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‘Breakout’ educativo: aprender jugando

El método se basa en retos cuyo objetivo es abrir un cofre cerrado con diferentes tipos de candados para solucionar un problema

EXTRAS COLEGIOS 06-03-22
Nopphon Pattanasri (Getty Images/iStockphoto)

La nave espacial en la que viaja Alika junto a sus compañeros ha sufrido un fallo en el sistema de localización cuando intentaba regresar de su misión espacial. La planificación de su regreso es arriesgada y necesita de la colaboración exterior para conseguir aterrizar en la Tierra. Para lograr que el viaje de los astronautas termine felizmente, el profesor ha propuesto a los alumnos de 4º de primaria un reto… Para alcanzarlo, y a través de la implementación de la metodología breakout en la clase, los alumnos deberán conseguir los códigos que permiten abrir una serie de candados mediante la realización de pruebas como crucigramas, descifrar palabras, puzles o ejercicios matemáticos que deben resolver. Cada prueba finalizada con éxito abrirá el candado que les permitirá pasar al siguiente. Una vez abierto el último, la misión habrá finalizado exitosamente. Esta propuesta, ficticia, bien podría formar parte de la propuesta didáctica de cualquiera de las asignaturas que componen el currículo de educación primaria. Se conoce como breakout aquella actividad de aprendizaje basada en juegos cuyo objetivo es abrir un objeto cerrado con diferentes tipos de candados para solucionar un problema. Esta propuesta didáctica se puede realizar al aire libre, en el aula e incluso en formato digital. A través de ella, el docente propone una serie de desafíos estructurados alrededor de una historia y su ejecución debe ajustarse a un tiempo determinado.

Eufrasio Pérez Navío, director del departamento de Pedagogía de la Universidad de Jaén, explica que se trata “de un juego motivador, caracterizado por implicar a cada estudiante en la situación lúdica diseñada, compartida entre los participantes, pero reconociendo el papel creativo-imaginativo de cada persona implicada, valorando y reforzando cada situación, pero evitando excesivas actuaciones en competitividad”.

El breakout educativo mantiene elementos comunes con la metodología de escape room, como que se trata de un juego donde se crea una historia en la que los participantes deben poner en práctica sus habilidades de aprendizaje cooperativo para resolver el reto. Sin embargo, mantienen algunas diferencias: en el caso de un escape room educativo, los participantes deben escapar de un espacio cerrado en el que han quedado atrapados al inicio de la actividad. El atrezo resulta importante para ambientar la experiencia y suele desarrollarse en una única sesión, ya que en el desenlace se logra escapar del espacio en el que tiene lugar antes de que finalice el tiempo. Por su parte, en el breakout no hay que escapar de ninguna zona cerrada, se puede realizar en cualquier lugar y puede ejecutarse en sesiones sucesivas con distintos desafíos a lo largo de una unidad didáctica.

La utilización de la metodología breakout en primaria aporta distintos beneficios para el aprendizaje del alumnado que disfruta de la experiencia. Concepción Allica Rodrigo, maestra de educación primaria en el CEIP Elena Quiroga de Santander y especialista en TiC, robótica educativa y profesora asociada de la Universidad de Cantabria, enumera algunos de los beneficios de su utilización en el aula: “Aporta motivación, gamificación, propuestas de reto, colaboración, acercamiento a los intereses del alumnado (con temáticas adecuadas), conexión con lo curricular, fomentar la inclusión con aprendizaje entre iguales e itinerarios múltiples”. Respecto al aprendizaje, prosigue Allica Rodrigo, “da un aspecto lúdico al área de contenidos, refuerza contenidos ya trabajados, da un enfoque más competencial a las áreas, busca un currículo integrado y plantea propuestas colaborativas, no tanto en aspectos de competición como sí de superación de retos. Mejora la convivencia y la cohesión de los miembros del grupo clase”.

Junto a las características anteriormente citadas, María López Marí, doctora en Educación, añade algunos otros como es la diversión en cuanto componente indisociable del aprendizaje, “ya que a través de esa unión el alumnado alcanzará realmente un aprendizaje significativo”. También, añade, “es una estrategia metodológica que favorece el aprendizaje cooperativo y compartido entre los compañeros, fomenta la autonomía, trabaja el razonamiento lógico y la resolución de problemas, motiva al alumnado, sobre todo aquel que presente algún tipo de necesidad específica de apoyo educativo, y, por último, es útil para activar y reforzar los conocimientos previos”.

Interdisciplinariedad

Además, el breakout figura dentro de la estrategia metodológica de la gamificación, que permite la interdisciplinariedad de disciplinas educativas. Esto se debe, en opinión de López Marí, “a que la mecánica de la actividad no varía en función del área o áreas que se están trabajando; es decir, el objetivo de lograr el código numérico que abra un cofre es el mismo. Únicamente se modifican los retos o desafíos, que pueden estar más enfocados a desarrollar competencias de una o varias áreas del currículo”.

Cuando se lleva a cabo una actividad breakout en el aula, los expertos aseguran que la motivación del alumnado se dispara, viven la experiencia de una manera memorable, recobran el aprecio por las áreas y lo curricular: es como un soplo de aire fresco. En relación con la mejora competencial del alumnado, la maestra de educación primaria sostiene que se produce si “está construida de una forma correcta, con unos objetivos marcados y estableciendo una puesta en práctica adecuada a los contenidos, yendo más allá de lo netamente lúdico y llegando a lo educativo. El saber docente de su área de trabajo es fundamental, conocer muy bien el currículo y los procedimientos adecuados de aprendizaje para poder deconstruirlos e integrarlos en esta nueva propuesta”.

En las aulas, cada vez son más los docentes que apuestan por el breakout como método para conseguir una mayor participación del alumnado, pero, según Concepción Allica Rodrigo, “siempre desde la formación profesional autónoma”. Queda a la voluntad del profesorado mejorar su quehacer. Además, continúa esta profesora de la Universidad de Cantabria, hay grandes comunidades en la Red y compañeros que, de forma colaborativa, comparten sus materiales”. Eso sí, a nivel oficial, desde las instituciones, se contempla menos. “Pero este margen también es positivo para poder trabajar con libertad y buscar una verdadera innovación. La comunidad docente avanza por la gran implicación personal y profesional de sus miembros. El constante repensar de nuestras prácticas educativas está dando grandes resultados para el avance pedagógico en nuestro país. A pesar de las opiniones tan negativas que de forma ligera se establecen por parte de gente ajena al medio o personas alejadas de la realidad del aula”, manifiesta Allica Rodrigo.

Para María López Marí, los docentes han sido los grandes precursores en la aplicación de la gamificación y de actividades como el breakout en las aulas. Esta experta en educación considera que “es importante sistematizar esta metodología en las programaciones para que no sean actividades esporádicas y se conviertan en una realidad del día a día. Y también es necesario mejorar y facilitar la formación del profesorado en competencias digitales y metodologías activas. Aunque respecto a la formación cabe destacar el papel que han desempeñado los perfiles educativos en redes sociales como Instagram o TikTok”.

Finalmente, el director del Departamento de Pedagogía de la Universidad de Jaén invita a los padres y madres a realizar una capacitación reflexiva y pedagógica, quizás a través de una escuela de padres o la autoformación guiada por profesionales externos cualificados, para que descubran el valor y las posibilidades que el breakout posee en el aula y su capacidad para reducir también el impacto de la pandemia en la escuela.

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