Índice de precios de consumo

El recibo de la luz sube un 34,9% en un año para los consumidores a la espera del plan de choque del Gobierno

La subida de la electricidad lleva la inflación a su máximo desde 2012

Cuarto de contadores de la luz en Sevilla.
Cuarto de contadores de la luz en Sevilla.PACO PUENTES / EL PAÍS

La crisis energética que golpea al mundo está afectando especialmente a España, por su reflejo en la factura de la luz. La situación está alimentando la inquietud social y desatando una tormenta política a medida que el precio de la electricidad en el mercado mayorista encadena máximos históricos desde el pasado junio. A la espera de la puesta en marcha del plan de choque lanzado por el Gobierno para amortiguar el impacto de la escalada de precios, el Índice de Precios al Consumo (IPC), la referencia que mide cómo evoluciona el coste de la vida, publicado este martes por el INE, pone cifra a la subida del recibo eléctrico, casi un 35% respecto a hace un año.

El índice, que sigue la evolución de los precios para 221 productos o servicios, muestra cómo la electricidad y los combustibles están encareciendo la cesta de la compra en el último año. Según los datos del INE, el precio de la electricidad para los consumidores aumentó en agosto un 7,8% con respecto a julio y un 34,9% respecto al mismo mes del año anterior. Con esta subida, una de las mayores registradas en la serie estadística del INE, el precio de la luz se encarama al nivel más alto registrado en toda la serie histórica, tras haber absorbido con creces la rebaja del IVA de julio. Por su parte, los combustibles (gasolina y gasóleo) también se han disparado durante el último año, un 20,9% y un 18,5% respectivamente.

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En 2020, la electricidad marcó precios inusualmente bajos debido a la bajada de la demanda por la pandemia, pero si se compara el precio con el de agosto de 2019, la subida aún es del 26,9%. El alza es significativa, del 10,8%, Incluso si se compara con agosto de 2018, el año más caro hasta la fecha y que el Gobierno ha tomado como referencia para tratar de que en el conjunto de este año los precios sean similares a los de entonces.

Con la de agosto, el precio de la luz encadena seis meses consecutivos de fuertes alzas interanuales. En marzo ya registró un 14,6%. En junio, el aumento fue del 37,1%, pero se relajó ligeramente en julio tras la decisión del Gobierno de reducir el IVA del 21% al 10% y de suprimir temporalmente el impuesto sobre generación eléctrica, que pagan las compañías energéticas. La escalada de la electricidad llevó al IPC en agosto al 3,3%, su máximo en casi una década. Sin la citada rebaja de impuestos, el IPC se habría ido al 3,6%. Para comprobar la influencia del encarecimiento de los productos energéticos solo hay que observar el IPC subyacente, que no incluye alimentos no elaborados ni productos energéticos, que se situó en agosto en el 0,7%.

El fuerte aumento del precio de la electricidad también se explica por el efecto comparación respecto a 2020, el año con la luz más barata. Durante el año pasado el precio de la electricidad registró caídas interanuales todos los meses. En mayo, junio y julio, la luz se abarató más de un 10% interanual, según los datos del INE. Hasta ahora, el año con la electricidad más cara fue 2018, cuando el anterior Ejecutivo ya se tuvo que enfrentar a otra crisis energética por la fuerte escalada de los precios de la luz.

Nuevo plan

Ante la nueva escalada, el presidente del Gobierno anunció este lunes que también reducirá el impuesto especial sobre la luz, del 5,11%, y que recortará los beneficios de las eléctricas para abaratar la luz, además de fijar un tope en el recibo del gas.

El fuerte crecimiento de la electricidad respecto al año pasado se explica por la frenética escalada de los precios de la luz en el mercado mayorista, el que fija el valor de referencia para 10,5 millones de hogares, los que tienen tarifa regulada, que es más sensible a la volatilidad del mercado energético. Otros 17 millones de familias tienen contratadas tarifas libres con las comercializadoras, que les ofrecen un precio menos expuesto a los vaivenes del mercado. La tarifa regulada suele ser en general más barata, pero se ve más afectada en estos meses que la electricidad está disparada. El precio de la energía eléctrica, que hasta ahora venía a suponer el 24% de la factura, supone ya cerca del 50%, quedando algo más de un tercio para los peajes y cargos (antes era en torno al 50%) y el resto los impuestos (IVA, impuesto de generación y el impuesto de la luz), que antes sumaban un 26%, después de haber bajado el IVA del 21% al 10%.

El INE explica que para calcular la evolución del precio de la electricidad solo tiene en cuenta el mercado regulado. Los técnicos del instituto público recopilan diariamente los datos del Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) para los distintos tramos horarios y calculan el precio mensual de la factura para distintas potencias y consumos medios contratados.

Según datos empresariales, la factura de la luz en los ocho primeros meses está 69 euros por encima de la del año pasado (387 sobre 318 euros) en un hogar tipo (2,3 MWh de consumo y 3,3 KW de potencia contratada). En 2018, el consumidor pagó 598 euros en todo el año; en 2019, llegó a 562, y en 2020 bajó a 512 euros. La previsión del Gobierno para 2021 era de 644 euros, por lo que las medidas que deben entrar para lo que queda de año deberían lograr un recorte para aproximarse a los niveles de 2018.

El precio de la electricidad en el mercado eléctrico español cerró la semana (de viernes a viernes) pasada con una media de 136,18 euros MWh, solo superada por el Reino Unido, con 225,1 euros, y muy a la par con Italia (135,4 euros). Alemania baja a 121,9; Francia, 120,7; Polonia, 95, y los países nórdicos, 84,9 euros, según datos del Operador del Mercado Ibérico de Electricidad (OMIE), Refinitiv y Dirección de estudios de Repsol.

Asimismo, los meses de verano de este año han sido, con mucha diferencia, los más caros de la historia del pool, con un promedio en el mes de agosto de 105,94 euros MWh; en julio de 92,42, y en junio, de 83,30. Septiembre lleva camino de pulverizar esas marcas: hasta la fecha la media es de 139,4 euros. La siguiente marca de la clasificación fue en enero de 2006, con 73,14 euros MWh.

El Ejecutivo, en efecto, tiene previsto aprobar este martes un paquete de medidas para frenar los precios. Se espera que, entre esas medidas, se incluyan la reducción del impuesto de la electricidad (un 5,11%) que se carga sobre la tarifa y se transfiere posteriormente a las comunidades autónomas. Asimismo, se prevé un tope sin especificar al recibo del gas y un mecanismo para evitar los llamados “beneficios caídos del cielo” generados por los altos precios del gas: lo previsto es una minoración temporal del exceso de retribución que están obteniendo las centrales no emisoras (nuclear e hidroeléctrica, principalmente) en el mercado mayorista gracias a la repercusión de unos precios del gas que no soportan. Será una fórmula aprobada previsiblemente por decreto ley similar a la que se tramita en el Congreso para minorar el dividendo de carbono de las centrales no emisoras. La aprobación del Fondo de Sostenibilidad del Sistema Nacional Eléctrico permitirá bajar un 13% la factura en cinco años.

El aumento se debe a los precios internacionales del gas, materia prima que se utiliza para los ciclos combinados y que es la última tecnología que entra en el pool del mercado, y de los de derechos de emisión de CO₂, que la última semana subieron un poco más hasta los 62 euros tonelada. A ello se suma la menos contribución de las renovables en el mix energético (sobre todo por la falta de viento), que obliga a aumentar los ciclos combinados.

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