Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN

Trabajador pobre

Solo el 35% de los españoles en riesgo de pobreza, aun encontrando trabajo, logra salir de ella

Ambas situaciones se dieron al revés de la lógica. Cuando el Gobierno empezó a “vender” las bondades de la Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre de 2013 (el paro sigue siendo superior en más de 600.000 personas al que dejaron los socialistas), no fue necesario que saliese la oposición a contrarrestar la versión optimista sobre el comportamiento del empleo: hacía solo 48 horas que la Comisión Europea, como si conociera esa EPA, había cantado las cuarenta.

Recordemos qué dice la EPA: que aunque ha disminuido el paro en más 60.000 personas durante el año pasado, lo ha hecho por la reducción de la población activa en 270.000 ciudadanos (o por desistimiento de una parte de la población, o porque los inmigrantes vuelven a sus países, o porque ha habido españoles que han emigrado a otros lares); que suben los trabajos a tiempo parcial y decrecen los de tiempo completo; que el número de hogares con todos sus miembros en paro llegó a los 1,83 millones; que de los mismos, hay 686.000 familias en las que se ha acabado el seguro de desempleo y no reciben ningún tipo de ayuda pública.

Dada la escasa reducción del paro, ¿qué plan hay para corregir esta cifra y no esperar al año 2024?

Dos días antes, el comisario de Empleo de Bruselas, László Andor, presentó el informe anual sobre la situación del sector en la UE. El mensaje principal del mismo, en lo que se refiere a España, fue el siguiente: encontrar trabajo en nuestro país y en otros como Rumanía, Bulgaria y Grecia, siendo muy difícil, no es garantía suficiente para salir de la pobreza debido a la elevada proporción de contratos temporales o a tiempo parcial. Estos son debidos, entre otros muchos aspectos, a esa reforma laboral que según el presidente Rajoy ha funcionado muy bien, y que cualquier espectador no interesado calificaría como calamitosa. Solo el 35% de los españoles en riesgo de pobreza o exclusión (un universo que ha crecido desde el 23,3% del total en el año 2007 hasta el 28,2% en 2012), aun encontrando trabajo, logra salir de ella. Únicamente Rumanía y Bulgaria ofrecen una perspectiva peor.

Sentenció también el comisario: no se puede decir que tener un trabajo en España equivale necesariamente a tener un estándar de vida decente; incluso si el paro se redujese gradualmente, como se prevé, podría no ser suficiente para revertir el crecimiento de la pobreza, especialmente si la polarización salarial continúa, o “debemos crear empleo, pero de calidad, para lograr una recuperación sostenible que no tenga solo como efecto combatir el paro, sino igualmente reducir la pobreza”. Este severo dictamen llegó acompañado de las palabras del vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Asuntos Económicos, el finlandés Olli Rehn: “Llevará 10 años arreglar la crisis española”.

Frente a ambos diagnósticos, la pregunta es una vez más: ¿qué plan tiene el Gobierno español para ser más agresivo en la corrección de las cifras de paro? ¿O va a seguir al trantrán de las reformas, esperando al año 2024 para volver a porcentajes europeos?

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.