La presidenta del Consejo Escolar del Estado: “Deberíamos preguntarnos si hacen falta tantas asignaturas en la enseñanza obligatoria”

Encarna Cuenca defiende la metodología en la que los alumnos aprenden mientras contribuyen a mejorar su entorno social y cree que las ciudades tienen un papel importante en la mejora educativa

Encarna Cuenca, presidenta del Consejo Escolar del Estado, en el edificio de La Nau, la sede histórica de la Universidad de Valencia.
Encarna Cuenca, presidenta del Consejo Escolar del Estado, en el edificio de La Nau, la sede histórica de la Universidad de Valencia.Mònica Torres

Encarna Cuenca nació en Albacete hace 63 años y se crió en Valencia. Es licenciada en Magisterio y Bellas Artes, ha sido maestra de primaria y profesora de plástica en secundaria. Además, ha ocupado diversos cargos de gestión en la Generalitat valenciana y en el Ministerio de Educación, donde ha sido responsable de los proyectos educativos de ámbito europeo y americano. Guarda buen recuerdo de todos los puestos por los que ha pasado, asegura, pero parece echar de menos sobre todo a los alumnos. Cuenca fue nombrada presidenta del Consejo Escolar del Estado, el máximo órgano consultivo en materia de enseñanza, donde están representados los principales actores de la comunidad educativa, en febrero, a instancias de la exministra de Educación Isabel Celaá.

La entrevista tiene lugar una mañana de octubre en la casa de Godella, en Valencia, donde vive ahora a caballo con Madrid. Antes de empezar la conversación, Cuenca subraya que las respuestas representan su opinión, no la del consejo.

Pregunta. ¿Cuáles son los mayores problemas del sistema educativo en España?

Respuesta. Los que señalan las principales organizaciones internacionales, como el fracaso y el abandono escolar. Creo que las soluciones pasan por la implicación de todos los miembros de la comunidad socioeducativa. Nuestro alumnado aprende tanto dentro como fuera del aula, y debemos darles modelos en los que la educación sea un valor y proporcionarles desde todos los espacios entornos ricos de aprendizaje. En el aula, sí, pero también en las ciudades.

P. ¿Quiere decir que las ciudades se impliquen más en esta educación fuera del aula?

R. Efectivamente. La ley educativa tiene un artículo que habla de los aprendizajes que se producen en entornos no formales o informales, que, según muchos estudios, tienen una gran importancia. Y dedica otra parte a la autonomía de los centros, que son los que mejor conocen la realidad de su alumnado y las posibilidades de su entorno. Una solución sería rentabilizar los consejos escolares de centro y los consejos escolares municipales. Crear grupos de trabajo entre ambos que permitan aunar necesidades de los centros con posibilidades que pueden ofrecer los Ayuntamientos. De esa forma haríamos un favor importantísimo al alumnado.

P. ¿Cómo podrían beneficiarse?

R. Un ejemplo sencillo y utilísimo es la lectura. Casi todos los municipios tienen bibliotecas, que son espacios de disfrute de la lectura, y mostrárselo a los alumnos es fácil. Se pueden hacer muchas actividades, como lecturas para la primera infancia o lecturas en familia. Está demostrado que la familia es el primer agente mediador en la lectura, y ayudarles a que puedan trasladar a sus hijos el amor por la lectura sería un gran avance. O que los alumnos decidan qué libros quieren y el consejo escolar del centro lo traslade al consejo escolar municipal para que la biblioteca los incorpore, lo que también es una manera de que participen y vean que pueden hacer cambios en su entorno.

P. Una parte del profesorado es escéptica con la actual reforma educativa.

R. Creo que tenemos que abrir los ojos y la mente para ver que los sistemas educativos están cambiando porque el mundo está cambiando, los saberes están cambiando, la tecnología está cambiando. Todo eso nos condiciona y nos obliga a estar a la altura. Nosotros también debemos cambiar para adaptarnos y conseguir que nuestro alumnado sea capaz de sacar lo mejor de sí mismo.

P. ¿Qué puede aprender España de otros ejemplos internacionales?

R. Siempre ponemos como ejemplo de sistema educativo que funciona muy bien a Finlandia, y Finlandia está repensando su sistema educativo. El aprendizaje, en este caso, es que no debemos conformarnos, sino hacer un análisis continuo de cómo cambian las cosas y adaptarnos.

P. La reforma educativa prevé incorporar la perspectiva de género y el estudio del feminismo al sistema educativo, lo cual genera polémica en algunos sectores. ¿Qué le parece?

R. Las mujeres somos el 50% de la población, y creo que no nos podemos permitir perder el conocimiento del 50% de la población. ¿Qué podemos hacer para no perderlo? Primero, valorarlo, y eso significa que debemos mostrar referentes, porque muchas veces nuestros chicos y nuestras chicas eligen un camino u otro en función de los modelos que tienen. Incorporar todo el saber que han aportado las mujeres al currículo [aquello que se enseña en la escuela y cómo se evalúa] me parece imprescindible. Y por otra parte, hablar de feminismo es hablar de derechos humanos, y creo que nadie debería estar en desacuerdo en potenciarlos.

P. Otra novedad de la nueva ley educativa es que las repeticiones en Primaria y la ESO ya no dependerán del número de suspensos, sino de lo que el equipo de profesores considere que será mejor para el alumno.

R. Deberíamos tener en cuenta una consideración previa y preguntarnos: ¿Necesitamos tantas asignaturas en la enseñanza obligatoria? ¿Realmente el saber está tan compartimentado? ¿Podemos utilizar unas materias para mejorar en otras? Por otra parte, los procesos de maduración de cada uno de nuestros chicos es distinto, lo que hoy no es capaz de conseguir, en tres meses puede resultarle sencillo. Y nuestro profesorado conoce perfectamente a sus alumnos. Confiarle estas decisiones es una buena medida.

P. La reforma también impulsa una flexibilización organizativa para fusionar asignaturas en ámbitos, trabajar por proyectos o mezclar edades. ¿Qué opina?

R. Puede ser muy útil. Cuando tienes que resolver un problema en tu vida, no piensas si estás usando tus conocimientos de matemáticas, de ciencias o de historia, sino que todos los saberes trabajan juntos. Esa es la gran ventaja de trabajar por proyectos o por ámbitos.

P. ¿Qué es el aprendizaje servicio?

R. Es una metodología en la que se elige un tema que sea de interés del alumnado y pueda mejorar su entorno para trabajar en él. Puede ser un proyecto a largo plazo que implique a todo el centro o hacerse en grupos más pequeños, como ir a limpiar un espacio natural o visitar una perrera y buscar familias de acogida para los animales. Son experiencias de aprendizaje con las que perciben que su trabajo produce un beneficio en su entorno. En uno de los que participé se planteó que hay niños que no tenían regalos en Navidad. Los alumnos debatieron qué podían hacer. Y decidieron hacer huchas, en cerámica, y carteles anunciando que se recogía dinero para regalos a niños y niñas cuyas familias no tenían posibilidad de comprárselos, y daban el dinero a Cáritas. Se implicaron muchísimo, y yo trabajé con ellos cuestiones como el volumen y el color, metiendo los contenidos de la asignatura en algo que les interesaba.

P. Una queja bastante extendida es que los profesores no han sido formados para estas novedades pedagógicas, como los ámbitos [la fusión de materias] o el trabajo por proyectos.

R. Las Administraciones están obligadas a garantizar la formación, y animo a todos a que la realicen. Igual que les pasa a los médicos, los profesores, que tenemos un trabajo tan importante como formar personas, también tenemos que actualizarnos. Estamos pidiendo a nuestros alumnos que sean proactivos y nosotros también debemos serlo.

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Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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