Macroeconomía
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

De quinta a primera

Las expectativas económicas empeoran y el área euro crecerá apenas un 0,5% anual en 2023

Christine Lagarde, presidenta del BCE, en su intervención del pasado 8 de septiembre.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, en su intervención del pasado 8 de septiembre.Alex Kraus (Bloomberg)

El empeoramiento del entorno macro y financiero en las últimas semanas se está notando cada vez más en los indicadores. A los datos de confianza, que fueron los primeros en recoger el deterioro del ciclo económico, comienzan a sumarse otros indicadores que capturan la realidad económica del momento.

Así, por ejemplo, las presiones inflacionistas están empezando a hacer mella en el consumo de los hogares. Aun cuando en el segundo trimestre de 2022 las recientes revisiones de contabilidad nacional han dibujado un comportamiento más favorable del estimado inicialmente (un ejemplo de ello son EE UU y Alemania), lo cierto es que la evolución de las ventas minoristas o el gasto personal comienzan a ralentizar su crecimiento, cuando no a empeorar sus registros de los últimos meses (especialmente en el área euro). La reducción de los pedidos previstos para los próximos meses de la industria manufacturera es otra constatación de la contención de la demanda global que se vislumbra ya para la segunda mitad del año.

Todos estos indicadores, recogidos en los modelos que permiten capturar el grado de avance trimestral de la economía, apuntan a un tercer trimestre con un crecimiento moderado en EE UU (0,9% trimestral), e, incluso, una cesión en el área euro (-0,2% trimestral).

Sin embargo, la resiliencia de EE UU en el e tercer trimestre no logrará compensar la mala primera mitad de año, lo que se traducirá, inevitablemente, en un menor crecimiento este año (1,5% anual). Un freno considerable de la actividad, que, había crecido un 5,5% anual en 2021. Las previsiones para 2023 tampoco son muy optimistas, ya que se espera que el PIB de EE UU crezca cerca de un 1% anual, es decir, por debajo de su crecimiento potencial o, lo que es lo mismo, sin llegar a poner en marcha a todos los recursos que tiene disponibles.

El área euro, por su parte, aunque crecerá este año más de lo previsto inicialmente (2,8% anual), se deberá a la inercia y a una buena primera mitad de 2022, ya que las perspectivas para los últimos trimestres del año y el primero de 2023 se han deteriorado en las últimas semanas, pudiendo registrar una recesión o variación trimestral nula. De esta manera, el área euro crecerá apenas un 0,5% anual en 2023.

La comparativa de estos dos bloques sería desfavorable para el área euro, esperando que tenga un peor comportamiento en los próximos meses que la economía estadounidense, como consecuencia de la extensión temporal del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, las tensiones en los precios de las materias primas energéticas y la vulnerabilidad de su estructura productiva ante un corte de suministro de estas últimas (especialmente, del gas).



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