Tranvía de Jaén

El tranvía de Jaén marcha hacia atrás

La infraestructura que costó 120 millones hace 10 años sigue abandonada entre la pelea política y la indiferencia ciudadana

Julio Millán, el día 21 de mayo en una parada del tranvía de Jaén.
Julio Millán, el día 21 de mayo en una parada del tranvía de Jaén.Jose Manuel Pedrosa

En la campaña de las elecciones municipales de 2011, el candidato del PP en Jaén, José Enrique Fernández de Moya, aseguró que nunca se montaría en el tranvía. Esta promesa se ha convertido en una maldición para esta infraestructura en la que la Junta de Andalucía ha invertido 120 millones.

El PP ganó esas elecciones y desde entonces el ocaso de la obra que revolucionó el entramado urbanístico de la ciudad ha ido creciendo entre la pelea política, la resignación ciudadana y, más tarde, la indiferencia ciudadana. Tanto es así que el actual alcalde, el socialista Julio Millán, ha tenido que pedir la implicación de la sociedad civil para presionar al Gobierno andaluz (formado por PP y Cs) para lograr un nuevo convenio que devuelva el tranvía a las calles de Jaén.

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El abrumador triunfo electoral del PP en mayo de 2011 actuó como una condena para un sistema de transportes construido en apenas dos años por el Gobierno socialista en Andalucía. Pero en realidad su paralización se produjo días antes de las elecciones, tras prosperar la denuncia de la empresa de autobuses urbanos por entender que un tranvía que apenas llegó a circular dos semanas en periodo de pruebas suponía competencia desleal. Fernández de Moya, que dejó la alcaldía en 2016 tras ser nombrado secretario de Estado de Hacienda, siempre alegó la ruinosa situación económica de la ciudad —la ciudad de más de 50.000 habitantes con más deuda por habitante— para justificar su oposición al proyecto.

“La del tranvía es una de las muestras más vergonzosas de la dejadez y el ninguneo con Jaén, una década sin soluciones han terminado por aburrir a la ciudadanía. No es admisible que pase un solo año más con esta infraestructura parada. Pedimos a los políticos el fin de este esperpento”, reflexiona junto a las vías del tranvía —hoy convertidas en un gran aparcamiento público— Juan Manuel Camacho, portavoz de la plataforma Jaén Merece Más.

Durante la última década, el tranvía ha sido el mejor ejemplo de cómo el pim pam pum de la política frena los proyectos de infraestructuras públicas. En Jaén, ha sido el enfrentamiento entre PP y PSOE el causante de que los vagones permanezcan oxidados en las cocheras desde hace una década. Carmen Peñalver, exalcaldesa socialista bajo cuyo gobierno llegó el tranvía a Jaén, han sido apunta a “los intereses empresariales y la política destructiva, de pocas luces, los que han arrinconado una enorme inversión por la que pelean otras ciudades”

Once ciudades españolas cuentan con tranvías en funcionamiento, y una docena tiene proyectos en construcción. A principios de este siglo surgieron hasta una veintena de proyectos en distintas ciudades aunque no todos salieron adelante. Sí que funcionaron sin problemas el de Zaragoza, construido casi a la par que el de Jaén, o el de Málaga, impulsado más tarde. “Quise que Jaén no fuera la última en disfrutar de un transporte ecológico y popular, dentro de un proyecto de ciudad que contemplaba peatonalizaciones, movilidad moderna y eficiente y conexiones metropolitanas. Volvería a construirlo”, subraya, convencida, Peñalver, regidora entre 2007 y 2011.

En 2018 se advirtió una luz fugaz que invitaba a pensar en un desbloqueo del conflicto. El entonces alcalde, Javier Márquez, del PP; rompió el hielo con la Junta y ambas instituciones, junto con la Diputación Provincial, firmaron un protocolo para desatascar el tranvía. Un año después cambiaron los actores políticos: el PSOE accedía a la alcaldía de Jaén y el PP, con el apoyo de Ciudadanos, tomó por primera vez el del Gobierno andaluz. Tres años después, sigue sin firmarse el nuevo convenio.

“No valen solo buenas palabras y mejores intenciones. Hay que pasar de las palabras a los hechos. Ya toca el tranvía, que es fundamental para la activación la economía de nuestra ciudad y la mejora de la sostenibilidad urbana”, manifiesta un enojado Julio Millán, que dice haber tenido “mucha paciencia”. El alcalde jiennense insta a la Junta de Andalucía a firmar ya el nuevo convenio, que contempla que el Gobierno andaluz asumirá el 75% del déficit de explotación, mientras que el otro 25% será del Consistorio. Un informe de Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC) —empresa que fue consultada para hacerse cargo del tranvía— situaba el déficit de explotación de la infraestructura en casi dos millones de euros al año.

Poner en marcha el tranvía requerirá, además, de un nuevo proceso de licitación y una inversión adicional de cuatro millones en la puesta a punto del deteriorado trazado. Pero el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, confía en poder activarlo este año. “El tranvía será una realidad. Que nadie dude de que recorrerá las calles de la ciudad de Jaén. Si no hay problema, a partir de septiembre estaremos muy cerquita de ponerlo en marcha”, pronosticó el presidente hace unos días en una visita a Jaén.

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