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El ministro de Exteriores marroquí arremete en Madrid contra la prensa española

Trinidad Jiménez y Taieb Fassi-Fihri celebran su primera reunión mientras 20.000 saharauis permanecen acampados en El Aaiún

La Ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, charla con su homólogo marroquí, Taieb Fassi Fihri.
La Ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, charla con su homólogo marroquí, Taieb Fassi Fihri. GORKA LEJARCEGI

El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Taieb Fassi-Fihri, arremetió hoy contra la prensa española y justificó que a los periodistas les esté prohibido acceder al campamento de protesta saharaui de Agdaym Izik en las afueras de El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental.

Fassi-Fihri dio hoy en Madrid, junto con su homóloga, Trinidad Jiménez, una tensa rueda de prensa en la que se quejó de los "excesos" de la prensa española algunos de cuyos especialistas "confunden sus deseos con la realidad". Se trató de la primera reunión entre ambos desde que Jiménez sustituyó a Miguel Ángel Moratinos al frente de la cartera de Exteriores.

"Por razones de seguridad y para preservar el diálogo" con la representación de los 20.000 saharauis acampados "se ha decidido no permitir el acceso de la prensa" al campamento, aseguró Fassi-Fihri. El campamento, rodeado por la Gendarmería y el Ejército marroquí no reviste ningún problema de seguridad, según comprobó el sábado y el domingo el periodista de EL PAÍS que logró entrar en él.

El diálogo con el comité de nueve miembros que gobierna Agdaym Izik es además inexistente porque éstos se niegan a entablar negociaciones mientras Rabat no levante el "bloqueo militar" que impone al campamento y no autorice la libre entrada de la prensa internacional.

Preguntada sobre estas restricciones a la libertad de información, Jiménez señaló que no las compartía, pero que las respetaba. La ministra se deshizo en elogios del gesto que había tenido su homólogo quien acudió a visitarla cuando, en un principio, era ella quien tenía la intención de desplazarse a Rabat para conocerle.

"El campamento ha sido autorizado", según Fassi-Fihri, "pese a que es ilegal". El ministro-portavoz del Gobierno marroquí, Khalid Naciri, lo describió, el pasado jueves, como una manifestación de la "libertad de expresión" que existe en Marruecos y no lo tachó de ilegal. "No hemos querido recurrir a la fuerza" para disolverlo, añadió Fassi-Fihri. Los acampados reivindican puestos de trabajo y viviendas.

El jefe de la diplomacia marroquí pasó de puntillas sobre la información, difundida el viernes por la agencia oficial de noticias de su país (MAP), de que la Guardia Civil había matado en Melilla a un adolescente musulmán al dispararle a bocajarro una pelota de goma. Esa supuesta noticia fue la apertura de muchos telediarios del fin de semana en Marruecos.

Acabó, no obstante, reconociendo: "No tenemos ninguna prueba de ese muerto". "Esa información quizá no sea veraz", añadió Fassi-Fihri, pero rehusó desmentirla. El desmentido de la Delegación del Gobierno de Melilla ha sido ignorado por los medio de comunicación públicos de Marruecos.

Tras la conferencia de prensa el ministro marroquí saludó a algunos de los periodistas y les invitó de paso a "leer las resoluciones del Consejo de Seguridad" de la ONU sobre el Sáhara antes de hacerle preguntas. Recordó que desde hace años ya no mencionan el referéndum aunque si la autodeterminación de los saharauis. "No es lo mismo", recalcó.

Desde finales de enero Marruecos carece de embajador en España. El rey Mohamed VI designó entonces, para representarle, a Ahmed Ould Souilem, un saharaui que hasta julio de 2009 desempeñó un cargo en el Frente Polisario. Obtuvo el plácet español a principios de abril, pero el monarca aún no le ha nombrado.

"Va a venir [a Madrid] próximamente, probablemente en las próximas semanas, antes de finales de noviembre y, como mucho, antes de final de año", anunció Fassi-Fihri.