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Getafe ficha a una mujer gitana como asesora para Asuntos Sociales

Pilar Heredia fue la primera mujer romaní en ocupar un cargo institucional en el Gobierno también como asesora del Instituto de la Mujer

Tras aprobar una moción en apoyo al matrimonio gay que su partido, el PP, tiene recurrido ante el Constitucional, el nuevo alcalde de Getafe, Juan Soler, que arrebató el poder al socialista Pedro Castro tras 28 años en el cargo, se anota otro tanto en imagen y en sensibilidad. Este tanto se llama Pilar Heredia, tiene 46 años y cuatro hijos y es, desde el pasado martes, asesora municipal para Asuntos Sociales y Familia. En toda una declaración de intenciones, confiesa por teléfono que espera contribuir con su trabajo a que llegue el día en que "no sea noticia que una mujer gitana trabaje en un ayuntamiento", aunque admite que "falta mucho todavía".

Pero, de momento, es noticia y por partida doble. Si ya son escasos los gitanos en política, las mujeres no constan. Desde Juan de Dios Ramírez Heredia, el primer gitano elegido diputado en el Congreso en la primera legislatura de la democracia y que contribuyó a que se eliminaran discriminaciones brutales como la obligación que tenía todo gitano de llevar encima la factura de la ropa que llevaba puesta, no ha habido otro. "Está Manolo Bustantamente, diputado del PP en las Cortes valencianas desde el año 2000, y el concejal del PP en La Línea (Cádiz) Antonio Heredia, pero mujeres pocas, prácticamente ninguna", admite, para añadir un contundente "pero ya es hora".

Del PSOE a independiente pasando por UPyD

A pesar de que considera que la política "está muy denostada pero es una profesión muy digna" y "donde hay que estar porque es donde se pueden cambiar las cosas", Heredia se define como "independiente" y no milita en la actualidad en ningún partido. Pero ha sido de casi todos: formó parte de la lista del PSOE a la Asamblea de Madrid en las autonómicas de 2003 y fue uno de los fichajes estrella de UPyD, partido que abandonó tras consagrarse el liderazgo de Rosa Díez-.

No se ahorra ni una buena palabra para el PP, al que le está "muy agradecida" y que no le ha pedido "el carné en ningún momento, ni antes ni en el futuro". "El alcalde solo me ha pedido que trabaje", sentencia, para hacer hincapié en que "las políticas sociales no las inventaron los socialistas". Ha sido contratada como "personal eventual" y, según fuentes municipales, su trabajo se "centrará en asesorar y proponer políticas sociales más efectivas, que permitan el acceso a la formación y al empleo tanto del colectivo inmigrante como gitano" con el objetivo de "conseguir su inserción plena". Su jefa es la concejal de Asuntos Sociales, Teresa Rodríguez, aunque colaborará estrechamente con Teresa Martín, la responsable de Mujer.

Este no es su primer puesto en la administración. En 2006, fue la primera mujer gitana romaní que accedía a un cargo institucional en el Gobierno al ser nombrada asesora en el Instituto de la Mujer, adscrito entonces al Ministerio de Trabajo, aunque prefiere no recordar esa etapa -dejó el cargo con polémica dos años después poniendo una querella por acoso laboral que fue archivada-. Sin estudios superiores porque no tuvo "la oportunidad" pero sí con el Bachillerato y con el acceso a la universidad para mayores de 25 años "hecho de mayor, hace dos años", sueña con poder empezar en breve la carrera de Humanidades. A las docenas de "cursos y seminarios" sobre minorías y colectivos excluidos, suma una energía arrolladora y la experiencia de toda una vida dedicada a romper estereotipos y a trabajar por la igualdad y los derechos de su comunidad y, en general, por los excluidos y las minorías.

Convencida de que "hay que dejar de lamentarse y pasar a la acción", fundó hace 12 años la asociación Yerba-Buena, en la que trabaja codo con codo con su marido, José Manuel Cortés, y que fue noticia en todo el país por organizar cursos en la Academia de la Guardia Civil de Baeza (Jaén) en el que los profesores eran gitanos y los alumnos, los agentes. Pero empezó a luchar mucho antes "y de manera inconsciente" acompañando "a todos lados" desde los 14 o 15 años a su padre, José Heredia, conocido como el Tío Carlos, al que Getafe dedicó una plaza en agradecimiento a su labor para acercar a payos y gitanos en la región, donde los gitanos son entre 80.000 y 90.000. A juicio de la asociación que hasta hoy presidía Heredia -dejará el cargo porque teme no tener tiempo para compatibilizarlo con sus nuevas responsabilidades-, su nombramiento es "el mejor modo de conseguir la igualdad real", ya que supone "admitir la participación en la vida pública y política a personas de diferentes grupos sociales que, por distintas razones históricas, han estado excluidos y apartados". Lo que tiene claro es que está "bien donde está" y que no cruzará la barrera para presentarse en unas listas y llegar a ser concejal o, por qué no, alcaldesa.

El paro, "la premisa y la prioridad"

El fichaje de Heredia llegó del modo más natural, ya que conoce al ahora alcalde desde hace años y firmó con él un convenio días antes de las elecciones en el que este se comprometía, de resultar elegido, a crear una figura en el Ayuntamiento para trabajar con gitanos e inmigrantes. Aún aterrizando -el martes fue a su primer pleno "como espectadora, para aprender"-, pide unos días antes de anunciar sus primeros proyectos y manifiesta "una profunda ilusión y alegría" de poder trabajar "para todos los ciudadanos de Getafe", pueblo en el que vive desde hace 44 años -nació en Fuensalida (Toledo), en 1964- y no solo para los 2.000 gitanos que calcula que residen en la localidad, situada en la zona sur de la Comunidad de Madrid y en la que viven 164.000 personas. Quiere "que Getafe tire para arriba" y cita como principal problema social el paro, que afecta a unos 14.000 vecinos. "Es la premisa y la prioridad".

Concretando en su campo, promete "trabajar con la ley en la mano" para fomentar la igualdad, la integración, el empleo y la formación de mujeres, gitanos e inmigrantes. Su palabra fetiche es "visibilidad", que repite una y otra vez a sabiendas de que muchos problemas terminan cuando unos conocen a otros y se acercan libres de prejuicios. "La imagen de la mujer gitana está muy alejada de la igualdad pero en los últimos años se han conquistado muchos espacios" gracias, precisamente, a esa "visualización". Cree en el poder de la gente para "cambiar las cosas de abajo a arriba y de arriba a abajo" y no le gusta la discriminación positiva, pero sí "fomentar la participación de los colectivos para que se vayan normalizando y para que vayan desapareciendo roles anticuados". Y todo esto, sin dejar de ser mujer ni gitana. "Coqueta hasta el infinito y más allá", confiesa mientras explica que no ve bien, pero antes muerta que ponerse gafas.