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La homofobia le puede salir cara a Ghana

La nueva ley que limita los derechos de los homosexuales pone en peligro préstamos millonarios de organismos internacionales

Protestas en Londres el pasado 6 de marzo contra la ley anti gay aprobada por Ghana.
Protestas en Londres el pasado 6 de marzo contra la ley anti gay aprobada por Ghana.ADRIAN DENNIS (AFP/GETTY IMAGES)
José Naranjo

El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, se ha mostrado reticente a promulgar una ley anti gay, aprobada el 28 de febrero por el Parlamento de su país, que incluye condenas de entre tres y cinco años solo por identificarse como homosexual o defender a la comunidad LGTBI. Akufo-Addo, un histórico defensor de los derechos humanos, duda por principios, pero también por los posibles perjuicios económicos: un informe del Ministerio de Finanzas asegura que están en peligro unos 3.400 millones de euros procedentes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La homofobia puede salirle cara a Ghana.

No se trata de una ley nueva, pues su discusión comenzó en 2021. Sin embargo, grupos políticos y religiosos dieron un impulso a su tramitación y el Parlamento acabó por aprobarla. “Los africanos tenemos que empezar a hacer valer nuestros derechos, no somos muñecas ni títeres de Occidente”, dijo recientemente el diputado Sam George, uno de los principales promotores de la norma, a la cadena News Central TV, dando por hecho la idea, ampliamente extendida en África, de que Occidente promueve la homosexualidad.

La norma, denominada Promoción de Derechos Sexuales Humanos Adecuados y Valores Familiares de Ghana, impone penas de cárcel de hasta tres años para las personas que se declaren homosexuales y lesbianas y de hasta cinco años para quienes practiquen sexo homosexual o quienes “promuevan los derechos gays”. Aunque se ha suavizado en su versión final respecto al borrador que incluía condenas más severas y terapias de reconversión, la norma supone un endurecimiento respecto a la actual legislación, que es de la época colonial y apenas se aplica, y que ya penaliza las relaciones entre personas del mismo sexo.

El presidente Akufo-Addo, quien llegó al poder en 2017 tras décadas como abogado laboralista y defensor de los derechos humanos, se enfrenta al dilema de firmar o no la ley. De momento, ha anunciado que pretende esperar a una resolución del Tribunal Supremo sobre su constitucionalidad. En un reciente discurso ante diplomáticos, aseguró que “Ghana no daría la espalda a su hasta ahora envidiable y duradero historial de observancia de los derechos humanos y apego al estado de derecho, no se contemplará ni se provocará tal retroceso”. Sin embargo, las razones financieras también tienen un peso decisivo.

Ghana está sumida en una profunda crisis económica tras la pandemia que le llevó a entrar en suspensión de pagos de su deuda externa en 2022. Con una inflación del 23,5%, el país aceptó un plan de reformas del FMI a cambio de un préstamo de 2.750 millones de euros del Banco Mundial. Las autoridades consideran que se trata de una inyección económica decisiva, pero la aprobación de la ley anti gay la pone en peligro, según un informe del Ministerio de Finanzas que se apoya en lo sucedido en Uganda, donde una norma similar desencadenó el rechazo de los organismos financieros internacionales a conceder nuevas ayudas.

Efecto en cadena

El citado informe especifica que las pérdidas se elevarían a unos 3.400 millones en seis años, pero que las consecuencias serían inminentes, con un descenso de 550 millones en el presupuesto nacional para 2024. “El no desembolso del apoyo presupuestario del Banco Mundial descarrilará el programa del FMI. Esto, a su vez, desencadenará una reacción del mercado que afectará la estabilidad del tipo de cambio”, revela el documento. EL FMI aseguró que estaba “observando” de cerca los acontecimientos en Ghana, pero añadió: “No podemos comentar sobre un proyecto que aún no se ha convertido en ley y cuyas implicaciones económicas y financieras aún tenemos que evaluar”, informa Reuters.

Para reducir las consecuencias del golpe y encontrar alternativas financieras, el Gobierno ghanés urge al presidente a reforzar lazos con países que no tienen en cuenta las cuestiones de derechos humanos, como China o los países árabes. Akufo-Addo, que deja el puesto a finales de este año, se niega a pasar a la historia como el presidente que endureció la ley contra los gays. Pero tampoco como el que perdió el apoyo millonario del resto del mundo.

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Sobre la firma

José Naranjo
Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).
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