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Los nuevos vecinos de Tío Pepe

El Oso y el Madroño y la Mariblanca de Madrid se mudan a su nueva ubicación en la Puerta del Sol

La Puerta del Sol de Madrid ha pasado este viernes de estreno en estreno. Tras varias horas de trabajos, seguidos por curiosos y fotógrafos, el centro neurálgico de la capital española tiene nueva placa del kilómetro 0, una copia de la vieja, que estaba muy deteriorada la vieja por el paso del tiempo y de cientos de miles de personas. También ha recuperado después de tres días de ausencia el icono del madrileñismo: la escultura del Oso y el Madroño, punto de encuentro desde hace generaciones. Pero ya no está a la entrada de la calle del Carmen, sino debajo del cartel del Tío Pepe. Junto a ellos, ha regresado a casa una vieja conocida, la Mariblanca, una estatua manierista de una Venus aguadora. Señores de la industria turística -la ciudad recibe al año siete millones de turistas-, ya pueden tirar sus guías.

Ante la mirada de decenas de transeúntes, varios operarios han retirado la antigua placa semicircular del kilómetro cero, que marca el punto de comienzo de todas las carreteras españolas y se usa como referencia para medir las distancias de la red viaria. La placa, en la que todo visitante que se precie se hace una foto, estaba incrustada desde 1950 en la acera frente a la antigua Real Casa de Correos y Ministerio de la Gobernación y actual Sede de la Presidencia del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Para descongestionar la calle Carmen

No se alarmen los conservacionistas: la nueva, colocada en su lugar, es exactamente igual a la anterior, con el mapa de España -y Portugal y el sur de Francia- con sus carreteras radiales su Km.0, el lema Origen de las carreteras radiales, el escudo antiguo de Madrid y el emblema de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, con un puente, un canal en sección y un ancla bordeada por una palma y una rama de roble.

Poco antes, varios operarios han colocado delante del edificio del anuncio de Tío Pepe la escultura del Oso y el Madroño que representa el escudo de armas de Madrid. La escultura de bronce fue guardada a buen recaudo en un almacén municipal de la Casa de Campo el pasado martes, después de 25 años en la desembocadura de la calle del Carmen. La peana, por su parte, fue trasladada ese mismo día a la calle Alcalá directamente.

La remodelación de los símbolos de Madrid en la Puerta del Sol ha finalizado a primera hora de la tarde con el cambio de ubicación de la figura de la Mariblanca, que ha sido colocada al inicio de la peatonalizada calle del Arenal. ¿Y todo esto, para qué? El objetivo del área de Obras y Espacios Públicos es descongestionar la desembocadura de la calle Carmen, ya que la aglomeración de personas alrededor del Oso y el Madroño, junto con los curiosos que hacen fotos, hace intransitable la zona prácticamente durante todo el día.

Quién es la Mariblanca

Realizada en en caliza y de 1,70 metros de altura, la nueva habitante de la Puerta del Sol es una réplica de la famosa y popular estatua madrileña del mismo nombre y de larga y movida historia. La original es una estatua de Venus, obra del escultor italiano Ludovico Turqui, y coronaba la fuente situada a los pies de la iglesia del Buen Suceso, en la confluencia de Alcalá y Carrera de San Jerónimo en la Puerta del Sol. Fue concebida en 1630 como símbolo de la fe por el también italiano Rutilio Grazzi y curiosamente llamada fuente de las Arpías.

El bellísimo híbrido de diosa y mujer se convirtió en punto de encuentro de aguadores y vendedores ambulantes y el pueblo pronto la denominó La Mariblanca y le dedicó coplas. La fuente fue trasladada a la plazuela de las Descalzas y conoció diversas ubicaciones a lo largo de su historia, entre las últimas, una escalera del Museo Municipal y el paseo de Recoletos. Allí sufrió una grave agresión que la llevó durante mucho tiempo a los almacenes municipales.

El Oso y el madroño

Según datos de la web Monumenta Madrid, el 19 de enero de 1967 se inauguró, en el lugar donde había estado la fuente de la Mariblanca, la escultura en bronce del Oso y el Madroño, realizada por Antonio Navarro y que representa el escudo de armas adquirido por la ciudad en 1967. Junto con la escultura se realizaron 24 reproducciones más pequeñas que fueron usadas como regalo institucional o trofeo municipal. En 1984, el Ayuntamiento trasladó al emblema madrileño a la calle del Carmen, que ahora abandona para hacer esa zona más diáfana para el tránsito de ciudadanos y visitantes.

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