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Yoko Ono disfruta de la cocina de Arzak

La viuda del John Lennon pidió un menú cortito que tuviera verduras

Se encuentra en el País Vasco para inaugurar una retrospectiva de su trabajo en el Guggenheim

Yoko Ono, el pasado 24 de enero en Los Ángeles. Ampliar foto
Yoko Ono, el pasado 24 de enero en Los Ángeles. REUTERS

Un día antes de ejecutar en Bilbao tres performances, como aperitivo de la retrospectiva que el Museo Guggenheim dedica a su producción artística, Yoko Ono (Tokio, 1933) probó en San Sebastián el arte gastronómico del veterano Juan Mari Arzak. En la noche del martes, Yoko Ono acudió al restaurante Arzak con un acompañante alrededor de las 20.30. La recibió Elena Arzak y le mostró la cocina, que ella observó con interés. Sus anfitriones le ofrecieron comer en la gran mesa situada frente a la acción culinaria, pero Yoko Ono declinó y prefirió cenar en el comedor principal. Sorprendentemente, estuvo a salvo de cazadores de autógrafos y capturas fotográficas con cámara o móvil. Su afán de privacidad no tuvo alteraciones.

La famosa viuda del beatle John Lennon se interesó, según relatan los Arzak, por las características de la gastronomía vasca y por la ciudad de San Sebastián. Solicitó “un menú cortito, con algún plato de verduras, y así fue”. No hubo despliegue de vinos, tan solo bebieron agua y un par de infusiones. Y el menú degustación se le preparó a medida, con una serie de bocados y platos principales. Como aperitivos, puding de kabrarroka con kataifi, alubias con aceituna y manzana, seta con frutos secos y cítricos, gilda de zanahoria y ssam-jang (el popular pincho fusionado con pasta de soja coreana) y chorizo con tónica (un juego sabroso con la lata como contenedor).

A continuación, probó un ovolácteo light (huevo con corteza semicrujiente acompañado de hojas lácteas y cuajados); las verduras solicitadas: un parterre de temporada, y luego carne de vaca asada y con guarnición de cristales vegetales caramelizados y cuscús. A pesar del desfile de platos, la cena no fue muy larga y al parecer quedó satisfecha. “Se fue pronto, contenta y muy amable con todo el mundo”, aseguran en el restaurante. A diferencia de otras figuras famosas adictas a las redes sociales, Yoko Ono no tuiteó sus impresiones. En su Twitter de la noche del 11 de marzo solo apareció una enigmática frase: “Recuerda, todos somos agua en un mismo océano”.

La polífacética artista, cuya retrospectiva en el Guggenheim de Bilbao se inaugura el próximo viernes, permanecerá varios días en el País Vasco, donde previsiblemente sus asesores le tienen preparadas más exploraciones por un territorio líder en experiencias gastronómicas.

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