El Banco Central de Rusia recorta de nuevo los tipos de interés al lograr que se estabilice la inflación

La revalorización del rublo y las sanciones están dañando a los exportadores

Elvira Nabiullina, gobernadora del Banco Central de Rusia, durante una rueda de prensa en 2019.
Elvira Nabiullina, gobernadora del Banco Central de Rusia, durante una rueda de prensa en 2019.Shamil Zhumatov (Reuters)

La situación de la economía rusa sigue siendo difícil, pero el riesgo para su estabilidad es menor que al inicio de la ofensiva sobre Ucrania y la imposición de las sanciones, según constata su banco central. El organismo monetario ha vuelto a reducir este jueves los tipos de interés, esta vez del 14% al 11%, al observar en las últimas semanas “una importante ralentización en el crecimiento de los precios” y una mejora en las expectativas de ciudadanos y empresas. Además, la institución “contempla la posibilidad de rebajar aún más la tasa clave en sus próximas reuniones”, según ha destacado en un comunicado.

El Banco Central de Rusia había convocado una reunión extraordinaria de su directiva. Una decisión que llegó tras constatar el pasado 20 de mayo que la inflación oficial anual fue del 17,5%, lo cual supone “una caída más rápida que la pronosticada en abril”. Según sus previsiones, el aumento de los precios debería situarse en una horquilla de entre el 5% y el 7% el año que viene.

La institución ha recortado gradualmente estas tasas en los dos últimos meses. Días después de que Vladímir Putin ordenase la ofensiva sobre Ucrania el 24 de febrero y se anunciasen las primeras rondas de sanciones contra Rusia, el organismo elevó los tipos de interés del 9,5% al 20% e introdujo numerosas restricciones a los movimientos de capitales.

Gracias a ello, la moneda nacional, que se había hundido desde un cambio de un euro por 90 rublos a más de 160, se fortaleció hasta cotizar en torno a 60, aunque ello no tiene por qué ser positivo: en su valoración también han influido las restricciones a los movimientos de capital y el desplome de la demanda de otras divisas por el colapso de las importaciones.

Pese a que las autoridades han suavizado algunas normas, aún persisten muchos controles. Por ejemplo, el Ministerio de Economía redujo esta semana del 80% al 50% el porcentaje de los ingresos en otras divisas que las empresas exportadoras deben cambiar por rublos obligatoriamente.

De hecho, la fortaleza del rublo no ha sido acompañada por la vuelta a los precios anteriores, y su tipo de cambio actual daña a las empresas que aún pueden exportar fuera y a los presupuestos del Gobierno, atados a la venta de petróleo y gas, pues sus ingresos llegan en dólares y euros, y cuanto más fuerte está el rublo, menos ganan.

Dificultades para traer recambios y suministros

“Las condiciones externas para la economía rusa siguen siendo difíciles, lo que limita significativamente la actividad”, advierte en cualquier caso la entidad que dirige Elvira Nabiúllina. Además, la economista ya señaló durante una intervención parlamentaria en abril que las reservas que no ha congelado Occidente del fondo de 620.000 millones de dólares (592.000 millones de euros) con el que contaba el Gobierno para situaciones de emergencia se están agotando, y que las sanciones han mermado la capacidad de las empresas para traer recambios y suministros, por lo que estimó que la crisis real podría desatarse a finales del segundo trimestre.

Con una economía mucho más aislada que en enero, el banco central ruso ha decidido intentar alentar el consumo interno. “Aún continúa el flujo de los fondos hacia depósitos en rublos a plazo fijo, mientras que la actividad crediticia sigue siendo baja. Esto limita los riesgos de inflación y requiere una relajación de las condiciones monetarias”, señala en su comunicado.

Según apunta la agencia de inversión Lokoinvest, “el crecimiento del rublo ha llegado al umbral del dolor de las autoridades financieras”. La firma destaca además que entraña un gran riesgo invertir en la Bolsa rusa porque “la mayor parte del índice está compuesto por exportadores”, a los que perjudica este tipo de cambio y las sanciones. “Los tipos de interés podrían bajar aún más con la esperanza de que los depósitos de la población que vencen en junio se destinen parcialmente al consumo de importaciones y la compra de otras divisas con fines de inversión”, agrega.

El presidente Vladímir Putin defendió esta mismo jueves que su economía ha logrado sustituir las importaciones extranjeras por producto local para beneficio de las empresas rusas, que “ocuparán el nicho” de las que abandonan el país. “No hay nada de qué preocuparse: hicimos lo más necesario en las áreas clave que aseguran nuestra soberanía”, señaló el mandatario en el Foro Económico Euroasiático.

Su optimismo contrastó notoriamente con las declaraciones que pronunció al mismo tiempo en otro acto el alcalde de Moscú, ciudad que ha adquirido la planta de Renault por un precio simbólico y quiere relanzar la marca de automóviles soviética Mosckvich. “No vamos a producir modelos antiguos, vamos a producir los modelos más modernos con la transición a los vehículos eléctricos, pero necesitaremos socios internacionales para este trabajo, porque es imposible crear un automóvil doméstico desde cero”, reconoció Serguéi Sobianin.

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