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Cataluña aclara que no bajará el IRPF a las rentas altas mientras duren los recortes

La Generalitat asegura que no hay ningún plan para rebajar el IRPF mientras dure la crisis

La Generalitat de Cataluña ha lanzado un nuevo órdago al Gobierno anunciando a bombo y platillo que ni este año ni probablemente el próximo cumplirá el objetivo de déficit para las autonomías -fijado en el 1,3%- y que, además, piensa rebajar los impuestos que el tripartito subió a las rentas más altas en 2010, singularmente el IRPF. El explosivo cóctel lo sirvió el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, en un momento en que el Gobierno de Convergència i Unió tiene ya a todo el sector público en contra por su política de recortes en sanidad y educación.

El punto más polémico es la rebaja de impuestos a los más ricos. En una entrevista a Europa Press, Mas-Colell, aportó nuevos detalles al objetivo del Gobierno de Convergència i Unió de rebajar hasta cotas anteriores a las de 2010 el impuesto sobre la renta a unos 50.000 catalanes que ingresan más de 120.000 euros al año. Estos vieron cómo el tripartito aumentó el tramo autonómico del IRPF y les hizo tributar al 23,5% en lugar del 21,5%. Con carácter progresivo, el tripartito también decidió incrementar cuatro puntos adicionales el impuesto sobre la renta a quienes perciban ingresos superiores a 175.000 euros anuales, gravándolos del 21,5% al 25,5%.

Todo esto debe desaparecer esta legislatura, aunque no de forma inmediata, según fuentes del Gobierno, que se ha visto obligado a matizar, tras la oleada de rechazo que ha suscitado la medida, que no hay "ningún plan ni intención de reducir ningún impuesto, más allá de la ya anunciada reforma del Impuesto de Sucesiones, mientras dure el proceso de ajuste de la economía catalana", reza un comunicado.

El argumento del consejero de Economía es que no se puede penalizar a las rentas más altas si no se quiere que estas abandonen Cataluña. "Es de sentido común si tenemos en cuenta que la distancia en tren de Barcelona a Madrid son dos horas y media y que los directivos pueden estar viviendo la mitad de la semana en Barcelona y la otra en Madrid", ejemplificó. Con todo, en una nota posterior de la Generalitat, el consejero dejó claro que no reducirá más impuestos "mientras dure el proceso de ajuste de la economía catalana".

Órdago a Madrid

Además de rebajar el IRPF el Gobierno de CiU mantiene el compromiso electoral de eliminar el impuesto de donaciones y reducir de nuevo los tributos que gravan las transmisiones patrimoniales, los actos jurídicos documentados y las matriculaciones de vehículos. Hace dos semanas ya eliminó el impuesto de sucesiones que solo pagaban los patrimonios más elevados, lo que implica dejar de ingresar 150 millones. Todo ello, y según las cifras que manejaba el tripartito, puede suponer a las arcas de la Generalitat una reducción de ingresos de, como mínimo, 425 millones de euros. El recorte en salud pública que está impulsando el Gobierno de CiU rondará los 1.000 millones.

Pero el Gobierno nacionalista catalán ha decidido argumentar todos los recortes con la tesis de que el tripartito dejó una situación catastrófica y que el Gobierno central no paga a la Generalitat lo que le adeuda. El anuncio de que no piensa cumplir el objetivo de déficit de este año va en la línea de tensar la cuerda por esto último. El equipo de Artur Mas considera que el Gobierno central no puede permitirse que las autonomías no cumplan el déficit y que saldrá a rescatarlas en el último momento.

De hecho, Mas-Colell insistió en que, si bien no ve posible cumplir el déficit fijado para este año y considera difícil hacerlo en 2012, sí que lo hará dentro de dos años.

Rechazo generalizado

Los anuncios de reducción de impuestos se enmarcan en el intento del Gobierno de CiU de atraerse los votos del PP para aprobar el presupuesto de este año, que se votará antes del verano. Pero lo cierto es que la medida provocó una oleada de rechazo que incluso alcanzó el seno de Convergència i Unió. El candidato de la federación a la alcaldía de Badalona, Ferran Falcó, se desmarcó de la medida: "No considero oportuno rebajar el IRPF a las personas que cobran más de 120.000 euros al año", dijo a través de Twitter.

La izquierda habló directamente de "escándalo". El PSC, que ya adelantó que no ayudará a CiU a aprobar los presupuestos de este año, lamentó que "CiU recorte el bienestar de todos mientras favorece a los sectores más acomodados". "CiU no busca una distribución equitativa de los sacrificios ante la crisis", dijo el republicano Joan Ridao. Joan Herrera, de Iniciativa, consideró "un descaro" que la Generalitat no tenga dinero para los hospitales y se permita eliminar el impuesto de sucesiones para 500 familias y bajar el IRPF a los ricos.