MediQuo, un hospital en el bolsillo

La ‘start-up’, que pone en contacto a pacientes y médicos a través de un chat, multiplica sus ingresos

Guillem Serra, impulsor de MediQuo.
Guillem Serra, impulsor de MediQuo.Miquel Taverna

Descargar la aplicación, elegir médico y preguntarle cualquier duda sobre el estado de salud. Era el modelo de negocio iniciado por MediQuo en 2018 con el objetivo de ahorrar tiempo y dinero a los pacientes. Sin embargo, ha sido en los últimos meses cuando la compañía ha dado con la tecla para convertirse en un negocio mejor: enfocarse en que los médicos sean sus clientes con una aplicación que les ofrece chat, videollamada y pasarela de pago en una misma plataforma, a través de la que también pueden enviar recetas electrónicas. El modelo ha atraído a clínicas y consultas privadas: hoy son 2.000 profesionales los que atienden una media de 4.000 consultas al día a través de MediQuo Pro, que mantiene en paralelo un apartado público para que cualquiera pueda realizar una consulta previo pago. La start-up nacida en Barcelona cuenta con 26 empleados y cerró 2020 con 300.000 euros de facturación y su previsión es superar el millón de euros en 2021. De momento, sin beneficios a la vista, la aplicación acumula 600.000 descargas.

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Cuarta generación de médicos, Guillem Serra es el principal impulsor de la compañía. Tras licenciarse en Medicina decidió hacerlo en Matemáticas. “Me di cuenta de que muchos colegas de profesión utilizaban Whats­App o una videollamada para charlar con sus pacientes, pero que no había nada específico en el mercado que diera respuesta global a las necesidades de profesionales y pacientes”, cuenta. Su idea nació en 2013 y para desarrollarla el emprendedor se asoció con Albert Castells y José López, fundadores del comparador de seguros iSalud.com. Lanzaron la aplicación en 2018 con acceso gratuito. “Pensábamos que nadie pagaría consultas digitales”, recuerda Serra. El volumen de consultas los sobrepasó, su equipo de médicos colaboradores no daba abasto. Los gastos crecían, los ingresos no.

En 2019 cerraron la barra libre. Desde entonces las consultas son de pago (3,99 euros la suscripción de un día, cinco euros la mensual). Para crear comunidad, Serra ideó grupos temáticos de salud gestionados por los propios médicos. “Nutrición, diabetes, embarazo, entrenamiento personalizado… Hay mucha diversidad y sirven para mantener el interés de los pacientes”, añade el emprendedor. El crecimiento no tardó en llegar, pero ha mejorado con MediQuo Pro, que facilita a los facultativos un canal de comunicación con sus pacientes tras una primera visita física, fundamental para una exploración inicial. A partir de ahí realizan un seguimiento mediante chat o videollamada, enviar una receta electrónica e incluso cobrar las consultas. “Es como una mezcla de Bizum, Zoom y WhatsApp. Les permite gestionar a sus pacientes como una cartera de clientes. Y todas las partes ahorran tiempo y dinero”, insiste Serra. “Al final, lo que quiere un paciente no es solo tener una consulta inmediata digital con médicos que no conoce, sino, sobre todo, poder realizar consultas con su propio médico”, subraya.

La pandemia disparó el uso de la aplicación. Tras el confinamiento, la demanda bajó, pero quedó un poso que ronda las 4.000 consultas diarias. Hoy cuentan con unos 40.000 usuarios activos mensuales y 1,2 millones de usuarios registrados. Las cifras les permiten aspirar a multiplicar por cuatro su facturación en 2021 respecto al año anterior. Para reforzar sus pilares, MediQuo cerró en abril una ronda de inversión de 2,3 millones de euros. En junio, formaron parte de la Growth Academy: Health & Wellbeing de Google. “Les enseñamos a sacar el máximo provecho de herramientas de Google”, dice Sofía Benjumea, directora de Google for Startups en Europa, Oriente Próximo y África, quien subraya cómo la pandemia ha convertido a la telemedicina en una “herramienta esencial”.

2.000 facultativos

La empresa centra ahora sus esfuerzos en aumentar el número de médicos colaboradores para dar respuesta a la creciente demanda. Actualmente cuentan con unos 2.000 y esperan alcanzar los 10.000 a finales de 2021. Apenas un centenar forma parte del apartado público al que cualquier suscriptor puede lanzarle preguntas. A estos profesionales la start-up les paga una cifra acordada por cada consulta y les exige estar un mínimo de 20 horas conectados a la aplicación, resolver cada cuestión en menos de cinco minutos y, si están sin conexión, responder en menos de 24 horas. “Se sacan un salario extra”, dice Serra, quien apunta que la cifra media oscila entre los 1.500 y los 2.000 euros mensuales.

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