemos en Sálvame es un neorrealismo actualizado, donde hay personajes que se interpretan a sí mismos y se convierten en un personaje que no es un actor. Esto implica dosis de surrealismo porque al interpretar a una serie de personajes que no existen, por momentos la realidad se hipertrofia y de ahí se pasa al surrealismo”, termina el consejero delegado de Mediaset.

Hace unas semanas Telecinco canceló Hable con ellas, su último programa en caerse de la parrilla. Algo a lo que están acostumbrados estas dos estrellas en la sombra de la televisión española de rápido consumo. Ahora están dándole vueltas a un nuevo proyecto. “Continuamente pensamos en futuros proyectos. Y quien mejor nos estimula es Vasile”, empieza Cornejo. “Sabe darnos donde más nos duele. Nos echa algún reproche y, ¡pum!, al día siguiente ya hemos vomitado un programa nuevo”.

 

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