Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Sobre las políticas de empleo

Con 47 años me he quedado en paro a comienzos de septiembre, pasando a ser perceptor de la prestación por desempleo y víctima de las políticas de empleo de este país. A final de mes me ha salido un trabajo puntual de un día, realizando un trabajo profesional para una empresa italiana, para lo que he tenido que darme de alta en el censo de profesionales de Hacienda y solicitar el alta en el registro de operadores intracomunitarios. Este trámite tardará un mes aproximadamente (no me dan un plazo definido), y es imprescindible para poder cobrar mi trabajo. He comunicado al SEPE (antiguo Inem) mi cambio de situación para que me descuenten el día que voy a trabajar. Me informan de que me suspenden mi prestación hasta que no cause baja en el citado registro de operadores intracomunitarios, y que si la Administración tarda un mes en contestar, estaré un mes sin cobrar, si tarda dos meses, pues dos meses sin cobrar.

He intentado explicar a la funcionaria, a la que no culpo, que aceptar este trabajo es importante para mí porque en el futuro pueden salirme más y podré dejar de ser un parado. Pero que si me penalizan por trabajar no podré asumirlo económicamente, y, para rebajar mi creciente tensión, le he planteado la sugerencia irónica de que a lo mejor debería rechazar todos los trabajos que me surjan y engrosar el grupo del bar al que aludía Josep A. Duran i Lleida. Ante mi perplejidad, he recibido un encogimiento de hombros.

Hoy he recibido una nueva petición de trabajo por parte de la misma empresa; les he dicho que no puedo volver a colaborar con ellos.

Ahora estoy tomando cañas en el bar y esperando que me llamen para que algún sindicato me imparta un curso sobre cómo elaborar un curriculum vitae.— Antonio Alberto Ciudad Araque.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.