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Mas hace aflorar más déficit y anuncia nuevos recortes sociales en Cataluña

La Generalitat corrige cinco décimas la cifra, que incumple el objetivo estatal

Se repite el guión en la política catalana, pero al revés. Si el tripartito que gobernó la Generalitat los siete últimos años centró sus primeros pasos en levantar las alfombras económicas de 23 años de pujolismo para hacer aflorar una deuda oculta de 17.300 millones de euros, Convergència i Unió ha decidido hacer lo propio nada más regresar a los despachos. La primera reunión ayer del Gobierno catalán sirvió para que el presidente, Artur Mas, asegurara, ante sus consejeros primero y ante los periodistas después, que la situación financiera de la institución es mucho peor de lo anunciado.

Concretamente, la Generalitat estima que 2010 se cerró con un déficit del 3,6% del PIB, frente al 3,1% cifrado por el Gobierno saliente. Mas fue rotundo al asumir que Cataluña no cumplirá pues ni de lejos su objetivo de déficit, que para 2010 era del 2,4%. Esos malos datos le permitieron apuntalar la teoría de que harán falta nuevos recortes sociales para que en 2011 sí se pueda cumplir el objetivo para ese año, del 1,3%.

Mas renegó de la dura "herencia" del tripartito, pero también lamentó que el Gobierno central "centifugue" gasto y déficit hacia las comunidades autónomas. De ahí que aprovechara para pedir al Ejecutivo socialista una negociación para "pactar políticas conjuntas" que permitan atajar el déficit. La Generalitat busca, sobre todo, un pacto sanitario que permita introducir mecanismos de copago de servicios complementarios en todas las comunidades.

Los problemas financieros catalanes llegan desde varios frentes. El más importante es la sanidad, responsable de buena parte de la desviación. El tripartito elaboró los presupuestos de 2010 con un objetivo de déficit del 3,1%. A mediados de año hizo un plan de ajuste para reducirlo al 2,4%, en línea con lo exigido por el Gobierno central en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Sin embargo, el tripartito abandonó el poder admitiendo que el aumento de gasto en las políticas sociales le había impedido llevar el recorte hasta ese punto, dejando así el déficit en el 3,1%.

Ahora Mas lo eleva al 3,6%. Fuentes del Ejecutivo afirmaron que la cifra total ronda los 7.000 millones. De ahí que el presidente hablara de "hemorragia" que hay que parar.

¿Pero cómo? De entrada, Mas dejó claro que no se cubrirán bajas por jubilación entre los funcionarios. También señaló que cumplirá a rajatabla su promesa electoral de reducir un 23% el número de altos cargos y organismos públicos. Esta medida es vistosa políticamente, pero se traduce en un ahorro real de entre tres y cinco millones anuales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de enero de 2011