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CARTAS AL DIRECTOR

A propósito de la selectividad

Se buscaba con el dedo acusador a quién cargar las culpas de que los alumnos universitarios cometiesen numerosas faltas de ortografía. ¿Serían los maestros los responsables de este claro síntoma de la falta de formación de la juventud española? ¿Serían los profesores de instituto?

En las reuniones previas a la corrección a la selectividad, desde la universidad se dan instrucciones de cómo corregir los exámenes. Una de esas directrices es que las faltas de ortografía no se tengan en cuenta para descontar nota. Si acaso, se pueden apuntar para quitar argumentos a los alumnos a la hora de las reclamaciones. No es esta la única directriz en estos exámenes, organizados por la universidad, que se da para que se suba la nota y haya el mayor número posible de aprobados.

El porcentaje tan alto de aprobados en selectividad no refleja el buen nivel educativo de los jóvenes, sino que obedece a la necesidad de que las universidades españolas sigan funcionando porque existe más oferta que demanda. La selectividad no es más que un trámite para que los alumnos entren en ella. Algunos deben estudiar si quieren acceder a las carreras en las que se exige una nota determinada. Los demás pueden dar por supuesto que aprobarán. Los necesitan.

Todo lo dicho corrobora que la actual generación de jóvenes no es la más preparada de la historia de España, sino la que tiene más títulos.— Miguel Ángel Viciana Clemente. Profesor de instituto.

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