El precio de los carburantes supera la media de la eurozona, pese a la primera bajada de la gasolina en dos meses

El gasóleo sigue subiendo y alcanza por primera vez los 2,100 euros por litro, sin contar con el descuento obligatorio de 20 céntimos

Un usuario reposta en una gasolinera de Madrid, el pasado 16 de junio.
Un usuario reposta en una gasolinera de Madrid, el pasado 16 de junio.Samuel Sánchez

Ligera novedad en el mercado de los carburantes. El precio de la gasolina baja en España por primera vez tras 10 semanas en las que ha batido ocho récords históricos consecutivos. De media, el litro en origen (sin contar con el descuento obligatorio de 20 céntimos aprobado por el Gobierno) cuesta esta semana 2,129 euros, según el último Boletín Petrolero de la Unión Europea, publicado este jueves. La bajada es de solo un 0,6% con respecto a la semana pasada. Un pequeño consuelo para los conductores porque no impide que el importe siga siendo muy elevado en términos históricos (el segundo más caro de todos los tiempos), ni que la gasolina siga siendo más costosa en España que en las medias de los Veintisiete y de la eurozona.

La tendencia bajista de la gasolina no se contagia al diésel, que sigue subiendo. Por primera vez alcanza la cota de los 2,100 euros por litro (de hecho, esa es la media según el boletín europeo de precios) y supera también la media de los países del euro. Se trata de la cuarta semana consecutiva en la que el importe del gasóleo marca una nueva cota máxima. Al aplicarle el descuento de 20 céntimos en el surtidor, que se mantendrá hasta finales de año, el litro de diésel sale ahora seis céntimos más caro que a finales de marzo, antes de que entrara en vigor la medida. En el caso de la gasolina, en términos reales los conductores están pagando 11 céntimos más que entonces.

Esto supone que al llenar un depósito mediano, de 55 litros, hay que desembolsar 106 euros para un coche de gasolina y 104 euros por un diésel. Son 6 y 3 euros más que antes de que entraran en vigor las ayudas que puso el Ejecutivo para paliar los efectos de la guerra de Ucrania en la economía. Si se mira más atrás, el repunte es aún más llamativo: un conductor que quiera repostar un coche de gasolina debe pagar ahora 25 euros más que a finales de 2021. Para uno que llene el tanque de gasoil, el encarecimiento es de 31 euros.

Desde el año pasado los carburantes han experimentado alzas históricas provocadas por los desajustes de oferta y demanda en la reactivación económica de la pandemia. Pero a esos problemas se sumó luego la espiral alcista de precios como consecuencia de las tensiones geopolíticas. A finales de febrero, Rusia invadió Ucrania, a lo que EE UU y Europa han respondido con sucesivas oleadas de sanciones económicas. Estas tienen por objetivo estrangular financieramente al Kremlin, pero también tienen efectos negativos sobre las economías occidentales, que están experimentando tasas de inflación desconocidas en décadas.

Con todo, la evolución de datos del boletín europeo expresa que otros países han sido más exitosos que España en la contención de los carburantes. España es un país donde tradicionalmente la gasolina y el gasóleo se han situado entre los más baratos de la Unión Europea por los menores impuestos. Sin embargo, esta semana la gasolina en España presenta el octavo importe más elevado de los Veintisiete, situándose por encima de la media de los socios comunitarios (2,016 euros por litro) y también de los de la moneda única (2,072 euros por litro. Finlandia, con 2,523 euros, es el país más caro.

En cuanto al diésel, el precio español es el décimo más elevado de la UE. También está por encima de la media comunitaria (2,036 euros) y de la eurozona (2,087 euros), con Suecia marcando el techo (2,497 euros). Algunos expertos señalan que el mayor encarecimiento de precio en España (que antes de la actual crisis estaba claramente por debajo de esas medias) responde a un mal diseño de la ayuda de 20 céntimos, que estaría siendo absorbida en parte por el sector. La patronal petrolera y la CNMC, que vigila en surtidores la aplicación de la medida, lo justifican por las cotizaciones internacionales de refinados y alegan que el boletín europeo no permite hacer comparaciones porque no refleja de igual manera las medidas que han adoptado los distintos países.

Sobre la firma

José Luis Aranda

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS, diario donde entró a trabajar en 2008. Escribe habitualmente sobre temas de vivienda y referentes al sector inmobiliario. Es licenciado en Historia por la Universitat de València y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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