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Cellnex se sube a una montaña rusa

El adiós del consejero delegado, Tobías Martínez, da paso a una fuerte volatilidad en Bolsa. El mercado especula con una opa, pero la compañía niega tener una oferta

Cellnex
Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex que en junio abandonará al cargo.Pablo Monge

Cellnex está en el ojo del huracán. El pasado 11 de enero, la compañía comunicaba que su consejero delegado, Tobías Martínez, dejará su puesto el próximo mes de junio. Con él, el operador de torres de telecomunicaciones ha protagonizado una intensa historia de crecimiento a base de adquisiciones y ampliaciones de capital. La dimisión del ejecutivo, además, ha abierto una etapa de fuerte volatilidad en Bolsa. Las acciones se han calentado entre rumores (no confirmados) de una posible opa por parte de los grupos estadounidenses American Tower (AMT) y Brookfield.

A pesar del calentón de la cotización —en lo que va de año los títulos suben un 16%—, es difícil que cuaje cualquier cortejo. No estamos hablando de caza menor. El valor en Bolsa de Cellnex, la deuda de la compañía y la prima que deberían pagar a los accionistas exigiría de unos 50.000 millones de euros, según cálculos de los accionistas consultados. Desde Barclays se hicieron eco de esta posibilidad: “Dado el cambio reciente en la estrategia y pendiente aún el nombramiento de un nuevo consejero delegado, creemos que Cellnex puede estar abierta a otras alternativas estratégicas, incluida la adquisición”. Y añaden: “La cartera de Cellnex tiene un solapamiento limitado con AMT fuera de España. Los problemas regulatorios podrían surgir en Francia, donde Cellnex tiene una gran presencia, pero la cartera francesa de AMT es relativamente pequeña y la estadounidense probablemente podría remediar los problemas regulatorios a través de desinversiones locales”, explican.

Desde Cellnex restan importancia a los rumores de opa y recuerdan que estos han sido una constante desde su salida a Bolsa en 2015. “Nadie se ha aproximado a nosotros con ninguna oferta, ni hemos dado ningún mandato de defensa en este sentido. Además, este tipo de operaciones deben pasar por el filtro del Consejo de Ministros”, subrayan las fuentes de la empresa consultadas.

Cellnex Telecom tiene su origen en Autopistas Concesionaria Española (Acesa) —en la órbita empresarial de La Caixa— y su incursión en las infraestructuras de telecomunicaciones, desde el mundo de la carretera. Primero adquirió la sociedad pública Tradia Telecom y en 2003 se hizo con la pública estatal Retevisión que ofrecía este mismo servicio a RTVE, Mediaset, A3 media y los canales autonómicos. Acesa pasaba a llamarse Abertis y reforzaba esta apuesta con la gestión de las llamadas redes TETRA (Trans European Trunked Radio) en España, que son las comunicaciones críticas para emergencias (policía, ejército, salvamento marítimo…).

Este modelo de negocio por el que las televisiones y las radios pagaban a un operador para que emitiese su señal, la todavía Abertis Telecom quiso llevarlo al mundo de la telefonía móvil donde los operadores (Telefónica, Vodafone, Orange…) compartiesen sus torres emisoras, pero esta vez de voz y datos. En 2014, Abertis dio el primer paso al adquirir a Telefónica 4.500 torres de telefonía móvil. Actualmente cuenta con 107.000 torres de telefonía repartidas por 12 países europeos y el compromiso de adquirir otras 25.000 torres hasta 2030. En esos ocho años de frenéticas compras ha realizado una inversión de 40.000 millones de euros que colocan a Cellnex como el principal operador europeo de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas.

Fue ese 2014 el año decisivo para separar el negocio de telecomunicaciones de Abertis y crear Cellnex Telecom, que se estrenaría en Bolsa en mayo de 2015. La compañía fue valorada en el mercado de acciones en su estreno en 2.235 millones de euros y casi ocho años después su capitalización bursátil alcanza los 25.300 millones de euros, ocupando el séptimo puesto dentro de los valores del Ibex 35. Una evolución de valor en paralelo con la marcha de sus ingresos, que en 2014 se elevaban a 450 millones de euros y que en 2022 terminarán en torno a los 3.500 millones, según apuntan desde la compañía. Desde sus inicios el negocio se ha dado la vuelta y ahora la radio y la televisión suponen menos del 10% de su facturación, mientras que la telefonía móvil supera el 90%.

Esta meteórica evolución de sus cifras no se ha trasladado a su beneficio neto: Cellnex cerrará este año nuevamente con pérdidas. Desde la empresa no anticipan el año en que el beneficio salte del color rojo al negro, pero esperan que 2024 se cierre “con un cash-flow (beneficio más amortizaciones) libre positivo que lleve a una nueva política de retribución al accionista o a la recompra de acciones”.

Juan Moreno, analista de Bankinter, destaca en un reciente informe que los resultados de la compañía muestran “una elevada visibilidad en flujos de caja, con crecimientos próximos al 20% durante el periodo 2021-2025, su fuerte capacidad inversora y una sólida posición financiera, con vencimiento medio de su deuda superior a seis años y mayoritariamente a coste fijo. Además, ofrece protección frente a la inflación, con gran parte de contratos vinculados a la inflación”, explica en su informe.

Cambio de estrategia

La dificultad de crecer a estos ritmos con nuevas adquisiciones y el entorno de tipos de interés al alza han llevado a Cellnex a anunciar una nueva etapa en su negocio, donde prime el crecimiento orgánico generado con la actividad de la compañía y se entre en un periodo de reducir la deuda. Un menor ritmo de actividad que los analistas de Goldman Sachs ven positivo: “Ahora que Cellnex se ha alejado de su estrategia de fusiones y adquisiciones, esperamos que esto ayude a eliminar una descuento injustificado (en nuestra opinión) sobre las acciones y las impulse”.

Además de la explotación de las torres, los negocios de Cellnex irán encaminados a actividades ligadas a las torres de telefonía para el desarrollo del 5G que precisa de la fibra óptica. También redes privadas 5G para entornos industriales como los puertos, minas, petroquímicas o cualquier actividad fabril. Y potenciar las redes de seguridad y emergencia, y la conectividad en entornos internos de gran concurrencia como túneles, metros, estadios, etcétera.

La compañía cuenta con una deuda neta de 17.000 millones de euros, que supone ocho veces su ebitda y quieren reducirlo por debajo de siete veces en los próximos dos años. También se han marcado el objetivo de que la deuda alcance el “grado de inversión” por parte de las agencias de calificación (ahora solo tiene esta nota en Fitch).

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