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Cristina Herrero se perfila como presidenta de la Autoridad Fiscal

Como interventora del Estado, acumula una larga trayectoria analizando las cuentas públicas

Cristina Herrero
Cristina Herrero

Cristina Herrero se perfila como nueva presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), el organismo que se creó para tutelar las finanzas públicas españolas por exigencia de Bruselas. Según fuentes cercanas al Gobierno, su nombramiento se hará en fechas próximas, probablemente en el Consejo de Ministros de este martes. Herrero ya era la número dos del organismo, y en estos momentos ocupa la presidencia de forma interina tras la marcha del anterior presidente, José Luis Escrivá, al Gobierno de Sánchez como ministro de Seguridad Social. El Congreso todavía tendrá que validar su designación, si bien según fuentes parlamentarias parece que existe el consenso suficiente para darle el nihil obstat.

En su puesto de directora de Análisis Presupuestario, Herrero ya era responsable de las principales funciones de la Airef. Y ha sido miembro del organismo desde su fundación. Como interventora del Estado, acumula una larga carrera en Hacienda analizando las cuentas públicas. Entre sus méritos dentro del Ministerio, participó en la redacción de la Ley de Estabilidad Presupuestaria. También en el diseño del fondo de rescate de las comunidades, el llamado FLA. Y contribuyó a crear el sistema por el cual las autonomías suministran información presupuestaria al Estado, en un tiempo récord en medio de la crisis y con las dudas que existían entonces fuera sobre estas cuentas. En definitiva, hay pocas personas con más conocimiento y currículum en la materia.

Menos mediática que su predecesor, Herrero se caracteriza por un perfil más técnico y funcionarial. Sus presentaciones siempre son rigurosas y exhaustivas. “Va a ser ecuánime a la que vez que institucional. Dirá las cosas como crea que son. No tiene más ambiciones”, dice alguien que la conoce bien.

Aun así, a veces tendrá que sacudirse su barniz de tecnócrata para demostrar personalidad e independencia, sobre todo a fin de evitar suspicacias sobre la influencia de su antiguo jefe, quien ha sido su gran valedor dentro del Consejo de Ministros. Carece de la visión macroeconómica, para lo que tendrá que fichar a alguien a su lado con esa dimensión. Y ha aprendido inglés tarde. Tendrá que lidiar con fuertes presiones en un contexto en el que la consolidación fiscal se complica.

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