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La huelga de H&M logra cerrar casi todas sus tiendas en España en plenas rebajas

Los sindicatos CC OO y UGT convocan una jornada de paros parciales y dos días de huelga para pedir mejoras salariales y que se cubran las bajas y las excedencias

Josep Catà Figuls
H&M huelga
Protesta de los trabajadores y trabajadoras de H&M en huelga frente a la tienda de paseo de Gràcia, en Barcelona.Albert Garcia

Los carteles de rebajas que invitan a comprar ropa en los locales de H&M han quedado este martes escondidos bajo las rejas y persianas. Los trabajadores de la cadena de moda sueca, convocados a la huelga por los sindicatos CC OO y UGT, han logrado que la mayoría de las tiendas en España echasen el cierre, ante la mirada atónita de turistas y clientes. La de hoy ha sido la primera de las jornadas de paros que los trabajadores han emprendido para protestar contra la “sobrecarga de trabajo” que sufren unas plantillas bajo mínimos, repletas de trabajadores a tiempo parcial y con salarios bajos que además dependen de los convenios provinciales, muy dispares entre sí.

“Mira, mira, todo cerrado, Barcelona, Madrid, Sevilla, Gijón… tengo vídeos de todos los sitios”, señalaba Mario González, de la sección sindical de CC OO en H&M en Barcelona, mostrando en su teléfono móvil un grupo de WhatsApp que echaba humo. En España hay 125 tiendas de la firma donde trabajan unas 4.000 personas, según el sindicato, y el nivel de seguimiento ha sido “casi total”. González es el portavoz de la protesta en la capital catalana, que se ha llevado a cabo frente al buque insignia de la marca, en el Paseo de Gràcia. Explica que su situación, en comparación con otras regiones de España, es algo mejor en el ámbito de los salarios porque el año pasado se renovó el convenio provincial del textil, mientras que en otros lugares lleva bloqueado más de 10 años. Pero apunta que, más allá de los salarios, en todas las tiendas se sufre lo mismo: la sobrecarga de trabajo. “La empresa no cubre ni las bajas ni las excedencias, y esto va tensionando a las plantillas, que tenemos que hacer nuestro trabajo y el de los que no están”, relata. Tampoco le ha ido especialmente bien a la empresa en los últimos tiempos: en 2022, pese a que las ventas crecieron un 12%, el beneficio del grupo sueco se redujo un 67%, hasta los 3.566 millones de coronas (318 millones de euros), por el aumento de los costes a causa de la inflación. En un comunicado, la empresa apunta que sigue apostando por el diálogo con los representantes de los trabajadores, y afirma que expuso una propuesta de mejoras —incremento de recursos en las tiendas mediante ampliaciones de horarios, más contrataciones y una mayor retribución a base de objetivos— que fue rechazada por la parte social.

Esta mañana, los trabajadores han parado de 11.00 a 13.00, y por la tarde de 20.30 a 22.30, mientras que este jueves y el lunes 26 hay convocadas dos jornadas de huelga de 24 horas. Las protestas llegan después de que trabajadores y empresa no lograran llegar a un acuerdo para desconvocar la huelga el lunes por la noche, cuando se reunieron en la mesa de mediación. “Esperamos que la empresa reflexione con estas protestas”, dice Ángeles Rodríguez, responsable de Comercio en CC OO.

Las dificultades para los trabajadores de H&M no son nuevas. En 2021, la empresa planteó un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a más de 900 trabajadores, un recorte que tras la negociación se rebajó a 400 afectados. “Aunque luego hubo quien se fue con las mismas condiciones del ERE porque lo pidió voluntariamente”, apunta Rodríguez. Desde entonces, las plantillas “se han ido mermando”. “Están por debajo de lo mínimo, no se cubren las bajas ni las excedencias, y esto provoca más carga de trabajo. Es una pescadilla que se muerde la cola, porque el estrés genera más bajas”, explica la sindicalista.

Tras la huelga de Inditex, en la que las dependientas de tiendas como Zara o Bershka consiguieron mejoras salariales y un extra de 1.000 euros para combatir los efectos de la inflación, en H&M se aprobó a finales de año una paga de 500 euros para toda la plantilla, y se acordó crear una mesa de diálogo para tratar los dos puntos calientes: la sobrecarga de trabajo y la necesidad de establecer pluses de responsabilidad estables para los mandos intermedios. Los trabajadores piden contratar a más personal para cubrir las bajas, ampliar los contratos parciales a más horas o a tiempo completo, proponen un sistema de incentivos por ventas y pedían pluses de responsabilidad. Pero cinco meses después de constituir la mesa, no ha habido resultados, y todo ha desembocado en la huelga de estos días.

Los salarios son tan dispares como convenios provinciales hay. “El convenio que aplica es el del textil o el del comercio general, según el sitio, y los salarios van desde el salario mínimo profesional hasta el que hay en Barcelona, unos 20.000 euros brutos anuales”, apunta Rodríguez. El problema es que, al haber una mayoría de contratos parciales, lo que percibe el trabajador es mucho menos. “Es algo muy extendido en el comercio, siempre decimos que si hay alguien a tiempo completo, es porque le ha tocado la lotería”, asegura la portavoz.

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Sobre la firma

Josep Catà Figuls
Es redactor de Economía en EL PAÍS. Cubre información sobre empresas, relaciones laborales y desigualdades. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona. Licenciado en Filología por la Universidad de Barcelona y Máster de Periodismo UAM - El País.

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