El Gobierno propone que haya un examen especial para entrar en la carrera de Magisterio y evaluar a los profesores para poder ascender

El Ministerio de Educación presenta un gran cambio en el profesorado, que incluye prácticas remuneradas durante la carrera, nuevas condiciones para poder dar clases y un cambio en el sistema de oposiciones

Una clase de cuarto de la ESO en el instituto público El Cabanyal, en Valencia, en diciembre.
Una clase de cuarto de la ESO en el instituto público El Cabanyal, en Valencia, en diciembre.Mònica Torres

El Ministerio de Educación ha puesto este jueves sobre la mesa una propuesta para cambiar profundamente la carrera profesional del profesorado. El documento presentado a sindicatos y comunidades autónomas en dos reuniones paralelas, al que ha tenido acceso EL PAÍS, plantea introducir exámenes para entrar a las carreras de Magisterio (educación infantil y primaria), así como nuevos requisitos para acceder al máster para el profesorado de secundaria. También incluye un periodo de prácticas remuneradas durante el periodo formativo supervisadas por tutores elegidos por su calidad, que serán recompensados por ello. Una actualización del modelo de oposición que renueve unos temarios que se han quedado muy anticuados y modifique su estructura para valorar “aspectos que ahora no se contemplan”. Y una evaluación de la labor de los docentes, cuya superación irá asociada a mejoras salariales.

El documento presentado por Pilar Alegría abarca un terreno muy amplio, aunque muchas propuestas están solo esbozadas y se irán concretando en los próximos meses. Y en él se aborda la reforma de las grandes áreas que definen al profesorado: formación inicial y permanente, acceso a la profesión y desarrollo profesional.

El texto, titulado 24 grandes propuestas de reforma para la mejora de la profesión docente, cumple con el mandato establecido por la ley educativa aprobada en diciembre de 2020 (Lomloe), que comprometía al ministerio a plantear una propuesta sobre la materia en un año. A partir de ahora, esta se irá plasmando en normas específicas de distinto rango. Deja para más adelante cuestiones espinosas, como la de determinar el dinero que irá aparejado a la carrera profesional de los docentes. Y subraya que las ideas presentadas “no pretenden ser excluyentes ni agotar las que pudieran resultar del proceso de diálogo que el Ministerio de Educación y Formación Profesional inicia con los agentes implicados a partir de la aportación de este documento”.

“Presentamos 24 propuestas de mejora de la carrera docente para debatir con el necesario diálogo y consenso”, ha afirmado en Twitter Alegría, “tras 40 años sin abordar esta necesaria reforma, ahora es el momento”. Los sindicatos han considerado “insuficiente” el documento. CC OO, CSIF y UGT han reclamado que el nuevo estatuto docente regule las condiciones laborales y retributivas del profesorado y revierta completamente los recortes de 2012.

Estos son las principales propuestas que contiene:

Pruebas para acceder a los grados en Educación Infantil y Primaria

El ministerio propone establecer “una prueba específica” para acceder a ambas carreras, como ya han hecho algunas universidades. Ello “favorecería una mejor selección de los estudiantes”, señala el documento, y no impediría cubrir la demanda, ya que actualmente los estudios de Magisterio “no logran un nivel suficiente de empleabilidad”. En parte, por el gran aumento de plazas en universidades privadas que se ha producido en las últimas décadas.

La prueba “debe evaluar la competencia comunicativa y razonamiento crítico y la competencia lógico-matemática e incluir aspectos referidos a actitudes y competencias de la profesión docente”. Para ello, se tomará como referencia un nuevo marco de competencias de los docentes, en el que se recogerán los “conocimientos, habilidades y actitudes” que deben tener, y que se utilizará para otros fines, como el sistema de evaluación de los docentes, cuya superación implicará una mejora retributiva.

El ministerio propone incluir las pruebas en la normativa que regula la verificación de los títulos universitarios. Las universidades catalanas y la de Baleares tienen una prueba de aptitud como la que plantea el ministerio. En el caso de Cataluña, en torno a un tercio de los aspirantes se quedan fuera.

Endurecer la entrada al máster del profesorado

El Gobierno plantea introducir nuevos requisitos para acceder al máster del profesorado, limitando por ejemplo qué especialidades se pueden cursar en función de la formación universitaria previa que tengan los alumnos. Que no se pueda, por ejemplo, elegir la especialidad del máster en matemáticas habiendo estudiado una carrera de letras. Ahora, indica el documento, se entra con frecuencia al máster “con titulaciones notablemente alejadas de las especialidades correspondientes”. El requisito reforzaría la base de conocimientos previos sobre la disciplina que los futuros profesores tendrán que impartir. En algunas especialidades puede ser necesario, además, considera el ministerio, alargar la duración del máster (que ahora es de un curso) para asegurar la “formación necesaria del profesorado”.

El máster de secundaria muestra peor empleabilidad que los grados de Educación Infantil y Primaria, prosigue el documento. El ministerio apuesta por fomentar la implicación de los profesores de secundaria en la formación que ofrece el máster, así como fomentar “el traslado del desarrollo científico elaborado en las facultades de Educación a la enseñanza no universitaria”.

Crear asignaturas en las que se aprenda a enseñar en otras carreras

Los docentes de secundaria estudian normalmente una carrera no educativa (Historia, Filología, Física…) y no aprenden a desarrollar la docencia hasta que realizan el máster de profesorado. La propuesta plantea “fomentar la generalización de asignaturas ligadas a la docencia, particularmente, en las titulaciones que habitualmente escogen los estudiantes que deciden seguir la carrera docente”. De forma que los alumnos que lleguen al máster puedan hacerlo con ciertos conocimientos previos de la didáctica de su materia. Y que de ese modo el máster pueda centrarse más en que los futuros profesores “adquieran las competencias necesarias para impartir docencia, trabajar interdisciplinarmente, introducir innovación, utilizar metodologías diversas y motivadoras, y gestionar todas las funciones y competencias que los docentes deben cumplir diariamente en un centro”.

Asimismo, propone revistar los currículos de las carreras que habilitan para ser docente para adaptarlos a los nuevos currículos competenciales que se están implantando en los colegios e institutos. También para introducir cuestiones a las que en su momento no se daba tanta importancia, como la atención a la diversidad y el desarrollo sostenible.

Un nuevo sistema de evaluación del profesorado

El documento considera que el desarrollo de una verdadera carrera profesional docente (que permita al profesorado progresar profesionalmente con el consecuente aumento de la retribución) debe vincularse a un sistema de evaluación que promueva la calidad. El ministerio plantea sus rasgos básicos: “Debe partir de un informe de autoevaluación, valorar los aspectos específicos de la función docente en el marco de la autonomía del centro, contar con la participación de diversos órganos de gobierno y coordinación docente del centro y con la del servicio de inspección y compaginar su solicitud voluntaria con la obligatoriedad de participar en aquellas actuaciones formativas que deben superarse para acceder al desempeño de la función directiva o la superación de la fase de prácticas, entre otros puestos”.

El documento subraya que es fundamental que el sistema premie la mejora de la “preparación científica, técnica, didáctica y profesional de los docentes”, y que deberá tener en cuenta la implicación del profesorado en proyectos de innovación e investigación educativa. Pero añade que gran parte de “la esencia de la docencia se encuentra en el desempeño del trabajo ordinario en el aula, en la participación en el funcionamiento del centro, en la búsqueda de la mejora de los resultados” y que dichas cuestiones deben ser tenidas en consideración al diseñar el sistema.

Este, añade, debe servir también para que la Administración sepa “dónde debe centrar los esfuerzos de formación permanente”.

Premiar la calidad docente

Directamente vinculado a lo anterior, el ministerio propone establecer una auténtica carrera profesional. Ahora las comunidades tienen distintos sistemas de desarrollo profesional, como los sexenios, basados normalmente en realizar formación permanente. La propuesta del ministerio plantea que se tenga en cuenta también “las valoraciones superadas en los procesos de evaluación y los puestos desempeñados”.

Prácticas retribuidas durante la carrera

El aprendizaje práctico es básico para ser un buen docente y actualmente esta parte no es lo bastante amplia en los estudios universitarios, considera el documento. El ministerio plantea aumentar el carácter práctico del aprendizaje y modificar sus características para mejorar tanto la educación pública como la privada.

La propuesta del Gobierno plantea utilizar el “proyecto formativo dual”. Se trata de una fórmula que ha tenido éxito en la Formación Profesional combinando el aprendizaje en los centros educativos y en las empresas, y que el ministerio apuesta por trasladar en este caso haciendo que el aprendizaje del alumnado se produzca tanto en la Universidad como en los colegios e institutos.

Identificar a los profesores excelentes para que sean tutores de prácticas y recompensarles por ello

Una pieza central en el nuevo sistema de prácticas que quiere implantar el Gobierno es el de “la identificación de la excelencia entre el profesorado en activo para que se pueda aprovechar en la formación en la labor como mentor en el futuro docente”. Ser habilitado como tutor de prácticas, sigue el documento, “debe ir acompañado del reconocimiento y compensación por la función desempeñada”.

La normativa actual no regula claramente ni los criterios sobre las prácticas que deben cumplir los centros, ni la recompensa que deben recibir los tutores. La propuesta indica que cada comunidad autónoma decidirá el procedimiento concreto sobre la forma de compensar a los tutores.

Más prácticas en el máster del profesorado

El Gobierno propone ampliar el periodo de prácticas del máster de profesorado de secundaria y reforzar la figura del tutor, en línea con lo previsto para los alumnos de grados de Magisterio. Y apunta que debe procurarse que la formación práctica que reciban en los institutos esté enfocada a fomentar la codocencia, es decir, el trabajo conjunto de más de un profesor en la misma clase.

Renovación de temarios y nueva estructura de las oposiciones docentes

El ministerio es muy crítico con el actual modelo de acceso a la función pública docente, es decir, las oposiciones, que, señala, algunos informes califican de “inadecuado o muy inadecuado”. Considera imprescindible, por un lado, renovar los temarios, que en algunos casos tienen 28 años y han quedado completamente desfasados (los de materias digitales se remontan a 1996 y, por tanto, “no incluyen ninguno de los avances destacados en esa materia en las últimas décadas”). Y plantea modificar su estructura de modo que sirvan para “la valoración de aspectos que ahora no se contemplan” en los candidatos a ser profesores funcionarios.

Nuevo modelo para los funcionarios en prácticas

El documento también considera clave cambiar la forma en que los nuevos docentes aterrizan en la enseñanza pública una vez que han superado la oposición. La fuerte reducción en el número de docentes interinos que confía en que se produzca hasta 2024 gracias a la normativa transitoria que se está elaborando, permitirá cambiar una fase formativa que ahora, admite, ha perdido en gran medida sentido. Los funcionarios en prácticas se incorporan muchas veces como un profesor más al llegar al centro, y en ocasiones se les destina a grupos complicados que otros docentes con mayor antigüedad prefieren evitar.

Las prácticas posteriores a la oposición, indica el ministerio, deberán desarrollarse “siguiendo un plan formativo bien definido (al igual que se hace en otros ámbitos de la función pública), tutorizado por docentes experimentados y evaluado de forma cuidadosa a su finalización. Dichos tutores han de ser seleccionados de entre los profesores en activo considerando que actuarán como mentores”.

La especialidad en el máster condicionará a qué especialidad de oposición se puede presentar un candidato

Ahora, un alumno puede estudiar una especialidad en el máster de secundaria y presentarse a otra distinta en las oposiciones a profesor. El ministerio considera necesario “relacionar” ambas cuestiones “estableciendo la adscripción de cada especialidad de los cuerpos docentes de enseñanza secundaria y de formación profesional a una especialidad del máster”.

Revisar de qué puede dar clase un profesor en un centro privado

El Gobierno también plantea, en este caso en tono menos rotundo, que el profesorado en los centros privados deba dar clase de la especialidad en que ha realizado el máster de profesorado de secundaria.

Actualizar los planes de estudio de las titulaciones que habilitan para ser docente

El Gobierno considera necesario cambiar los planes de estudio para adaptarlos a los nuevos currículos competenciales que se están implantando en todas las etapas preuniversitarias, así como para introducir cuestiones a las que en su momento no se daba tanta importancia como la atención a la diversidad y el desarrollo sostenible.

Adaptar las especialidades docentes

El documento propone adecuar las especialidades docentes “a la realidad del sistema educativo actual”, no solo en cuanto al nuevo currículo competencial, sino también a “los diferentes cambios que se han producido en las materias y áreas de la ordenación académica”. Plantea implantar habilitaciones para cumplir funciones específicas, como el responsable TIC de un centro, y revisar las atribuciones profesionales de determinadas especialidades.

Formación digital permanente

El documento apuesta por garantizar la formación permanente del profesorado, haciendo un llamamiento a facilitar por ejemplo los permisos que los profesores deben recibir para realizarla. Y destaca la importancia de la formación digital, para la que propone establecer un marco de referencia “basado en las etapas de desarrollo profesional, que incluya indicadores de logro de los distintos niveles de competencias”.

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Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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