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Lección de naturalidad

La ausencia de maquillaje vuelve a ser tendencia esta temporada.

El efecto saludable se busca a través de sueros, prebases y cremas hidratantes.

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¿Cuántos matices pueden esconderse dentro del término “maquillaje natural”? Lo que parece una tendencia cosmética inamovible (con una fuerte inversión en base, corrector y colorete) esconde, en realidad, múltiples interpretaciones. El año pasado, las pasarelas se inundaban de detalles andróginos. Los maquilladores añadían poco rubor, dibujaban las cejas más gruesas (muy al estilo de Cara Delevingne) y potenciaban el acabado marmóreo. En otoño, sin embargo, se prefería imaginar la versión futurista del asunto. Los mismos profesionales incorporaron a la ecuación productos con acabados metálicos. Los más osados incluso usaron gloss para potenciar el brillo. Todo ello de forma muy suave. Pequeños matices que permitían seguir calificando el resultado como natural.

Esta primavera, la tendencia vuelve a la carga, pero hace su aproximación desde otro ángulo. En MAC Cosmetics explican que los términos más repetidos en las salas de maquillaje antes de los desfiles fueron: natural, robusta y saludable. Los profesionales de la firma definen el resultado como day glow (brillo de día, en español). “Hemos usado iluminadores y texturas emolientes para imitar el modo en que la luz se refleja en una piel joven y fresca”, cuenta el experto Terry Barber. Habla de los looks presentados en los desfiles de Proenza Schouler, Alberta Ferretti o Diane von Furstenberg. Y añade: “Realmente el foco hay que ponerlo en la piel”. O lo que es lo mismo: es importante una correcta aplicación de la base de maquillaje, pero el trabajo previo que se haga con sueros, cremas y prebases se vuelve fundamental para lograr un lienzo perfecto.

El resultado final imperante esta temporada se parece más al maquillaje de Rihanna en la portada de marzo de la edición estado­unidense de Vogue que al de Miley Cyrus en la campaña de Marc Jacobs. Ambas propuestas se pueden calificar de naturales, y, sin embargo, la primera parece lucir una piel cuyo brillo se cincela desde el interior, mientras que la segunda se rinde a los polvos bronceadores para definir las líneas maestras del rostro.

En este sutil escenario cobran vital importancia productos multifunción como las BB Creams, que permiten tratar la piel al tiempo que le añaden una pátina de color para unificar y realzar el tono. De hecho, desde la consultora estadounidense Skin Inc pronostican el auge de este tipo de cosmética a lo largo de 2014. “Algunas versiones coloreadas de productos superan en valor a las bases de maquillaje líquidas. En el horizonte ya se vislumbra la aparición de sueros con color, una forma inteligente de capitalizar la profusión de lanzamientos de sueros faciales”. En definitiva, la lección que la industria plantea para los próximos meses es que el maquillaje ayuda, pero solo puede llegar a resultados óptimos cuando la piel está realmente cuidada e hidratada.

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