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NUTRICIÓN

Cómo se alimenta un jugador de la selección española

Los hidratos de absorción compleja y nada de alcohol son algunas de las claves de una dieta enfocada al alto rendimiento deportivo

Con el corazón encogido por el papel de La Roja en el Mundial de Brasil, hablamos con el nutricionista del equipo

La alimentación es clave para un buen entrenamiento. En la imagen, la selección española celebra el triunfo en la Eurocopa de 2012.
La alimentación es clave para un buen entrenamiento. En la imagen, la selección española celebra el triunfo en la Eurocopa de 2012.

En el fondo, no somos tan diferentes. Cristiano Ronaldo, los jugadores de la selección española y usted comparten un mismo axioma: la alimentación condiciona muchos de los éxitos y fracasos de su vida cotidiana. Lo que comemos determina la eficiencia energética de nuestro día a día. Para deportistas de élite y oficinistas de pro.

“Una persona normal come durante su vida unos 60.000 kilos de alimentos. De cómo los elijas depende la salud, la longevidad, el estado de ánimo, el rendimiento laboral o la aparición de enfermedades”, explica el doctor Antonio Escribano, responsable de la Unidad de Nutrición, Metabolismo y Composición Corporal de la Real Federación Española de Fútbol y miembro de la Comisión de Nutrición y Hábitos Saludables del Comité Olímpico.

“A un futbolista, de esos kilos le corresponden 20.000 durante toda su etapa profesional, y de cómo los organice depende muchísimo su rendimiento como deportista. Es fundamental gestionar bien la alimentación, saber qué y cuánto se come. Una cosa es llenar el estómago y otra alimentarse”, matiza. En plena ebullición mundialista, miramos cómo entrenan sus estómagos los de La Roja para tomar nota sin pudor. Y que nadie se lleve a engaño: aunque esta noche descalabrásemos ante Chile, todo lo que aquí se expone seguirá siendo de gran valor (nutricional).

De cómo elijas tus alimentos, dependerán la salud, la longevidad, el estado de ánimo, el rendimiento laboral o la aparición de enfermedades”

La alimentación de los futbolistas de la selección española es algo tan secreto como la alineación. Y aunque no copa los titulares, es una parte más de su estrategia. Metidos en el Mundial de Brasil y con todos los ojos puestos en los resultados, pocos reparan en algo tan fundamental como lo que comen nuestros jugadores. “Las diferencias en el rendimiento entre futbolistas bien y mal alimentados son mucho más importantes de lo imaginable, llegando a marcar una diferencia en el rendimiento del jugador que puede superar márgenes de más del 40%, en sus depósitos de combustible muscular”, explica el doctor Escribano a BuenaVida.

En un partido, los futbolistas recorren distancias de entre 10 y 14 kilómetros, según el puesto que ocupen en el equipo, y queman tan solo unas 1.000 calorías (el equivalente a un poco menos que dos Big Mac de McDonald's). “La duración del esfuerzo es de unos 55-60 minutos reales de juego y la intensidad del mismo es variable. Su capacidad aeróbica se sitúa en una media del 75-80% del VO2 máx. [cantidad máxima de oxígeno que un organismo puede metabolizar por unidad de tiempo]”, añade el especialista. “Pero un futbolista lo es los siete días de la semana y los 365 días del año, por lo que necesita cuidarse todos los días –de hecho así lo hacen– para rendir de forma óptima los 90 minutos que juega”, señala Escribano. La clave de ello reside en el entrenamiento biológico que se apoya en la alimentación, la hidratación, el descanso y los hábitos de vida. “Es un entrenamiento diario. No se hace para un campeonato o un momento específico”, explica el doctor. Es la clave que subrayan todos los especialistas: los hábitos saludables han de integrarse en la vida diaria de forma tan natural que se realicen de modo casi inconsciente.

¿Cuál es el menú más conveniente?

“Lo que se come interviene en el combustible muscular, y si los músculos no tienen glucógeno [unos azúcares que conforman su reserva de energía] ni se repone tras cada entrenamiento o partido, no se podrá llevar a cabo una actividad física consistente”, cuenta el doctor. “Es como la gasolina de un coche, que aquí tiene su origen en la alimentación y en los hidratos de carbono, que forman parte de todos los menús de todos los futbolistas”, agrega.

Por eso, y aunque dice que no puede desvelar lo que comen los jugadores de nuestra selección, la base de su alimentación se encuentra en los hidratos de absorción compleja, como son la pasta, el arroz, las patatas o las legumbres, y de absorción rápida, como las frutas y las verduras. Frente a ello, hay que huir del alcohol, las bebidas azucaradas y gaseosas, las grasas saturadas, embutidos, dulces y todo tipo de bollería, “ya que no aportan nada aprovechable desde el punto de vista del rendimiento nutricional deportivo”.

Como para todos, su hidratación es otra de las claves del bienestar físico, pero el doctor deja claro que Brasil no tiene un clima especialmente complicado para los futbolistas de nuestra selección. “Nosotros estamos mucho más acostumbrados al calor que un sueco o un danés y eso nos beneficia aunque hay sitios con mucha humedad. La hidratación es fundamental. Durante los entrenamientos, el deportista debe beber frecuentemente, de forma aproximada cada 20 minutos y entre 20 y 30 centilitros de agua. Es muy importante que el jugador no tenga nunca sensación de sed y que una vez acabado, tanto el entrenamiento como el partido, reponga la cantidad de líquido perdida”, asevera.

El doctor Escribano asegura que el fútbol es posiblemente uno de los deportes que presentan una mayor exigencia metabólica en nuestro organismo, “razón por la cual solo se permite jugar un partido cada 72 horas”. Además, los futbolistas deben comer entre cuatro o cinco horas antes de cada partido y es recomendable que mantengan su peso óptimo de competición todo el año, evitando adelgazar o hacer dietas. De todos modos, el doctor Escribano señala que estas son pautas totalmente interiorizadas en la vida de los futbolistas y que ante una competición como este Mundial de Brasil no hay ningún tipo de cuidado extra o especial. “Todos comen lo mismo, la única diferencia está en la cantidad. Es el único matiz”, concluye Escribano.

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