Las cenas de Navidad de las empresas vuelven sin casi temor a la pandemia: “Los sitios de moda hace ya tiempo que están llenos”

La patronal espera que la facturación del sector ronde los 10.000 millones de euros, un 10% menos que en diciembre de 2019. Los trabajadores, en general, reservan con mayor anticipación

Varios grupos de personas comen este viernes en el restaurante Superchulo, en Malasaña (Madrid).
Varios grupos de personas comen este viernes en el restaurante Superchulo, en Malasaña (Madrid).Olmo Calvo

Dos años después, las cenas de Navidad de las empresas regresan este mes de diciembre por todo lo alto, sin apenas cancelaciones por la pandemia y con algunas propuestas alternativas para mantener los grupos burbuja de las oficinas. Tras un 2020 sin ellas, la mayoría de los restaurantes de España esperan abarrotar sus salas las próximas semanas. “Los sitios de moda hace ya tiempo que están llenos, las reservas se han hecho con mucha anticipación”, explica José Luis Yzuel, presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España.

Los datos de la patronal invitan al optimismo, sobre todo después de que en diciembre de 2020, en el que la segunda ola de la pandemia dio paso a la tercera, la facturación de este sector se desplomase un 50% respecto al año anterior. Este mes esperan unos 10.000 millones de euros de facturación, en torno a un 10% menos que en 2019, el último año antes de que el coronavirus irrumpiese en las vidas de todo el mundo. “El 90% de personas vacunadas [de la población diana, aquella en edad de recibir el pinchazo] nos tiene que servir, y el nivel de ocupación hospitalaria es muy bajo. Ha habido algunas anulaciones porque el miedo y las malas noticias con la covid nos afectan, pero confío en que va a ser un buen diciembre”, añade Yzuel.

A pesar de que el Ministerio de Sanidad recomendó el pasado martes limitar el número de asistentes a reuniones sociales, solo ocho autonomías —Aragón, Murcia, Comunidad Valenciana, Navarra, Baleares, Galicia, País Vasco y Cataluña— han hecho obligatorio el pasaporte covid, un mecanismo que los técnicos de las comunidades y del propio ministerio consideran que no ha demostrado evidencias de su eficacia. Sanidad también pidió a la población que se insista con las medidas de control, como la mascarilla, la distancia interpersonal y la ventilación.

Es lo que piensa hacer Alba Costa, una médica de 29 años que trabaja en el Hospital de Getafe. Ella y sus compañeros sanitarios, además, han recibido esta semana la tercera dosis de la vacuna. “El año pasado ni siquiera nos lo planteamos, pero este año sí. Con la vacuna y las PCR que nos vamos haciendo en el hospital, el plan es cenar dentro de 15 días. Cuando se organizó no estábamos en esta situación, pero los datos de Madrid no están subiendo tanto como en otras comunidades”, explica.

Aunque la incidencia en España va creciendo peldaño a peldaño desde hace semanas —este viernes ascendió 14 puntos, hasta los 248 casos por 100.000 habitantes en 14 días—, la situación es todavía de riesgo medio en algunas comunidades y bajo en otras, según el nuevo semáforo covid aprobado por Sanidad y las comunidades en noviembre. Está muy lejos del nivel de alerta de países como Alemania, Reino Unido, Francia, República Checa o Austria. Además, los avances preliminares del estudio de los científicos sudafricanos muestran que las vacunas actúan contra la covid grave por la nueva variante ómicron, que ha puesto en alerta a todo el planeta.

Son buenas noticias para la hostelería, uno de los sectores más expuestos a los vaivenes del coronavirus. Esta incertidumbre causada por la evolución de la pandemia la ha notado Rebeca Toribio, CEO y fundadora de Superchulo, un restaurante vegetariano de más de 300 metros cuadrados situado en el barrio madrileño de Malasaña, en pleno centro de la capital: “La gente ha reservado con mucho margen, pero espera hasta el último momento para la confirmación definitiva. En 2019, en estas fechas ya estaría todo cerrado”.

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Laura Fernández, propietaria de Verbena Bar, una taberna del centro de Madrid, explica que las diferencias que ella ha notado este año en las cenas de Navidad son la planificación y el tamaño: “Antes nos pedían cenas para mucha más gente, pero ahora se reserva para grupos más reducidos y con mucha más antelación”.

Varios grupos de personas, este viernes en el restaurante Verbena Bar, en Madrid.
Varios grupos de personas, este viernes en el restaurante Verbena Bar, en Madrid.Olmo Calvo

La planificación a la hora de reservar y el menor número de comensales en las cenas son dos señales de que la gente ha ido poco a poco aprendiendo a convivir con el virus. También los restaurantes, que al fin han desempolvado las mesas en estas fechas: “La sensación es que si hubiésemos hecho cenas de Navidad en noviembre, seguramente habríamos metido algún grupo”, cuenta Alfonso Ortega, propietario del restaurante La Sinfonería, a pocos metros de la plaza de España de Madrid. “El año pasado no se pudo hacer y la gente tiene ganas. En un grupo de enfermeros que cenó ayer [por el jueves] se habían hecho test de antígenos todos”, añade.

Aunque no es lo habitual, estas actitudes más prudentes con la pandemia han llevado a que algunas empresas busquen propuestas alternativas. Abel de la Campa, un publicista de 31 años de una agencia con sede en el paseo de la Castellana, y sus compañeros debatieron qué hacer por Navidad y acordaron celebrar una comida de empresa, pero en la misma oficina en la que trabajan para mantener la burbuja, con un catering que les acercará los platos. “En Navidad me voy a mi pueblo a estar con mis padres, que aunque están vacunados son mayores, y así estoy más tranquilo”, explica.

Quienes se han quedado en casa de forma mayoritaria son quienes continúan teletrabajando, es decir, una minoría de empleados —solo el 8% lo hace de forma habitual, según la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial—. “Hay multinacionales en las que la gente aún no ha pisado la oficina, y a nosotros eso nos afecta porque tampoco se ven en las cenas”, explica el presidente de la patronal hostelera. El teletrabajo fue, de hecho, el motivo por el que se canceló la cena de Sara, una trabajadora de una compañía proveedora de embalaje que tenía previsto comer con sus compañeras el 17 de diciembre: “Había muchas quejas porque nos íbamos a juntar 80 personas justo antes de la Navidad cuando en mi empresa teletrabajamos una semana sí y otra no. No tenía sentido juntarnos de golpe todos”.

Sobre la firma

Diego Fonseca

Es periodista en la sección de Última Hora de EL PAÍS. Antes trabajó en Efe, Cadena SER, ABC y Faro de Vigo. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, Máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense y Máster de Periodismo EL PAÍS. En 2021 obtuvo el Premio Lilí Álvarez de Periodismo.

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