El Banco de Inglaterra se lanza a la mayor subida de tipos en 27 años para frenar una inflación galopante

La entidad sube la tasa de interés en medio punto, hasta el 1,75%, y advierte de una recesión económica en el cuarto trimestre

Sede del Banco de Inglaterra, en Londres.
Sede del Banco de Inglaterra, en Londres.Efe

El Banco de Inglaterra (BoE, en sus siglas en inglés) ha tirado de artillería pesada ante la tensión inflacionista, con una subida de intereses de medio punto, la mayor desde 1997, para fijar los tipos en el 1,75%. Este sexto aumento consecutivo ratifica la nueva ortodoxia de una entidad que, en los últimos 14 años, había mantenido el precio del dinero en mínimos históricos como antídoto a temblores sistémicos como la crisis de crédito, o el Brexit, pero que ahora se enfrenta a una escalada de precios sin precedentes en más de cuatro décadas.

El IPC no es, sin embargo, el único problema que el BoE vislumbra en el horizonte económico. Según la poderosa Comisión de Política Monetaria (MPC, en sus siglas en inglés), Reino Unido experimentará una profunda recesión en el cuarto trimestre, que durará hasta final de 2023. El PIB británico, siempre de acuerdo con las estimaciones del banco central, caerá un 2,1%

El problema ahora, sin embargo, tiene ramificaciones que van más allá del tamaño de la economía. Si tras el colapso bancario, el reto del BoE era facilitar estímulos para el crecimiento, ahora el desafío entronca directamente con la gran encomienda de la institución: controlar el coste de la vida. Su objetivo es mantener la inflación a raya, con el 2% como objetivo, pero el Reino Unido no es una excepción en la tendencia global de los precios, ni escapa a la presión que la crisis de hidrocarburos, energía y alimentos impone sobre el IPC.

Como consecuencia, el banco ha revisado al alza sus propias estimaciones para los próximos meses y, tras la reunión mensual de esta mañana, ha pronosticado que la inflación alcanzará 13% y que se mantendrá en cifras de dos dígitos hasta bien entrado el próximo año. Los números previstos para el arranque del otoño superan en dos puntos el peor escenario previsto anteriormente por el BoE y en cuatro el dato más reciente (el de junio). Para encontrar un referente similar hay que remontarse a 1980, cuando el país estaba en el umbral de uno de los períodos de reconversión económica, industrial y productiva más profundos acometidos desde el fin de la II Guerra Mundial.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, en la rueda de prensa de este jueves.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, en la rueda de prensa de este jueves.HOLLIE ADAMS (Bloomberg)

La libra reaccionó significativamente al desalentador relato del gobernador, Andrew Bailey, y pese a la subida de intereses, sufrió una abrupta devaluación de un 0,6 por ciento frente al dólar, completando la funesta combinación de inflación disparada, recesión prolongada y volatilidad monetaria. que, en los próximos meses, tendrá que gestionar quien se mude al Número 10 de Downing Street, tras la marcha forzosa de Boris Johnson.

La favorita de todos los sondeos, la actual ministra de Exteriores, Liz Truss, se ha mostrado durante la carrera sucesoria muy dura con la gestión del BoE y ha prometido reformas sustanciales para reducir su monopolio sobre el control de los precios. De hecho, la gran apuesta de su campaña es la reducción de impuestos, una vocación que, según su rival, el hasta hace un mes titular de Finanzas, Rishi Sunak, no solo es inviable mientras la presión inflacionista continúe, sino que podría aumentarla todavía más.

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