Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El tranvía de Jaén, que costó 120 millones, se convierte en aparcamiento

El Ayuntamiento limita estacionar en las vías abandonadas tras una denuncia

Hilera de coches aparcados sobre las vías destinadas al tranvía en Jaén. Ampliar foto
Hilera de coches aparcados sobre las vías destinadas al tranvía en Jaén.

Este mes se cumplen cuatro años desde la finalización del tranvía de Jaén que, pese a su recorrido de apenas cinco kilómetros, se convirtió en la mayor obra de infraestructura realizada en la ciudad en las últimas décadas. Los 120 millones de inversión pública por parte de la Junta nunca llegaron a rentabilizarse, ya que la llegada del PP a la alcaldía jiennense en mayo de 2011 dejó el tranvía en punto muerto.

El abandono del tranvía de Jaén antes incluso de su estreno (apenas llegó a funcionar unos días en periodo de pruebas) ha causado en los últimos cuatro años la sorpresa y el asombro de los visitantes de la capital, que no atinaban a comprender cómo el tráfico de vehículos quedada constreñido en las principales avenidas del centro mientras que el mayor espacio lo ocupaban las vías de un tranvía sin uso.

Pero la perplejidad fue mayor aún cuando los conductores empezaron a tomar el trazado del sistema tranviario como lugar de aparcamiento. Primero eran pequeñas paradas para trasladar a los niños al colegio o para que los repartidores ampliarán a su antojo la zona de carga y descarga. Sin embargo, ante la permisividad municipal las vías del tranvía se habían convertido en los últimos meses en la mayor zona de estacionamiento permanente de la ciudad, para gozo de los conductores y estupor de los aparcamientos privados y municipales y de la ORA que conviven a su lado.

Así ha venido ocurriendo hasta que, tras la finalización de la Semana Santa, el Ayuntamiento de Jaén ha instalado señales de tráfico verticales por las que sólo autoriza a los conductores paradas momentáneas sobre las vías del tranvía. La decisión municipal ha sido forzada, ya que unos días antes la Unión de Consumidores (UCE) había presentado una denuncia ante la fiscalía por permitirse aparcar en una zona prohibida para ello y, sobre todo, por el “grave riesgo” para la seguridad vial ya que los vehículos estacionados impiden la evacuación y el paso de ambulancias y de otros servicios de emergencias. “Tendrá que pasar una desgracia para que se intervenga en esta cuestión, cuando ya no se pueda hacer nada y solo sea tiempo de lamentaciones”, advirtió el presidente de la UCE en Jaén, Alfonso Ibáñez.

Parece obvio, por tanto, que el Ayuntamiento jiennense ha empezado a poner orden en las vías del tranvía ante el temor a tener que asumir alguna responsabilidad penal. “El alcalde ha actuado cuando le ha visto las orejas al lobo”, señaló el candidato socialista a la alcaldía, Manuel Fernández, tras censurar que “los que tienen que dar ejemplo de observación de la legalidad y de respeto y civismo están dando la imagen contraria ante la ciudadanía”.

Por su parte, el concejal de Tráfico, Juan Carlos Ruiz, ha admitido que el artículo 94 del Reglamento General de Circulación establece la prohibición de parar y estacionar en los raíles del tranvía, aunque precisó que esa norma “no tenía objeto” al estar el tranvía inactivo. Y asevera que “en la plataforma tranviaria nunca se ha permitido aparcar”, aunque su testimonio lo desacredite la estampa de los últimos meses con centenares de vehículos saturando ese improvisado parking.

Y así es como una infraestructura que ha revolucionado el entramado urbano de Jaén y que, después de invertirse 120 millones, se está dejando morir, se ha convertido en algo para lo que nunca llegó a pensarse: en un aparcamiento incontrolado y gratuito. “A los turistas que llegan a la ciudad les causa asombro ver un tranvía parado y las vías ocupadas por los coches”, indica Antonio Lechuga, presidente de los hosteleros de Jaén.

Una polémica que ha servido también para desviar el debate ciudadano sobre el futuro del tranvía jiennense. El alcalde, José Enrique Fernández de Moya (PP) entregó el año pasado las llaves del tranvía a la Junta, un gesto con el quería dejar claro su negativa a asumir la gestión amparándose en el alto coste del mantenimiento anual.

Sin embargo, el Gobierno andaluz desconfía de los argumentos del alcalde jiennense sobre el déficit de explotación del tranvía, que cifra en unos seis millones. La Consejería de Fomento calcula que el coste no va más allá de los 2,6 millones anuales y se recuerda que hubo empresas interesadas en asumir la gestión, como es el caso de Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC).

Por si fuera poco el enredo político en torno al tranvía jiennense, el Ayuntamiento ha abandonado el Consorcio de Transporte Metropolitano antes de pedir a la Junta el carácter metropolitano para el tranvía, una paradoja de difícil explicación.

En la actualidad, tan solo el metro de Sevilla tiene carácter metropolitano, pero porque llega a varias ciudades del cinturón hispalense. Otros tres tranvías tienen el carácter de municipal: el de Sevilla, explotado por Tussan, y los de Jaén y Vélez-Málaga, los dos últimos sin funcionamiento alguno por decisión de los gobiernos locales.