Alstom crea un gigante ferroviario con la compra de Bombardier Transportation

Tras integrar la empresa canadiense, la francesa se convertirá en el segundo fabricante de trenes del mundo por detrás de la china CRRC

El logo de Alstom en la sede de Semeac, en Francia.
El logo de Alstom en la sede de Semeac, en Francia.Regis Duvignau (REUTERS)

El sector ferroviario de trenes tiene un nuevo gigante. El grupo francés Alstom ha anunciado este lunes la compra de la división de fabricación de trenes de la canadiense Bombardier por entre 5.800 y 6.200 millones de euros, que pagará con efectivo y nuevas acciones, aunque no hizo público en qué proporción. Cuando se complete la operación, aún pendiente del visto bueno de los accionistas de Alstom y de las autoridades de competencia, la firma con sede en Saint-Ouen se convertirá en el segundo productor global de material rodante, solo por detrás de la china CRRC. Y le permitirá, además, resarcirse de su fallida fusión con la alemana Siemens tras no recibir el beneplácito de la Comisión Europea. El objetivo, hoy y entonces, es engordar para poder plantar cara a su cada vez mayor y más fuerte competencia asiática.

La nueva Alstom será un coloso en ingresos (15.500 millones de euros) y pedidos pendientes de entrega (75.000 millones) en un mercado que, según sus cifras, crecerá a un ritmo anual de entre el 3% y el 5% de aquí a 2025 gracias a la tendencia a la urbanización y los crecientes esfuerzos por descarbonizar el transporte de viajeros. “Es una oportunidad para reforzar nuestra posición en un mercado como el de la movilidad”, subrayó en un comunicado el presidente y consejero delegado de la empresa francesa, Henri Poupart-Lafarge. La adquisición, agrega la compradora, llega “en el momento justo” para Alstom y le permite diversificar sus operaciones geográficas en mercados “clave y en crecimiento” como América del Norte, China, Alemania y el Reino Unido. La filial ferroviaria de Bombardier (Bombardier Transportation) sumará al matrimonio 32.000 millones en pedidos y 7.400 millones en ventas.

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La transacción incluye la obligación de uno de los actuales dueños de Bombardier Transportation, la gestora de las pensiones públicas de la provincia canadiense de Québec (CDPQ), que tiene la tercera parte de sus acciones, a reinvertir en la empresa resultante los 2.000 millones que obtendrá por la venta y otros 700 millones adicionales. La CDPQ se convertirá, además, en el primer accionista de Alstom con el 18% del capital, superando el 10% de Bouygues, que también ha dado su respaldo a la operación.

Tras la venta de su división de trenes y, la semana pasada, del área que se encargaba de la fabricación de aviones comerciales a Airbus, Bombardier —que queda reducida a un mero fabricante de jets privados— capea parcialmente su mal momento financiero y obtiene más de 6.000 millones de euros de liquidez para afrontar un retador calendario de repagos. Pero, incluso cuando se completen al 100% ambas operaciones, su deuda seguirá por encima de los 8.500 millones.

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Sobre la firma

I. F.

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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